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Levantar el acelerador

Archivado en: Adopcion y Escuela, Reflexiones al sol, retos-y-dificultades — Beatriz S.R. a las 11:23 pm el Lunes, Junio 1, 2009

Por Ana González

(Con el post anterior –Nuestras prioridades, ¿son las suyas?– a medio escribir, tropecé con este texto de Ana en el foro de adoptiva, en un hilo de debate donde se hablaba de qué necesitan los niños que tienen dificultades en varios frentes a la vez. Con su permiso, lo reproduzco a continuación porque no tiene desperdicio. ¡Gracias Ana!).

Por ahora, a los casi cuatro años de estar todos juntos, nuestro hijo va muy bien en el cole. “Demasiado bien” pienso yo, y así se lo dije a su maestra. Demasiado responsable, demasiado atento, demasiado cumplidor, demasiado autoexigente para no haber cumplido aún los cinco años, demasiado hipervigilante. Creo que la tortilla puede dar la vuelta en cualquier momento y que toda esa gran carga que él asume puede convertirse en crisis por no llegar a ser lo que él espera de sí mismo.

He comprobado que, cuando hay días de fiesta o vacaciones, todo es más fluido; él es más niño y menos “niño perfecto”, se puede enfadar, hacer el vago, ponerse cabezota, intentar ir más allá del límite… ¡Y eso me encanta! Aunque siga marcándole pautas, por dentro me encanta, porque de repente aparece Él, el niño que es y que a veces no deja salir afuera. A veces le doy fiesta del cole, aunque sólo sea para quedarnos en casa haciendo el vago, o nos regalamos “algo de los fines de semana”.

Creo que estamos robando la infancia a nuestros hijos. Yo que nací a principio de los años sesenta, que soy profesional liberal y trabajo en lo que me gusta y disfruto, creo que estamos pasándonos mucho con las exigencias a niños que además no criamos nosotros: niñeras, profesores, psicólogos, logopedas… Y los padres adoptivos que taaanto quisimos que llegaran, ¿dónde estamos? En el trabajo o en la sala de espera del terapeuta.

Creo que nuestros hijos necesitan tiempo con nosotros, tiempo para enfadarse con nosotros, con nuestras exigencias, para chillar que ellos necesitan más, mucho más de lo que les ofrecemos, necesitan recuperar su infancia y la confianza en los adultos, y eso pasa por quizás ganar menos dinero y “perder más el tiempo” para regalárselo a ellos.

Un niño que insulta al adulto es un niño que está enfadado con los adultos porque no le gusta lo que le dan; hay que ver qué no le dan y qué sí. Los niños están tan cerca de su propia vida, de sus miedos, de su verdad, que nunca mienten cuando gritan o se expresan. Un niño que grita aún no ha tirado la toalla, aún hay esperanza, porque demuestra que quiere luchar.

 Ver también:

La autoestima: un fruto hermoso y largamente trabajado

Nuestras urgencias y prioridades, ¿son las suyas?

 

4 Comentarios en “Levantar el acelerador”

  1. Abril comentaba que:

    Los profesionales solo deben ser un soporte, una guía donde apoyarse. Deberían ser como ese papel que ponemos debajo de la pata de una mesa que anda un poco coja, pero la mesa entera es la familia como unidad, y estamos en una sociedad demasiado individualista.
    Y eso que me estoy tirando piedras al tejado (además de adoptada, soy psicóloga) pero es lo que pienso ;)

    Gracias por este blog

  2. Maite comentaba que:

    Gracias Ana. Yo tambien le doy a mi hija fiesta en el cole algunas veces. No hacemos nada “especial’…. Cocinamos, nos pasmos el dia en la cama leyendo…. En el colegio me dijeron que eso no era bueno porque podia darle un mensaje equivocado a la ninia. Yo les dije que con 5 anios no creo que por faltar al colegio un dia de vez en cuando le vaya a afectar en el resultado de la selectividad…..

  3. Ana comentaba que:

    hola, Maite, Lo del mensaje equivocado me hace mucha gracia… equivocado respecto a qué? a su idea de lo que es socialmente correcto? Quizás estamos creando “seres asociales”, como me decían a mí cuando respondía que no pensaba escolarizar a mi hijo hasta que tuviese los tres años. Y éso sólo por la plaza, que si esperas a la escolarización obligatoria no hay plaza pública que valga… Y por ahora, a sus cinco añazos, es un chaval cariñoso, que tiene sus pocos amigos intimos, sus compañeros y sus muchos conocidos, capaz de pregunatr a la madre de su amigo si ya se encuentra mejor de su resfriado, …asocial, decían aquellos, jejeje. Creo que lo bueno que tiene los años que tengo es que las cosas las veo bastante de lejos.
    Un abrazo

    Ana González

  4. maite comentaba que:

    Pues me decian que el mensaje era el de la no consistencia, no compromiso……. cuando en realidad para mi es lo contrario….. yo les ensenio a cumplir con lo que tienen que hacer pero tambien a tomarse un respiro cuando lo necesiten, a saber decir ” no”… es gracioso lo de tu hijo de 3, yo tambien tengo una de casi 3 que no ira al colegio hasta que los cumpla, y solo ira 3 horas por la maniana,……mucha gente cree que soy una gallina que no deja a sus poyuelos volar…… Mis hijas son muy sociables, iondependientes, sin problemas de despedirse de mi y ninias que se adaptan relativamente bien a los cambios…… No intento ser la madre perfecta del libro….sino la que mis hijas necesitan que no es poco!!…..asi que de vez en cuando nos ponemos el mundo por montera a pesar de que levanta ” sospechas’ entre los ” profesionales’….

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