La aventura continúa

Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

Hoy en El Pa

Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 10:17 pm el Miércoles, marzo 5, 2008

El diario El País publica hoy un interesante artículo sobre las dificultades que nuestros hijos encuentran en su integración escolar:

Desde 1996, en que se reguló la adopción internacional, a 2006, los españoles han prohijado a más de 35.000 niños de origen extranjero. Por edad (no hay estadísticas), un alto porcentaje cursa en estos momentos alguna de las etapas de la educación obligatoria. Pero estos reyes de la casa corren suertes diversas al llegar a las aulas. “Es una lotería”, afirma Javier Múgica. En muchos casos la integración es fluida y el centro subsana la falta de base del recién llegado con refuerzos. En otros, las reticencias de algunos maestros y las peleas con otros niños desembocan en aislamiento. Al final, el niño no arranca a estudiar, los profesores se cansan y determinados alumnos se aprovechan de su baja autoestima o falta de habilidades sociales para mantenerlo a raya.

“Más del 70% de las consultas que recibimos tienen que ver con el ámbito escolar”, reconoce Lila Parrondo, responsable de Adoptantis, un servicio de orientación para padres adoptivos subvencionado en un 50% por la Comunidad Autónoma de Madrid. Por este servicio han pasado unas 180 familias. Al mismo tiempo, Adoptantis ha recabado las experiencias de otros padres adoptivos a través de una encuesta que ha recogido 160 testimonios. Los resultados arrojan este dato: el 46% de los chicos vive con dificultad el proceso de adaptación escolar. De algún modo, el sistema educativo falla.

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Ser madre no es lo que yo cre

Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 1:13 am el Domingo, febrero 24, 2008

Por HCI

Me encantan los niños. Por eso, siempre fantaseaba con tener un hogar lleno de críos, en el que todos éramos felices y lo pasábamos genial. Yo era una tía (en el sentido literal de la expresión) estupenda, esa que comparte con los sobrinos travesuras, risas y complicidad contra el orden establecido (léase: los padres). También era una canguro muy divertida, que cantaba, bailaba, pintaba en papelotes en el suelo y les consentía casi de todo. Perfecto, todo perfecto… hasta que
llegaron mis hijas.

¿Qué hace que mi comportamiento con un niño no sea igual durante un corto periodo de tiempo, que cuando es para TODA la vida? Y eso que me planteo, es a la vez, la respuesta a mi pregunta. Pensaba que sería una madre divertida y “guay”. Y me sorprendo a mí misma cuando me veo desde lejos regañando, echando sermones, prohibiendo cosas –hasta incluso las que antes he mencionado que hacía–, porque manchan, alborotan.

Ser madre te pone los pies en el suelo
Los niños son maravillosos pero también son cargantes, cuando son tuyos, claro. Cuando tienes
que despertarlos y no quieren, tienen que desayunar y vestirse rápido para ir al cole, y tampoco quieren. Cuando tienen que hacer los deberes y te cuesta un triunfo aún repitiendo las mismas
explicaciones mil veces. Cuando se pelean entre ellos, cuando tienen sueño o están cansados. Cuando lloran, chillan, protestan, contestan mal, comen mal, se sientan mal.

De repente, ya digo, mi tolerancia se acorta y, sin embargo, ¡son mis hijas! Debería ser al contrario, me digo, queriéndolas como las quiero con locura, tendría que ser más permisiva con ellas y menos exigente. Pero no. Porque las educo yo. Y educarlas supone ser a veces el “malo” de la película, el que marca los límites, el que se enfada, el que grita, el que dice NO. También el que acompaña y aplaude cuando va todo bien, el que comparte los buenos ratos y se divierte con ellas. Pero claro, esto último es coherente con como yo era; lo que me cuesta encajar es que yo sea dura como jamás pensé que sería.

Y no me gusta verme así, desde el otro lado. Y no estoy contenta conmigo misma. Y me siguen encantando los niños, porque me siguen sorprendiendo cada día, con su ingenuidad, su buen humor tres minutos después de una bronca, su buen corazón, sus ganas de reirse a todas horas, su cariño indiscriminado, su falta de rencores.

Ser madre
Pero todo lo bueno y todo lo bonito que tiene ser madre, ya me lo esperaba, por eso no me sorprende. Ser madre, pensándolo bien, no es ni mejor ni peor de lo que yo creía, pero eso sí, es mucho más difícil.

  • Ser madre es aprender un poquito más cada día a serlo. Analizar qué no me gusta de mí misma, para no repetirlo al dia siguiente.
  • Descubrir cosas bonitas todos los días en mis hijas, que me hagan ver menos oscuros los ratos grises.
  • Asumir que ellas tienen malos ratos, igual que yo, que todos.
  • Asumir que no seré tan divertida, tan “guay” como creía, a costa de plantearme muchos días si lo estoy haciendo bien o mal.
  • Acostarme a veces con la sensación de que puede que me haya pasado en algo. Y levantarme con buen rollo para que el día empiece bien, aunque haya dormido mal.
  • Permitir el descontrol parcial de muchas cosas. Mirar para otro lado
    y simular que no ves.
  • Y es un ejercicio de autocontrol, de paciencia y de buen humor diario. Aunque estés cansada, enfadada o preocupada. Y de saber aguantar el tipo, mientras hay rabietas al lado, o enfados, o malas caras cuando dices NO.

    Por supuesto también tiene cosas buenas y gratificantes. Aunque haya días que desee que terminen cuanto antes. Y me sienta culpable por sentirme así. Aunque haya días que no quiera ir a casa, o prefiera ir de tiendas sola, comer tranquila, ir a la peluquería tranquila, probarme ropa tranquila. Aunque eche de menos cosas tales como leer un libro que no sea sobre niños, educación, o cuentos. O ir al cine a disfrutar una película de mayores.

    Pero lo que jamás pensé es que de repente descubriera que ser madre me ha cambiado tanto, ellas me han cambiado todo tanto, que se han convertido en mi motor de vida, en mis pensamientos para todo, para planificar los días, hasta para comprar, para leer, para viajar. Ya no hay nada que no sea pensando en ellas, por y para ellas. Y eso creo que es por lo que ha cambiado mi forma de ser con los niños. Asumir la responsabilidad que supone que son tuyos, que dependen de ti, que es para todos los ratos y para siempre, crea un miedo y una sensación de responsabilidad tan fuerte que asusta.

    A veces, preferiría seguir siendo sólo tía. Y otras –la mayoría por suerte–, estoy deseando llegar a casa a tirarme al suelo a jugar con ellas, cantando y bailando por toda la casa, hasta que toca la hora de la cena… Y entonces, vuelta a empezar.

    Investigar para comprender mejor

    Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 11:53 am el Martes, enero 29, 2008

    Repasando los archivos del blog, me he dado cuenta de que no hay ninguno sobre el que es sin duda el proyecto de investigación sobre adopción internacional más ambicioso de todos los realizados hasta ahora en España. Empiezo el año, pues, enmendando uno de los fallos del 2007.

    En nuestro país, la adopción internacional ha crecido enormemente en las últimas décadas. Si en 1992 las adopciones realizadas por españoles en otros países eran cerca de 200, en los últimos años la cifra se viene situando por encima de los 5000. Hasta ahora, todos los estudios importantes se habían centrado en la adaptación y la salud.

    ‘La integración familiar y social de menores adoptados internacionalmente. Perspectivas interdisciplinares y comparativas’ es un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología y con una duración de tres años (2007-2010). Su objetivo es estudiar la evolución de los niños y niñas adoptados para comprender los retos a los que ellos y sus familias hacen frente, tanto en el seno familiar como también en otros ámbitos, fundamentalmente en el entorno escolar. Como todo buen proyecto de investigación científica en el área de las ciencias sociales, su intención es entender mejor la realidad para saber qué aspectos podemos mejorar y qué recursos tiene la sociedad que poner en marcha.

    Dentro del marco del proyecto, el próximo viernes 8 de febrero se celebrará en Barcelona una jornada bajo el título “La adopción internacional: el allá y el aquí. Experiencias y perspectivas”. Es una jornada abierta, aunque como el aforo es pequeño se ha puesto una cuota simbólica de 15 euros. Y promete ser muy interesante. Si alguien quiere echarle un vistazo al programa o inscribirse puede encontrar toda la info en esta página.

    Adopción y escuela Y ya que estamos os cuento que, entre una mesa redonda y otra, ese día se presentará el libro Adopción y Escuela. Guía para educadores y familias. Si alguien se anima, ¡allí nos vemos!

    Nueva gu

    Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 5:47 pm el Martes, diciembre 4, 2007

    Estoy colaborando con un proyecto de Guía de la adopción gratuita online de Prisacom. Los contenidos se van escribiendo y colgando poco a poco, pero ya podéis echarle un primer vistazo en este link. Espero que os guste, que si tenéis comentarios o críticas me los hagáis llegar para intentar mejorarla, ¡y que la recomendéis por ahí! ;-)

    Mañana miércoles 5 de diciembre
    Esther Grau, psicóloga del Centro de Recursos de Infancia y Adopción,
    responderá a las preguntas de los internautas sobre temas relacionados con la adaptación y la postadopción.

    Si queréis, podéis enviar vuestras preguntas en esta página.

    De momento, “¡eso es todo, amigos!”

    La falsa disyuntiva de los educadores

    Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 7:24 pm el Domingo, julio 1, 2007

    Beatriz S.R.

    En el colegio de mi hija me invitaron a dar una charla al profesorado sobre la integración de los menores adoptados. Pensé que era una ocasión única para darles a los profes que tendrá en el futuro algo de información que ayude a mi hija y a otros alumnos, así que acepté el reto.

    Durante casi dos horas, me escucharon con atención y, al finalizar, me cosieron a preguntas de las que deduje que, en general:
    - los educadores están bastante pez en cuestiones como los efectos de la institucionalización o de la falta de experiencias de apego a edad tempana en el desarrollo de la personalidad y los procesos de aprendizaje.
    - que tienen muchas dudas sobre cómo afrontar la diversidad familiar y de orígenes del alumnado
    - que los maestros de adolescentes adoptados se dan cuenta de que hay retos en los que tanto ellos como los padres vamos perdidos.
    - y que agradecen la información que les ayuda a entender y a dar respuesta.

    En la tertulia posterior, una maestra de prescolar embarazada decía que no sabe cómo reaccionar ante las preguntas de los niños adoptados, que se siente atrapada por el respeto a que cada familia cuente lo que le parezca en el momento en que le parezca. “¿Qué les digo cuando me preguntan si estuvieron en la barriga de sus mamás?”.

    Me hizo recordar a una profe que contaba que al explicar la reproducción humana en clase, un niño (hijo biológico de una madre soltera que nunca le habló de su padre) se empeñó en que a veces se podía hacer un bebé sin que hubiera espermatozoides, porque su madre le había dicho que él no tenía papá. La profe contestó que no sabía por qué su madre le había dicho eso, pero que siempre, siempre, se necesitan un hombre y una mujer para concebir un bebé.

    El compromiso con el alumno del profesor está por encima del respeto a los errores de sus padres. Espero de los maestros que sean respetuosos con todas las familias, con todos los credos, etc., pero cuando se trata de enseñar, no podemos robarles información ni tergiversarla para adecuarnos a una explicación errónea que reciben en su casa.

    Si un profesor tiene un alumno menor de edad que se está descubriendo gay, y sabe que sus padres le han dicho que la homosexualidad es una degeneración y una aberración, ¿debe sostener delante del alumno la tesis de los padres como válida? Yo creo que no, que aunque sus padres se mosqueen, su deber es contestar las preguntas del alumno –y de sus compañeros– de forma honesta. Del mismo modo creo que si una niña adoptada de 5 años pregunta si ella estuvo en la barriga de su mamá, ¡el maestro no puede mentir ni dudar qué debe contestar! Ante la curiosidad de un niño que pregunta, solo cabe decir la verdad ¿no?. Y, desde luego, comentar el episodio con la familia para que puedan trabajar el tema en casa.

    P.S.: Hace mucho que no actualizaba el blog. Ando superliada escribiendo un nuevo libro, y además he tenido problemas con el acceso a internet, pero voy a tratar de irlo actualizando con más regularidad.

    Secretos y mentiras

    Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 12:08 pm el Viernes, junio 29, 2007

    Anne Marie Crine

    ¿Por qué me abandonaron? ¿Por qué a mí? ¿Qué hice para merecer esto? ¿No será que éstos me van a dejar de nuevo? Me siento una nulidad. ¿Cómo pueden decir que me quieren? ¡No valgo la pena, no merezco todo esto!

    Éste es el estilo de preguntas que aparecen en la vida de los adoptados. Convivir con tales interrogaciones y emociones requiere un elaboración psíquica y afectiva que pasa por el hablar. Este proceso de elaboración depende obviamente del adoptado pero también de sus padres adoptivos, verdaderos tutores de la resiliencia de su hijo. Está además bajo la influencia de estos otros actores ineludibles en la adopción que resultan ser los terceros. Su papel es fundamental y se desarrolla a lo largo del proceso de adopción, desde sus primicias hasta el seguimiento
    postadoptivo, de forma profesional, multidisciplinaria y bilateral, tanto a nivel de los padres de nacimiento y de los niños, como a nivel de los candidatos a la adopción y de las familias adoptivas.

    Semejante tarea resulta ser difícil, a veces casi utópica, debido a la frecuente insuficiencia de los recursos institucionales, materiales y humanos, sobre todo en los países de origen, pero a veces también en los países de acogida… ¿Serán éstos los únicos obstáculos que traban el buen desarrollo de las tareas de los terceros Desgraciadamente existen otros motivos menos confesables que, por lo general, tienden a ser menospreciados, hasta ignorados, aún por un gran número de investigadores universitarios que realizan estudios sobre el seguimiento de las adopciones. Motivos que se deben contemplar en el marco del contexto socio-institucional mundial de la adopción.

    En los últimos años, la demanda en materia de adopción por parte de los países europeos y norteamericanos no deja de crecer, cuando las posibilidades de adopción no evolucionan en la misma proporción, aumentando la zanja entre los dos. En este contexto de desequilibrio Norte-Sur y Oeste-Este, el volumen de la demanda va pesando cada vez
    más desde los países de acogida hacia los de origen para que autoricen la salida de niños que respondan a las expectativas de los solicitantes. Y esto va fomentando prácticas más o menos discutibles o francamente abusivas, que van desde acelerar los procesos, omitir o esquivar ciertas disposiciones legales, retribuir prestaciones de servicios de manera desproporcionada con el costo de vida local, disimular o falsificar documentos, sacar consentimientos y decisiones mediante contrapartidas financieras, presionar y/o abusar de distintas maneras los padres de origen.

    En algunos casos más graves, se puede llegar a prácticas del crimen organizado y a la trata de seres humanos, como raptar unos niños o retribuir la procreación de otros, amenazar y atentar a vidas humanas. Y lo más asombroso no deja de ser que tales prácticas casi siempre son llevadas a cabo en nombre del amor y del
    interés de los niños, los cuales, “de todos modos, siempre estarán mejor en una buena familia de nuestros países antes que quedarse allá”.

    Más allá de las violaciones a la letra y al espíritu de las leyes, a la ética, se debería interrogar cuales serán los efectos de tal delincuencia institucional instaurada por terceros privados –con la complicidad más o menos activa de terceros públicos y de autoridades competentes tanto en los países de origen como de acogida–, en el desarrollo de los principales protagonistas de la adopción. Si preparar un niño a la adopción, trabajar en convertirle adoptable “en su cabeza” consiste en restituirle una historia, un linaje, en permitir que se ubique para que se pueda separar, que se separe para que se pueda proyectar en otra parte, otra familia, otro linaje, otra historia, ¿cómo va a ser esto
    posible en las condiciones arriba descritas? ¿Cómo sentirse en confianza y apegarse con adultos que le mienten? ¿Cómo no volverse loco cuando los adultos que le miman y le protegen cuentan a su hijo, muchas veces sin saber, una historia completamente opuesta a la que vivió hasta entonces?

    Los psicoanalistas describen entre los adoptantes la gran frecuencia de fantasías de rapto del hijo adoptado. ¿Qué pasa cuando la realidad alcanza y hasta va más allá del fantasma? ¿Cómo arreglársela cuando la cantidad de dinero invertido llega a poner dudas en cuanto a lo bien fundado del proceso? ¿Cómo sentirse el “verdadero padre” de un niño cuando uno se encontró con padres de nacimiento pobres, llorando la partida de su hijo? ¿Cómo hablar al
    niño de su historia y ayudarle a elaborarla, cuando uno teme que él descubra elementos turbios de su adopción y deje a sus padres adoptivos para volverse con los de origen?

    Una de las características de todos los niños que llegan en adopción es que, en base a la historia de rupturas que han vivido anteriormente, les cuesta confiar en la estabilidad del nuevo “puente” parental que se les presenta y por lo tanto necesitan ponerlo a prueba y sacudirlo. Los padres adoptivos no están naturalmente equipados para descifrar estos comportamientos y reacciones. Pero cuando el encuentro entre los dos ocurre en un contexto que pone serias sospechas en la legitimidad del proceso, la desconfianza, las “sacudidas”, las puestas a prueba corren el riesgo de ser más fuertes por un lado; y la indispensable confianza, estabilidad y fiabilidad corre el riesgo de ser quebrantada por el otro.

    “Secretos y mentiras”, tanto en la adopción como en otros contextos, tienden a minar el terreno en el cual se deben establecer y desenvolver las relaciones entre los principales protagonistas. Perjudican la creación del apego entre padres e hijos y, en consecuencia, la construcción de la identidad del adoptado. Tarde o temprano, tienden a reaparecer bajo la forma de distintos síntomas.

    ¿No deberíamos preguntarnos si los problemas comportamentales y las actuaciones delincuentes tradicionalmente descritas en un gran número de adoptados no suenan como un eco de las prácticas delincuentes que nosotros hemos permitido o fomentado en los procesos que llevan a las adopciones? ¿No deberíamos preguntarnos si nuestras
    actuaciones como terceros en la adopción ayudan realmente a los que pretendemos ayudar, es decir, no solo a los niños sino también a los padres que les acogen?

    Jornadas sobre adopci

    Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 4:29 pm el Jueves, abril 19, 2007

    Los próximos 4 y 5 de mayo, el Consell Insular de Menorca organiza unas jornadas muy interesantes. En el programa figuran nombres como Javier Múgica y Salomé Adrahe, a los que ya he tenido la suerte de escuchar alguna otra vez. Las jornadas son gratuitas, pero hay que inscribirse en la web porque el aforo es limitado.

    Viernes 20 de abril, en el Auditorio do Areal (Vigo)

    Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 4:25 pm el Jueves, abril 19, 2007

    Gracias al tesón de Paula y los amigos de Manaia, este viernes participaré en una conferencia-coloquio sobre adopción en el Club Faro de Vigo. La entrada es gratuita, y será a las 20 horas en el Auditorio do Real (Areal, 46).

    Me hace ilusión conocer a Paula, con la que hace ya mucho tiempo, desde antes de que llegara su peque, que tenemos una amistad cibernética. Tengo ganas de ver Kapprichi, su tienda, en la calle Zaragoza nº 3, un proyecto muy bonito al que ella ha dedicado mucha energía y entusiasmo. Y también tengo ganas de conocer y tomarme unas cervecitas con la gente de Manaia y con otros ciberamigos viguenses a los que al fin voy a poder poner rostro.

    Para los que sólo nos conocemos por mail, cuando veáis a alguien balbuceando del micro, ¡ésa soy yo! ;-)

    Nueva Ley de Adopci

    Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 12:42 am el Sábado, febrero 10, 2007

    Desde el año pasado se viene hablando de la inminencia de una nueva ley que regule las adopciones internacionales. Hoy por fin se ha anunciado, y la sorpresa es ver que aunque en la mayoría de los medios habla de ella como una Ley de Adopción Internacional, EL PERIÓDICO DE CATALUÑA da detalles sobre cómo afectará a la Adopción Nacional. ¿Son dos leyes o una sola? El enfoque del artículo del PERIODICO –que no sabemos si es simplemente el del redactor de la noticia o si refleja el espíritu de la ley– es tan preocupante que merece un post aparte.

    Respecto a la nueva Ley de la Adopción Internacional cuyo anteproyecto ha aprobado hoy el Consejo de Ministros, a la espera de que los medios den cobertura a la noticia en sus ediciones impresas de mañana sábado, estas son las principales novedades que hemos leído en las ediciones digitales de EL PAÍS y EL MUNDO.

    Un cuerpo legal más coherente
    Según ha explicado la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, “la actual legislación en esta materia es dispersa y carece de una cierta solidez jurídica“. La ley pretende que en las adopciones internacionales prevalezca siempre el interés superior del niño y el respeto por sus derechos para evitar “la sustracción, venta o tráfico de menores“. Totalmente de acuerdo. Lo que no me queda tan claro es eso de que contribuirá a disipar “las dudas y reticencias” de muchas parejas a la hora de adoptar. ¿Dudas sobre qué exactamente? Bueno, como tengo un buen día, voy a pensar que se trata de dudas en cuanto a la transparencia y legalidad de los procesos.

    Leo en EL PAIS: “Según el ministro de Justicia, la nueva ley proporcionara una doble garantía. Una es que las adopciones sólo serán efectivas si han sido válidamente constituidas y respetan unos umbrales mínimos de seguridad jurídica. La segunda es que impulsará la coordinación de la legislación española e internacional”. No podemos menos que congratularnos de que la intención de la ley sea clara en estos términos (aunque habrá que esperar a ver cómo se materializa su aplicación antes de echar las campanas al vuelo).

    Preguntas que quedan en el aire
    Respecto a esta voluntad de armonización con las leyes de otros países, leemos más adelante: “El texto pretende dar más garantías a las familias y a los menores, así como que la adopción de menores extranjeros en España sea válida tanto en nuestro país como en el de residencia habitual y nacionalidad del niño adoptado”. ¿Qué quiere decir eso exactamente? ¿Qué los jueces españoles van a dejar de convertir las kafalas de niños marroquíes en adopciones?

    “La tramitación de una adopción de menores en otro país no podrá iniciarse cuando allí haya un conflicto bélico o desastre natural, ni cuando no exista una autoridad específica que controle y garantice la adopción”, leemos en EL MUNDO. Este último principio, aunque no venía recogido en el Convenio de la Haya del 93, es defendido por UNICEF desde hace años y se venía aplicando de manera más o menos informal desde las autoridades. En realidad, y si no recuerdo mal, UNICEF habla en sus textos de “zonas” no de países, argumentando que se necesita un plazo de tiempo para intentar la reubicación de los menores que han quedado desamparados por un tsunami, por el desplazamiento de refugiados de guerra, etc. antes de decidir que realmente la adopción internacional es lo mejor para ellos. Si la ley recoge este principio tal y como ha sido enunciado en la rueda de prensa, ¿significa eso que se cerrará la adopción en todos los países donde haya una guerra? ¿Qué va a pasar con Etiopía?

    López Aguilar ha subrayado que, entre otras novedades, las personas que alcancen la mayoría de edad, tendrán derecho de acceso a los datos de sus orígenes. ¡Y yo que pensaba que ese derecho ya estaba reconocido!

    Tertulia:

    Filed under: Reflexiones al sol,Uncategorized — Beatriz San Román a las 12:19 am el Lunes, febrero 5, 2007

    En adopción internacional la familia biológica se halla físicamente lejos, y normalmente es desconocida. Sin embargo, a medida que avanzamos en el proceso, establecemos una conexión con esos seres lejanos, en torno a los cuales nuestros sentimientos y nuestras emociones van evolucionando. Aún antes de conocer a nuestros hijos, pensamos en su primera madre, en cómo vivirá ella la separación de su hijo. A menudo, esa figura desconocida provoca en nosotros emociones confusas, en las que se mezcla el agradecimiento, la compasión y la impotencia al entender que la vida fue con ella injusta y cruel.

    Sabemos que, aunque ahora sean pequeños, nuestros hijos entenderán un día que, antes de nosotros, hubo otro papá y/o otra mamá. Su familia biológica forma parte de su historia, una historia que necesitarán asumir y entender para sentirse bien con ellos mismos. Hablar de ella con nuestros niños no siempre nos resulta fácil. Es comprensible. Después de todo, nosotros crecimos oyendo una y mil veces –y creyendo– aquello de “madre no hay más que una”. ¿Cómo encajar que nuestro hijo tiene dos sin sentirnos amenazados por ello? ¿Dónde colocar –tanto en nuestras explicaciones como en nuestros afectos– la familia de nacimiento de nuestr@ hij@? Son preguntas para las cuales los padres adoptivos vamos modelando las respuestas con el tiempo.

    Puede que al principio nos sintamos incómodos al pensar o hablar de ellos, incluso que esa parte irracional de nosotros que no dominamos se sienta amenazada por su mera existencia. Con el tiempo, asumimos que sí, que nuestros hijos tienen dos padres y/o dos madres, y que unos y otros jugamos un papel distinto –pero importante– en su vida. Importantes, sobre todo, para ellos, que a medida que crezcan entenderán que una parte de lo que son no tiene su origen en nosotros. Pero también para nosotros, que como padres sentimos importante todo lo que concierne a nuestros hijos.

    Es natural, pues, que sintamos con la familia biológica de nuestros hijos una conexión especial. Esos desconocidos que al principio eran solo unas líneas en un expediente estarán ya de por vida presentes en nuestra historia familiar, en nuestro pensamiento y en nuestros sentimientos. Si al principio se nos hacía un nudo en la garganta cuando le hablábamos de ellos a nuestro pequeño, con el tiempo comprendemos que forman parte de nuestra historia familiar. Establecemos con ellos una relación, extraña pero intensa, porque aunque en la mayoría de los casos no nos hayamos conocido, sentimos hacia ellos mucho más que hacia el resto de desconocidos que habitan el planeta.

    Con objeto de compartir experiencias y reflexiones sobre este tema, la Asociación CRIA organiza una tertulia en la que, además de servidora, participarán también Liliana Zanuso –psiquiatra y mediadora familiar– y Diana Marre –antropóloga, directora del área de adopción y circulación de menores del CIIMU. Estáis todos invitados.

    Lunes 12 de febrero de 2007 – 20.00 h.
    Balmes, 184, 4art 1ª – 08006 Barcelona

    (Se ruega confirmar la asistencia en el tel. de CRIA: 93 217 17 96)

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