Nuevos alumnos, nuevos retos
Extraído del libro Adopción y Escuela de B.S.R.
Cada persona es una combinación única de genética y experiencia: nuestros genes nos predisponen en una determinada dirección; lo que nos pasa a lo largo de la vida modela nuestra forma de pensar y de sentir. Los niños adoptados no son niños especiales, son niños normales que han tenido experiencias muy distintas a las de sus compañeros durante períodos fundamentales de su desarrollo. Es de esperar, pues, que no siempre actúen como los demás. Sus primeras vivencias condicionaron lo que aprendieron –y lo que no aprendieron–, y modelaron su forma de mirar el mundo y de reaccionar ante las situaciones cotidianas.
De acuerdo a nuestra legislación, el sistema educativo debe ser sensible a las particularidades de cada niño y asumir el compromiso de crear un entorno integrador que le permita desarrollar todo su potencial y evite las discriminaciones. Del mismo modo que los educadores necesitan información para interactuar adecuadamente con los hijos de inmigrantes o las víctimas del maltrato doméstico, los alumnos adoptados necesitan profesionales formados que puedan afrontar los retos que su escolarización conlleva, y que se manifiestan en dos áreas:
1. La correcta interpretación de sus comportamientos y sus necesidades
Los adultos responsables de la educación y desarrollo de estos niños (y esto incluye a sus padres, pero también a médicos, profesores y psicólogos) necesitan entender el impacto que tienen sobre los bebés y los niños algunas vivencias que son comunes en el pasado de los adoptados. Sólo entendiendo como el abandono, la vida en un orfanato o la falta de estimulación y afecto han condicionado su desarrollo, podrán acompañarles de forma positiva en su crecimiento y su integración escolar. Más áun, sólo informándose activamente en lugar de esperar primero a ver cómo evolucionan, podrán detectar precozmente los posibles déficits o carencias y poner en marcha de inmediato los recursos y la ayuda necesaria para superarlos.
2. La integración de la diversidad.
Como algunos de sus compañeros, los adoptados pertenecen a familias que no responden al modelo tradicional. En no pocos casos, sus rasgos físicos hacen evidente que provienen de algún lugar lejano. Los educadores deben integrar las diferencias del alumnado y educar en el respeto a las mismas. Necesitan estar preparados para crear un ambiente libre de prejuicios y estereotipos sobre la adopción y las familias adoptivas, y reaccionar adecuadamente ante los comentarios y preguntas de otros niños o las manifestaciones xenófobas.
Ver ÍNDICE DE CONTENIDOS del libro Adopción y Escuela
Febrero 2nd, 2008 a las 1:36 pm
Me parece todo muy bien y muy interesante, pero… eso de “los adoptados” suena fatal, como a gueto, a raros, a diferentes. El lenguaje es muy importante, más de lo que pensamos. Prefiero pensar (y ese es el primer paso) que mi hija es una niña como las demás, y que yo la adopté. Ella no es una “niña adoptada”, es un niña que fue adoptada. De la misma forma no debería hablarse de niños discapacitados, sino de niños con discapacidad. Es sólo un matiz, pero un matiz muy importante.
Febrero 4th, 2008 a las 12:31 am
Hola Ángela. Estoy totalmente de acuerdo contigo. En el libro se insiste mucho en eso, en que “adoptado” no puede ser un calificativo que acompañe la presentación de nuestros hijos. Presentar a una niña diciendo “esta es Ana, la hermana adoptada de Jaime” está totalmente fuera de lugar. Y también en que, cuando el tema surja, es importante usar un tiempo pasado (”Sí, Ana fue adoptada”).
Al principio de escribir el libro, usaba expresiones como “los niños y las niñas que fueron adoptados”, “las madres y los padres”, “los educadores y las educadoras”, etc. Pero luego me di cuenta que, para un libro divulgativo que pretende ser fácil de leer y muy claro, esto recargaba mucho el texto. A pesar de estar totalmente de acuerdo en la importancia del lenguaje opté por primar la claridad.
Besos,
Beatriz
Febrero 4th, 2008 a las 2:19 pm
hola, yo tengo tres hijas. a la peque la adoptamos en China hace un año y dos meses. En Septiembre empezará el cole. La verdad es que a la guardería se ha adaptado estupendamente. Le encanta ir y cada dia lo disfruta muchisimo. Tengo que decir que es una niña muy alegre y muy sociable.
He de reconocer que me preocupa un poco el momento de que vaya al cole. De como será la adaptación…. los compañeros, los profesores, los padres…… quizás le doy demasiadas vueltas a todos los comentarios que me hicieron cuando supieron que adoptabamos a la niña o cuando la conocieron. Comentarios, muchos positivos y algunos….. fuera de lugar. En realidad no le damos importancia si nos los comentan a nosotros, los mayores, incluso sus hermanas ya están acostumbradas pero claro ella. la veo tan pequeña… y es que lo es!. Imagino que a todos nos pasa eso. cuando son hijos biologicos o cuando son hijos adoptivos, siempre sufrimos por lo que les pueda pasar….
Febrero 8th, 2008 a las 6:50 pm
querida Beatriz, yo soy Adriana, soy Psicóloga y trabajo en una entidad del gobieron Colombiano, que vela por la protecciòn de los niños-niñas y sus familias; hace 3 años estoy en el área de adopciones de la regional Bogotá, evaluando y preparando padres para la adopción; he podido enriquecerme y enriquecer a muchas parejas con tu libro “la aventura….” y de todos los artículos que has colgado; y estoy muy feliz con tu nuevo libro;
las parejas que se encuentran en el hermoso proceso de la adopción te conocen y también estan muy agradecidas con tu experiencia, sencillez para transmitir las ideas, pero sobre todo tu sensibilidad y amor por tu trabajo,,,,mil y mil gracias;
Marzo 11th, 2008 a las 12:58 pm
Hola Beatriz. Tengo dos hijos adolescentes adoptados, y estoy totalmente de acuerdo con todo lo que nos transmitiste en tu primer libro ” La aventura de convertirse en familia”, y con lo que leo en este estracto del segundo “Adopción y escuela”, ya que son experiencias que las estoy viviendo en mis propios hijos.
Lo compraré y lo leeré con mucho cariño, teniendo en cuenta además que nos lo recomienda Javier Múgica, psicólogo colaborador de Ume Alaia Bizkaia, el mayor experto en postadopción de este país.