Crecer sin referentes biológicos…
en una familia donde todos los tienen
El mes pasado estuvimos en Argentina, país donde mi hija tiene un montón de familia: tíos, primos, sobrinos (los hijos de sus primos) y una abuela que ha cumplido nada menos que 97 años. A pesar de la alerta sanitaria por la Gripe A, ha sido un viaje muy bonito. No hemos podido ir al teatro ni a otro tipo de actividades que implicaran reunir a gente bajo techo, pero ha sido un viaje en el que hemos crecido y aprendido en muchos aspectos.
Quizás porque fui hija de inmigrantes en una época donde los viajes eran más costosos y escasos que ahora, no recuerdo que en mi infancia se hicieran en casa comentarios sobre los parecidos familiares. La familia más cercana estaba a muchos cientos de kilómetros, así que únicamente veíamos a los abuelos, primos y demás parentela en verano. Al principio, con el Seiscientos, eran dos días de coche, haciendo noche a mitad de camino; más adelante, con el Renault 8 y la mejora de las carreteras, hacíamos todo el viaje de un tirón. Sí recuerdo algún comentario de esos de “cómo se parece esta niña a su madre”, pero los recuerdo ya de adolescente. Y también recuerdo que me molestaba un montón, supongo que porque estaba en pleno proceso de reafirmación frente a ella… (sorry, mom
).
El caso es que entre mi familia argentina, que es un clan muy unido y que se ven entre ellos casi a diario, los comentarios sobre los parecidos de los más pequeños con los adultos son casi una constante. Supongo que ocurrirá en la mayoría de las familias, pero es la primera vez que soy consciente de ello: que si Fulanito es calcadito a su padre, que si Menganita llora y patalea en la cuna como lo hacía su madre, etc.
A diferencia de hace 12 meses, mi hija está en una etapa en la que no tiene dudas sobre la firmeza y la continuidad de nuestra familia, y creo que el sentirse querida y mimada por la parte argentina de la familia le ha hecho sentirse muy bien. Pero no puedo evitar preguntarme si esos mismos comentarios no le hubieran resultado hirientes en otros momentos, si los hubiera sentido como un cuestionamiento de su pertenencia al clan…
Voy a pedirles ayuda a los jóvenes adoptados que participan en SoyAdoptado, a ver si nos iluminan con sus recuerdos y sus experiencias sobre este tema. ¿Alguna persona adoptada que quiera compartir sus reflexiones al respecto?
Julio 28th, 2009 a las 9:34 pm
Hola Beatriz,
Respecto a comentarios hirientes recuerdo unos cuantos. Sobre todo en el colegio me recordaban muy a menudo que debía rezar por mi madre, porque le debía la vida. Ella lo había dado todo al adoptarme y nunca podría agradaceserlo lo suficiente. Respecto a los parecidos, a veces me decían que me parecía a mi madre. Muchas veces me hacía gracia, otra me hacía (cara a mi mare) el indignado, pero en el fondo tengo el recuerdo de que me gustaba. Era como si me sintiera más unido a ella. El tema de las comparaciones lo siento más ahora. Tengo una hermana biológica de un año y medio de edad, es físicamente muy parecida a mi madre. Continuamente se lo dicen, y quieras que no, lo miras con cierta envidia. Hay veces que pienso que dos de mis hermanas (nacidas en China), este tipo de preguntas se las ahorran ya que es evidente.
Julio 29th, 2009 a las 12:48 pm
Hola David, siguiendo con el tema, de lo que no estoy tan segura es de que el hecho de que en tus hermanas la ausencia de conexiones biológicas sea tan evidente, las haga inmunes a los comentarios sobre los parecidos entre la peque y tu madre, o entre sus tíos y sus primos.
Supongo que depende mucho de cada persona y de cada situación… Creo que en las adopciones interraciales, lo más probable es que los adoptados pasen por distintas fases también en esto, que a veces estarán encantadas de sus rasgos, y otras, en los momentos en que se cuestionen su pertenencia o su encaje en la familia, pueden llegar a ser un recordatorio insidioso, ¿no crees?
Por otro lado, el hecho de ser dos seguro que les ayuda. El tema supongo que es más difícil cuando hay hijos biológicos y un solo adoptado.
Julio 29th, 2009 a las 4:14 pm
Yo tengo dos hijos adoptados: el mayor, de 5 años, es negro, y el menor, de 2, es blanco, aunque bastante más moreno que yo, pero con un “aire de familia” conmigo. Los comentarios y preguntas en la calle cuando voy con uno o con otro no tienen nada que ver. No sé cómo llevarán mis hijos el hecho de que, no teniendo ningún gen en común conmigo, uno se me parezca y otro no. Sí puedo decir que cuando adopté al segundo, el mayor estaba muy preocupado porque él era negro y su hermano blanco; y que hace poco, hablando de su madre biológica y de que él había heredado el color de piel de ella, me dijo que le gustaría tener el mismo color que yo porque a quien quería parecerse era a mi. Y esto que su color le gusta.
Julio 30th, 2009 a las 5:58 pm
Hola Beatríz, tengo 33 años y soy adoptada nada mas nacer. Pertenezco a La Voz, y ahí va mi experiencia:
Recuerdo como algo especial cuando de pequeña me decían que me parecía a mi madre. Mi reacción creo que se podría definir como un conflicto interno: por un lado pensaba que quien me lo decía, no se enteraba de nada o simplemente quería quedar bien pq en mi interior yo tenia muy claro que no me podía parecer y que DEBIA parecerme a otra persona (mi madre biológica) puesto que el parecido es genético (mas adelante entendí que el ambiente también hace que nos parezcamos a la gente de nuestro entorno), pero por el otro lado (tal y como dice David)me hacía sentir mas unida a ella. A estas alturas, aún sigo pensando que me hubiera gustado parecerme a mis padres, pero tb ansio tener algo de mi madre biológica (como un recordatorio en mi físico de que existe).
Un beso, y espero que Nuestra Voz sirva de ayuda.
Julio 30th, 2009 a las 8:23 pm
Hola Anna, gracias por compartir tu experiencia. Soy de quienes piensan que tanto las familias como los técnicos hemos pasado demasiado tiempo debatiendo sobre los criterios de idoneidad, sobre lo que son y no son factores de riesgo, etc. VUESTRA VOZ nos está ayudando y mucho a profundizar en cuestiones esenciales, a entender mejor qué significa ser adoptado y qué significa adoptar, y a comprender los retos de nuestras familias.
Un beso grande para ti,
B
Agosto 2nd, 2009 a las 11:29 am
Hola Eugenia, qué curioso eso de que tu hijo menor se te parezca
. Mi hija es muy consciente de queen algunas cosas se parece a su familia biológica, en eso ayuda mucho la suerte de tener fotos. Cuando tenía la edad de los tuyos, jugábamos muchas veces a hacer listas de parecidos: a las dos nos gusta la comida picante y bailar cualquier cosa, las dos tenemos el pelo rizado, las dos somos pelín-mantas para ordenar, etc. A ella le hizo muchísima ilusión descubrir que teníamos ambas un lunar en el mismo lugar de la pierna!
Cuando llegó, mi amiga Lulú que es guineana me dijo algo así como “¡cómo se parece a ti esta niña! ¡si hasta van a creer que es hija tuya!”. “Mujer, ES hija mía” le contesté. Y ella se rió sin malicia y me dijo “tú ya me entiendes, quiero decir que van a creer que la pariste”.
Y tenía razón, cantidad de veces me han preguntado si mi marido es africano. Pero lo curioso es que un año después, la misma amiga se dio cuenta de cómo mi hija había adquirido los andares y muchos gestos de mi pareja: “está niña cada día se parece más a su padre”.
En un taller sobre adopciones interraciales, se invitaba a los niños a hacer listas de en qué eran diferentes y en qué eran parecidos a su familia y a sus compañeros. Me pareció un ejercicio precioso, porque la verdad es que el segundo apartado era siempre mucho más largo, y eso casi les causaba sorpresa porque las diferencias a veces hacen sufrir y se viven con mucha intensidad, todos lo hemos vivido en carne propia.
En fin, que menudo rollo llevo. Un beso, guapa!
Agosto 4th, 2009 a las 1:01 pm
Hola Beatriz: Soy Laura tengo 27 años, estoy en proceso de colaborar con Anna en lo pueda en Madrid. Soy de origen Colombiano, me adoptaron con horas de vida y tengo 2 hermanos no biologicos, tambien de Colombia. Mi hermano menor es el mas morenito de todos, ya que tiene rasgos muy indios. Mis Mama es de Yugoslavia y mi Padre es de Austria con origen Aleman. Te puedes hacer una idea que fisicamente somos una familia multicultural y cada uno tiene unos rasgos diferentes. En mi caso, me dicen que me parezco mucho a mi Madre, hablamos, andamos y gesticulamos igual. Y cuando era pequeña mi madre y yo siempre nos reiamos cuando la gente nos decia, Tu hija es clavadita a ti, siempre era un momento especial de unión, de un secretillo compartido..tambien bromeaba porque por casualidades de la vida compartimos 3 lunares en el mismo sitio, en la muñeca, en el muslo y otro en el labio. Al ser de origen SuRamericano, nuestras diferencias son mas obvias, y hemos tenio que aguantar muchas risas, susurros y preguntas. Pero no se debe exagerar ni tomar a pecho y mucho menos parecer ofendido delante de los niños, sino responder siempre con naturalidad y no darle mas importancia de la que tiene, ya que en mi opinion eso lo ven tus hijos.Ya que los niños pueden ser muy malos, y yo tenia gafas en el cole y se reian de mi, y si hubiera tendio sobre peso o hubiera tenido cualquier otra particularidad tambien. En nuestro caso eramos diferentes por otra razón. Tengo muchos ejemplos en la cabeza y no quiero enrollarme. UN BESO BEATRIZ Y ENCANTADA DE HABER ENCONTRADO TU PAGINA.
Agosto 14th, 2009 a las 12:21 pm
Hola Laura, encantada de verte (¡y leerte) por aquí. ¡Espero que pronto podamos conocernos!
Un abrazo,
Beatriz
Enero 20th, 2010 a las 4:32 pm
Yo me parezco en muchas cosas a mis padres adoptivos. Pero descubrí que también a mi madre biológica en ciertos aspectos de mi genio o carácter, pocos… Curioso… No pensé que ese tipo de cosas se heredasen.
A mí me pasa como a todos, me gusta a veces y otras me repatea, depende del día y de la intención del interlocutor. Ahora recuerdo haberlo escuchado en la infancia, y me viene una cosa en concreto. Una señora que me dijo delante de mi madre que ella me conocía desde que “estabas ahí dentro” y señaló a la barriga de mi madre y luego la miró con compasión como diciéndola con los ojos: “¿Ves que piadosa soy?” Lo más grave es que mi madre la dio las gracias como sintiendo esa piedad y asumiendo que es lo que le toca por no haberme podido parir. En plan “qué solidaria y educada es la gente conmigo”.
Ahora entiendo esas miradas y su significado, cuando ocurrió supe que la mirada era “rara” por eso ahora lo recuerdo supongo, pero no sospeché que tuviera relación con mi adopción aquel día.
Si nos podemos evitar obviedades mejor.