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El color del corazón

Clasificado bajo: Adopcion interracial, Stephanie — Beatriz S.R. a las 11:44 pm el Jueves, Septiembre 27, 2007

Por S.M.

Tras pasar dos años en mi proceso de adopción, había llegado por fin el momento: tenía mi asignación. Por fin conocía el nombre, la cara, el sexo y la edad de esa personita tan esperada: era una de dos meses y medio. Mi hija por fin tenía rostro.

Llamadas, mails, preparativos histéricos… El caos y locura habituales en estos casos, sobre todo cuando apenas tenía dos semanas para prepararlo todo. Y, sin embargo, a pesar de esa falta de tiempo, mis amigos me convencieron para ir a una fiesta a la que estábamos invitados. El reclamo era muy convincente: “¡luego no podrás!”.

No me pude resistir a semejante argumento. La fiesta era muy cool, muy petarda, ¡y muy divertida! Así que decidí despedirme de mi vida de mamarracha social (a mucha honra, ¡que conste!) a lo grande. Me puse la melena de leona; dediqué una hora al maquillaje (una obra de arte, y esta feo que lo diga yo…) y me calcé mis sandalias más estelares, unas Valentino reservadas para los momentos más especiales. Me enhebré del brazo de mis chicos (no sólo porque quedan muy bien, sino porque los 11 cm. de tacón de aguja de las sandalias requieren algún tipo de apoyo), ¡y salí dispuesta a comerme la noche!

Pasadas dos horas, todo iba acorde a plan. Mucho champán francés, mucho petardo, muchas risas y ese punto de tontería provocado tanto por las burbujas como por la alegría de conocer a mi hija. Entonces, me encontré con Karim, un conocido marroquí. Dueño de varios restaurantes, encantador, y de esas personas que conoces de intercambiar algún saludo cortés y poco más. Sin embargo, a pesar de no tener demasiada confianza, le enseñé la foto de mi hija. ¡Como al resto de la fiesta, dicho sea de paso! Aunque en su caso, en vez de los piropos y palabras manidas habituales, hubo algo diferente.

Se quedó muy serio. Se emocionó. Y me dijo, sencillamente, “es lo mejor que has podido hacer jamás. Lo mejor”. Me quedé asombrada. “¿Por?”. “Yo soy adoptado. Mis padres son franceses, blancos y rubios como tú”. Aunque apenas le conocía, le confesé mi miedo más cerval. “Me importa tu opinión, porque temo traer una niña negra a una sociedad blanca y hacerle daño. Me asusta que sufra por eso”. Se quedó callado. Me miró, me tomó la mano y me dijo, “Dile sólo lo que me decía mi abuela: “tú eres del color de mi corazón. Ese es tu color”.

Y aunque me temo que gestionar el racismo no será tan sencillo como eso, sé que en el futuro, se lo diré a mi hija. Y se lo diré de corazón.

P.D. Tan elaborado maquillaje resultó ser totalmente incompatible con la incontrolable llantina subsiguiente… Tanto esfuerzo para estar a la altura, y salí de la fiesta como un cruce entre un oso panda y un mapache…

7 Comentarios en “El color del corazón”

  1. Blanca comentaba que:

    Eres un encanto. Me hiciste llorar entonces, y lo has vuelto a hacer ahora. También utilizaré tu historia cuando lo necesite con mi hijo.
    Un beso
    Blanca

  2. Aurelio comentaba que:

    A las puertas de mi segunda adopción leer historias como estas te hacen ver que la experiencia de los demás es algo realmente valioso. Ese miedo que expresabas lo tengo yo en mi interior , y muchas veces no se como canalizarlo. Tu historia, y sobre todo esa frase, ha dado un poco de luz a ese temor.

  3. luna comentaba que:

    Muy bueno… Me quedo con lo que dijo ese chico… Mi niño adoptado no será mi hijo biológico… Será simplemente mi hijo de corazón

  4. laura comentaba que:

    Precioso, me imagino a aquel niño y a su abuela, esos niños que fueron adoptados y sus experiencias son un buen apoyo para los nuevos niños que llegan y los futuros papas. El tema de la identidad de los niños no es facil pero el comentario de esto correo puede ayudar mucho. Animo.

  5. Ana comentaba que:

    Estoy en proceso de adopcion en Etiopia, leerte me ha emocionado y sobre todo me ha recolocado, algo mas. Simplemente GRACIAS
    Un abrazo
    Ana

  6. Pedro comentaba que:

    Tu historia me tocó profundamente: soy blanco, de familia española, y mi mujer blanquísima, de familia judeo-polaca. Los dos de ojos claros…y adoptamos un guaraní,muy moreno, con rasgos negroides, de madre originaria de la frontera argentina con Brasil y padre desconocidísimo.
    Pues nuestro hijo SABE que su color es del color de nuestro corazón.
    Pero la sociedad hace lo que vos tanto temés.
    Gracias por recordarme todo esto, y por recordarme que afuera de casa, es cierto que nos miran como si no fuéramos padre e hijo…pero dentro de nosotros, sabemos que ningun otro podría haber sido más hijo mío que él…
    Pedro

  7. Susipop comentaba que:

    Tu historia me ha hecho saltar las lágrimas. Gracias por compartir tantas cosas con nosotr@s. Hoy es mi primera visita pero te leeré con frecuencia.

    Me encantaría adoptar, pero por el momento tengo aparcada esta decisión pues vamos a iniciar una IA y mi marido no puede tener dos cuestiones de esta importancia en curso a la vez.

    Con tu permiso he publicado una parte de esta entrada en mi blog, evidentemente con enlace a la página principal de tu blog y otro a la entrada en concreto.

    Un besote y gracias de nuevo por compartir todos esos momentos.

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