La aventura continúa

Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

Levantar el acelerador

Filed under: Adopcion y Escuela,Reflexiones al sol,retos-y-dificultades — Beatriz San Román a las 11:23 pm el Lunes, junio 1, 2009

Por Ana González

(Con el post anterior –Nuestras prioridades, ¿son las suyas?– a medio escribir, tropecé con este texto de Ana en el foro de adoptiva, en un hilo de debate donde se hablaba de qué necesitan los niños que tienen dificultades en varios frentes a la vez. Con su permiso, lo reproduzco a continuación porque no tiene desperdicio. ¡Gracias Ana!).

Por ahora, a los casi cuatro años de estar todos juntos, nuestro hijo va muy bien en el cole. “Demasiado bien” pienso yo, y así se lo dije a su maestra. Demasiado responsable, demasiado atento, demasiado cumplidor, demasiado autoexigente para no haber cumplido aún los cinco años, demasiado hipervigilante. Creo que la tortilla puede dar la vuelta en cualquier momento y que toda esa gran carga que él asume puede convertirse en crisis por no llegar a ser lo que él espera de sí mismo.

He comprobado que, cuando hay días de fiesta o vacaciones, todo es más fluido; él es más niño y menos “niño perfecto”, se puede enfadar, hacer el vago, ponerse cabezota, intentar ir más allá del límite… ¡Y eso me encanta! Aunque siga marcándole pautas, por dentro me encanta, porque de repente aparece Él, el niño que es y que a veces no deja salir afuera. A veces le doy fiesta del cole, aunque sólo sea para quedarnos en casa haciendo el vago, o nos regalamos “algo de los fines de semana”.

Creo que estamos robando la infancia a nuestros hijos. Yo que nací a principio de los años sesenta, que soy profesional liberal y trabajo en lo que me gusta y disfruto, creo que estamos pasándonos mucho con las exigencias a niños que además no criamos nosotros: niñeras, profesores, psicólogos, logopedas… Y los padres adoptivos que taaanto quisimos que llegaran, ¿dónde estamos? En el trabajo o en la sala de espera del terapeuta.

Creo que nuestros hijos necesitan tiempo con nosotros, tiempo para enfadarse con nosotros, con nuestras exigencias, para chillar que ellos necesitan más, mucho más de lo que les ofrecemos, necesitan recuperar su infancia y la confianza en los adultos, y eso pasa por quizás ganar menos dinero y “perder más el tiempo” para regalárselo a ellos.

Un niño que insulta al adulto es un niño que está enfadado con los adultos porque no le gusta lo que le dan; hay que ver qué no le dan y qué sí. Los niños están tan cerca de su propia vida, de sus miedos, de su verdad, que nunca mienten cuando gritan o se expresan. Un niño que grita aún no ha tirado la toalla, aún hay esperanza, porque demuestra que quiere luchar.

 Ver también:

La autoestima: un fruto hermoso y largamente trabajado

Nuestras urgencias y prioridades, ¿son las suyas?

 

Nuestras urgencias y prioridades,

Filed under: Adopcion y Escuela,Reflexiones al sol,retos-y-dificultades — Beatriz San Román a las 10:54 pm el Domingo, mayo 31, 2009

Esta semana dos madres, que ni siquiera se conocen entre sí, me han dicho que nuestros hijos son “niños de largo recorrido”. Me gusta la expresión, creo que refleja muy bien algo que nos lleva años aprender (al menos en mi caso) y que tendemos a olvidar en el trajín de las prisas cotidianas.

Mi hija llegó a nuestra familia con algo menos de 24 meses. Recuerdo que los primeros dos años (quizás algo más) yo estaba extasiada con la rapidez con la que aprendía cosas nuevas. Como buena madre primeriza, almacenaba en mi cabeza mil y una anécdotas que me reafirmaban en eso de que los niños son como esponjas, y en que mi hija era la más lista del mundo mundial.

Con el tiempo, he ido aprendiendo que sí, que como todos los niños tiene una enorme capacidad de aprender, que a veces parece mucho más madura que otros niños de su edad… pero que también hay algunos aspectos donde su ritmo es más lento, y donde nuestras prisas de adulto plantean exigencias injustas que nos provocan después una falsa sensación de fracaso. A nosotros, pero sobre todo a ella.

Es algo que he ido intuyendo con el tiempo, y que vi con claridad meridiana una Semana Santa. No salimos de vacaciones ni hicimos grandes planes, pero no había deberes, ni madrugones, ni “venga-que-vamos-a-llegar-tarde”. Fue entonces cuando me di cuenta que, al eliminar la presión, mi hija se transformaba. ¡Qué gozada verla canturrear y reír a carcajada limpia de la mañana a la noche! ¡Y que rápido se avanza cuando uno se siente feliz!

Las jornadas de nuestros hijos vienen cargadas de retos y exigencias que marcan los adultos. Y de recordatorios y presiones constantes. Que si no te metas el dedo en la boca o no te muerdas las uñas, que si te tienes que acordar de prepararte la mochila del cole, que si en la mesa no se juega, que si así no se contesta, que si no has hecho aún los deberes, que si te tienes que esforzar más en el cole…

Queremos (por su bien, todo creemos hacerlo por su bien) que aprendan a compartir y a dominar su genio, que mejoren su caligrafía, que sean ordenados y educados, que sigan el ritmo de las clases… Y está bien que eso nos preocupe, porque es parte importante de los aprendizajes que les ayudarán en el futuro a ser personas autónomas e independientes.

Lo que cuestiono (y me cuestiono) es si las prioridades y los plazos que marcamos son adecuados. Tengo la sensación de que a veces nos empecinamos en exigirles más de lo que pueden simplemente porque “se supone” que son cosas que a su edad deberían tener dominadas hace tiempo. Como si ellos hubieran tenido siempre la estimulación, el cariño, la seguridad y la ayuda necesaria para desarrollarse que “se supone” que todo niño tiene en esos primeros años de vida tan fundamentales.

Creo que muchas veces presionamos a nuestros hijos para que se esfuercen en objetivos que están lejos aún de su alcance. Y que, al hacerlo, perdemos un tiempo y una energía preciosos que podríamos centrar en hacerles avanzar en lo que realmente es prioritario. Nuestras metas de adultos (aprobar el control, librarse del pañal nocturno, dejar de morderse las cutículas, etc.) distraen sus esfuerzos y los nuestros en aspectos más prioritarios (aunque quizás menos visibles a los ojos de los que les rodean).

Antes me preocupaba si mi hija aprendía o no las mates al ritmo de sus compañeros, pero ahora he entendido que eso es lo de menos. O que es importante, pero no prioritario. He comprendido que su motivación y su capacidad de tolerar la frustración repercuten mucho más en sus avances que los ejercicios de refuerzo. Que lo prioritario es dedicar el tiempo que pasamos con ellos a que se sientan incondicionalmente queridos y apoyados, y a fomentar el autoconocimiento, el autocontrol y la autoestima. Sin ellos, las otras metas no son estimulantes desafíos, sino pruebas que no superan y que les hacen sentirse inseguros e incompetentes una y otra vez.

 

Ver también:

La autoestima: un fruto hermoso y largamente trabajado

El doble expediente en adopci

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 12:14 am el Martes, mayo 12, 2009

La Generalitat ha anunciado hoy que Cataluña se sumará a las comunidades autónomas que permiten a los adoptantes tramitar simultáneamente dos procesos de adopción en dos países distintos. Dicen que el doble expediente permitirá “incrementar sus opciones y reducir el tiempo de espera”. Para cualquiera que no se haya leído los informes de Unicef o los Servicios Sociales Internacionales puede parecer una medida razonable y positiva, pero éste no debería ser el caso de los responsables del departamento de Acció Social y Ciutadania.

Una vez más, como ya ocurriera el pasado mes de noviembre cuando las autoridades catalanas pidieron al gobierno chino que acortara los tiempos de espera, la Generalitat sigue soslayando la difícil situación de la adopción internacional y creando falsas expectativas a las familias. En aquella ocasión, la respuesta de las autoridades chinas fue clara: si las esperas se han alargado es porque hay más familias esperando asignación que niños para ser asignados. No queda más remedio que esperar. Por cierto, resulta curioso que la web de la Generalitat recoge la noticia en la que se anuncia que la consellera Capdevila pedía al gobierno chino que las esperas se redujeran a un año o año y medio pero no su respuesta.

¿Cuándo vamos a empezar a hablar claro a las familias que empiezan el proceso? Tienen derecho a saber que sólo en nuestro país hay más de 20.000 familias esperando que las asignen, pero las adopciones realizadas durante todo el 2.008 no superan las 3.500. Tienen derecho a saber que, si los procesos son cada vez más inciertos y largos, no es por culpa de la burocracia insensible, sino porque hay muchas más familias que desean adoptar que niños adoptables esperando en los orfanatos. Tienen derecho a que, si se están planteando la adopción de un niño pequeño y sano porque creen que en el mundo hay muchos niños así que necesitan una familia, alguien les diga claramente que eso no es cierto.

La realidad es la que es: hay más familias esperando una adopción de un niño sano y pequeño que niños de ese perfil esperando una adopción. Por eso los procesos son cada vez más largos en países como China y Colombia, donde los tiempos de espera rondan ya los cuatro años; en otros, donde no existen mecanismos de control para garantizar la adoptabilidad de los niños, y donde los orfanatos cobran por cada uno que es adoptado, la mancha de la corrupción se extiende como una mancha de aceite.

Si seguimos mandando más expedientes de los que realmente se necesitan a países vulnerables a la corrupción, seguiremos presionando para que se saquen niños de dónde no debieran salir. Es la perversión del sistema: no se buscan familias para niños que carecen de ella, sino hijos a personas que quieren ser padres. En lugar de permitir a las familias que envíen dos expedientes, uno a Vietnam y otro a Etiopía a ver en cuál hay más suerte, ¿no sería mejor localizar cuáles y dónde están los niños que realmente necesitan una adopción y dirigir allí los de las familias que se ajusten a su perfil? ¿No se dan cuenta nuestras benditas autoridades que aumentando la presión de la demanda lo que se consigue es que intermediarios sin escrúpulos engañen, paguen o secuestren para conseguir niños?

Ya no podemos seguir cerrando los ojos a la realidad. Una visita a la web del Schuster Institute (en inglés) o la lectura atenta de informes como “En el interés superior del niño, ¿qué oferta para responder a qué demanda?” de los Servicios Sociales Internacionales hacen evidente que, mientras no se lleve a cabo una reforma que elimine los lucros indebidos, los países adoptantes seguirán constantemente en la inaceptable disyuntiva de ir cerrando países a medida que afloran las irregularidades o cerrar los ojos al tráfico de niños.

Enlaces relacionados: Posición oficial de UNICEF sobre la adopción internacional – Aclaración de UNICEF sobre las cifras de huérfanos en el mundoSituación actual de la adopción internacional – ¿Por qué la adopción internacional es cada vez más difícil?

Enlaces en inglés: Schuster Institute (Universidad de Brandeis)A voice for ethical adoptionBlog por la reforma del sistema internacional de adopciones

El dolor de las madres biol

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,dolor,madres-biologicas,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 10:10 pm el Domingo, abril 26, 2009

Por Maite Cortés

NOTA: Este post es continuación de La familia de mi hij@, ¿es mi familia?, Cuando la adopción busca familias a niños que ya tienen una y La adopción internacional, ¿tiene que ser cerrada?

He conocido hasta la fecha 94 madres biológicas. Salvo dos, ninguna de las otras 92 pasa un día en que no se acuerden de esos hijos que dieron en adopción porque no podían quedárselos. No tuvieron realmente opciones y, cuando no hay opciones, no hay libertad ni hay justicia. ¿Cuántas madres habrá en la misma situación? La mayoría de esas madres no saben ni cómo están sus hijos. Algunas familias adoptivas envían información pero, una vez pasado el tiempo… si te he visto, no me acuerdo. Y a esas madres se les niega algo que necesitan: el derecho a saber que sus hijos están bien.

Ellas hablan de un dolor que no saben explicar, un vacío que no se llena con nada. Muchas se consideran monstruos por hacer lo que hicieron (cuando en realidad son simples víctimas de una sociedad que las criminaliza y las ignora). Algunas intentan suicidarse, otras se dan a la bebida… Nadie jamás les dijo que esa decisión de dar a sus hijos a una “mejor” vida será la fuente de su dolor, de su desdicha, de su vacío. Ni que sus hijos también sufrirán las consecuencias de esa decisión.

Nosotros celebramos lo que ellas lloran en silencio. En ocasiones es un secreto que las corroe por dentro y las lleva al borde de la locura. Y no pueden pedir ayuda, porque no la hay. Están solas, dolidas, rotas. En los países de origen de nuestros hijos no hay grupos de postadopcion para las madres, no son miembros de foros donde comparten sus “experiencias”, no tienen acceso a literatura sobre adopción, no hacen quedadas donde se ayudan y se hacen fotos que luego cuelgan en sus foros. Ellas no tienen motivo de celebración, nadie les manda tropecientos mensajes de enhorabuena por lo que han hecho, no llevan camisetas con algún motivo “solidario”… Ni siquiera pueden quejarse, ni explicar lo que les pasa cuando llegan las crisis. Porque ellas también sufren crisis, al igual que nuestros hijos. Pero nadie las lleva al psicólogo. Tienen sus días buenos, sus días malos, y sus días muy malos. Pero no tienen siquiera una mano que las ayude a verbalizar lo que las esta matando emocionalmente. La sociedad espera que continúen con su vida. Sin embargo, no pueden y no saben por qué. Son las incomprendidas de la triada, las ignoradas.

¿Por qué los padres adoptivos contribuimos a esta situación con nuestro silencio? ¿Cuándo vamos a dejar de tener miedo de hablar de la otra madre de nuestros hijos? Sin secretos, con normalidad, sin utilizar lo de madre biológica, madre natural, madre de barriga… Puros eufemismos, porque son madres, tan madres como nosotras. De hecho, ellas con su renuncia son las que nos han hecho madres a nosotras.

No puedo soportar que se utilicen sus circunstancias para justificar nuestros procesos de adopción, que se niegue la importancia que tienen no solo en la vida de nuestros hijos sino en la nuestra propia. Sentarnos enfrente de ellas y asegurarles que jamás consentiremos que desaparezcan de nuestras vidas, ni de las nuestros hijos. Reconocer que nuestra dicha, nuestro gozo, es su eterno dolor, su inmenso vacío.

Y nosotros como adoptantes, ¿cuándo vamos a dejar de tener miedo y a exigir que no las borren de nuestras vidas? Ellas solamente quieren saber que sus hijos están bien, que los volverán a ver. Quieren poder explicarles algún día el porqué de la renuncia, que las entiendan. No buscan culpables, no culpan a los padres adoptivos de su dolor, no culpan a los hijos de su dolor. Es simplemente eso: su dolor, su vacío. Algo con lo que tienen que vivir el resto de sus vidas.

 

 

La adopci

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 9:35 pm el Domingo, abril 26, 2009

Por Maite Cortés

NOTA: Este post es continuación de La familia de mi hij@, ¿es mi familia? Cuando la adopción busca familias a niños que ya tienen una

Si la adopción es realmente una forma de proteger a los niños en desamparo, ¿por qué es cerrada? ¿No será que los padres adoptivos hemos antepuesto nuestros deseos y temores al sentido común y a lo que realmente seria mejor para nuestros hijos? Ahora intentamos arreglarlo defendiendo el “derecho a conocer sus orígenes”. Nos han vendido la idea de no mantener contacto porque “nunca sabes si van a pedirte dinero o a amenazarte”. O para proteger la “privacidad” de la familia biológica. No, no nos engañemos. La adopción se ha cerrado porque nuestro dinero hace y deshace para satisfacer nuestros deseos, para calmar nuestros miedos, y acallar nuestra conciencia.

Otra cosa es que hubieran intervenido los servicios sociales. En según que situaciones el contacto directo no puede ser fluído pero, aún así, la información y la posibilidad de acceder a ella debiera ser posible sin tener que esperar a que los hijos crezcan. Ese secretismo, esos hijos creciendo sin saber y sin acceso a esa información hasta que sean mayores… ¿Y antes qué?

La importancia de la familia biológica sigue infravalorándose. De ahí el hermetismo en adopción nacional, los informes con datos falsos en la adopción internacional, la cantidad de falsos “huérfanos”, la desidia de las Ecais por seguir aceptando esos “pequeños errores de traducción” como norma…

La adopción internacional debería ser el último recurso y debería ser abierta. Se debería exigir y preparar a los padres adoptivos para que así fuera. Eso posiblemente ayudaría a frenar la locura de expedientes y deseos de ser padres. Porque adoptarlos en el extranjero siempre da mas seguridad a los adoptantes de que los padres de nuestros hijos no van a aparecer por la puerta de casa. Y de un plumazo geográfico nos los quitamos de en medio.

¿Por qué se tiene que dejar a las familias adoptivas la decisión voluntaria de continuar el contacto con la familia bio? ¿Por qué no se nos exige? ¿Por qué no se nos prepara para ello? No en teoría sino en la práctica real. A la madre de mi hija le dijeron que era “muy afortunada” porque nosotros la queríamos a ella y al resto de la familia en la vida de mi hija. Cuando me lo dijo, me horrorice. ¿Por qué no es esto la regla en vez de la excepción?

¿Por qué no nos preparan como familias adoptivas para asumir esta relación? ¿Por qué tienen que ser las familias las que vayan a los países de origen de sus hijos a buscar, las que como familias decidamos trabajar, continuar, fomentar esa relación? ¿Por qué no se nos facilita a todos los padres adoptivos la continuación del vínculo? Nos hablan de que tiene una familia… pero no nos hablan de que esa familia es nuestra también.

Alguien me dijo una vez que entonces sería adopción sino acogimiento o algo así. Yo de legalidades no entiendo pero ¿no podríamos entonces plantearlo así? La adopción internacional legalmente como adopción pero emocionalmente como acogimiento porque eso es lo que hacemos cuando un niñó viene a nuestras familias teniendo ya una.

Mi hija es mía a efectos legales, pero sé que tiene familia en otro sitio. Una familia con la que tiene grandes vínculos, una familia que la quiere. ¿Por qué habría de querer a esa familia fuera de la vida de mi hija? Si la mayoría de nuestros hijos hubieran podido quedarse con su familia biológica, hubieran sido niños felices, muy felices. Y esto ha sido una revelación para mí.

Lo intuía pero no lo había visto tan claro como cuando vi a mi hija con su familia jugando y comiendo, como una más de ellos. Y la sentí más hija todavía, y sentí que no tengo derecho alguno a no continuar el contacto y facilitar la relación en todo lo posible. Son una presencia real en nuestras vidas, no una línea en su expediente o su “life book”.

No los siento como una amenaza, es una realidad que me ayuda a comprender mejor a su madre y sus circunstancias. Y, a la vez, me hace sentirme más madre de mi hija, de nuestra hija. Saber que la niña es feliz ayuda a su madre a sobrellevar su dolor. Un dolor que nunca jamás podré llegar a comprender, un vacío que nunca podremos llenar.

La familia de mi hij@,

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 2:56 pm el Domingo, abril 26, 2009

Por Maite Cortés

Cuando empecé mi proceso veía la adopción solamente desde mi punto de vista, reconozco que muy simplista. Con el tiempo, empecé a mirarlo desde el de mi hija. A partir de este momento algo empezó a producirme desasosiego, sin saber exactamente qué. Algo que no intuía al principio se abría ante mí. La adopción es más complicada y profunda de lo que al comienzo mi inexperiencia y mis ilusiones me dejaban ver.

¡Que pocas adopciones hay donde la pobreza no sea la principal causa del abandono que sufren nuestros hijos! ¿Es suficiente ser pobre, joven, soltera o ignorante para que, además de dar a tu hijo en adopción, también se te niegue el derecho a tener información? ¿Es suficiente para que alguien te borre de la vida del hijo que has parido?

He llegado a la conclusión de que todos evolucionamos: los padres adoptivos, los biológicos, nuestro entorno. Creo que las adopciones empiezan equivocadas para todos. Los padres biológicos piensan que los hijos van definitivamente a una vida “mejor”, los adoptivos que les damos una vida “mejor”, y las Ecais que lo están haciendo bien porque todas las partes están contentas. En el plano teórico todos hablamos de respetar orígenes, de que nuestros hijos tienen otra madre y otro padre…

Todo ideas muy lejanas. Como lo del tío en Granada. Pero no creo que los padres adoptivos estemos preparados para asumir la realidad: nuestros hijos ya tienen una familia.

En alguna ocasión ha salido el tema de si es bueno mantener contacto con la familia biológica. Al comienzo siempre pensé que qué tenia yo que ver con ellos: “yo adopto un hijo no a una familia entera”. Un hijo que por otra parte ya había sido abandonado. Estaba dispuesta a conocerles y así recabar toda la información posible y necesaria para mi hija. Tal vez mandarles alguna foto con su correspondiente carta, pero nada mas. Sin embargo, según transcurría el tiempo y reflexionaba sobre el tema, empecé a sentir que en mi mente y sobre todo en mis afectos, esa familia empezaba a tener un hueco.

Cuando adoptamos, ampliamos nuestra propia familia trayendo a ella una personita que no ha nacido por generación espontánea. Una persona que casi siempre, al menos en la adopción internacional, viene de una familia que la quiere pero que no la puede proteger. Una familia con la que comparte cosas que nosotros nunca compartiremos. Una familia que estará siempre en su mente y que posiblemente buscará antes de los que nos imaginamos.

La única forma de hacer realmente a esa personita nuestro hijo es hacer familia nuestra a todo lo que trae. Y solo cuando los padres adoptivos comprendamos esto, solamente entonces, empezaremos a respetar los orígenes de nuestros hijos.

Ver Cuando la adopción busca familias a niños que ya tienen una

Cuando la adopci

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,madres-biologicas,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 2:26 pm el Jueves, abril 23, 2009

Por Maite Cortés

Llevo viviendo y viajando en África los últimos cuatro años. En este tiempo he visto más de lo que mis ojos y mi corazón pueden digerir. Jamás supe lo que realmente la palabra desesperación significaba hasta que me vine a vivir aquí. La vida es muy dura en este continente: la corrupción, la escasez de infraestructuras, las condiciones climáticas, el desempleo, las enfermedades, los dictadores, la situación de la mujer, etc. hacen del día a día una batalla por sobrevivir. Madagascar, Mozambique, Tanzania, Kenia, Zimbabwe, Nigeria, Botswana, Sudáfrica, Senegal, Malawi, Mali, Uganda, Etiopía… La pobreza en su estado mas puro, una pobreza que no deja impasible a nadie.

Creo que la pobreza del mundo nos tiene cegados. Nos hace sentirnos “solidarios” con derecho a traernos a un niño porque es pobre, sin realmente ser conscientes de lo que se hace. El fin de la adopción es darle una familia a un crío que no la tiene, pero los hijos que son dados en adopción por razones de pobreza SÍ tienen una familia, una que no se puede hacer cargo de ellos, pero al fin y al cabo una familia. No creo que deban ser dados en adopción, definitivamente no en las condiciones actuales. Y si la única opción fuera la adopción, cada vez estoy más convencida de que debería de hacerse de forma abierta.

Esos críos no pueden salir de una familia, de un país, simplemente porque no hay para comer. Borrarles el pasado, negarles crecer en su cultura y su entorno, y esperar a que sean felices con la posibilidad remota de reencontrarse algún día con alguien de la familia, aunque tal vez sea ya demasiado tarde para dar con ellos, si la familia adoptiva no hace el trabajo de buscarles con anterioridad.

¿Qué es exactamente lo que les damos a nuestros hijos que no les pueden dar sus familias? ¿Ropa, zapatos, colegios, clases de natación, terapias, prótesis dentales….? ¿De verdad que alguien puede sentarse delante de su hijo algún día y decirle “tu estás conmigo porque yo soy el que tenía el dinero?”. ¿Alguien puede defender que esto es suficiente para arrancar de una familia un hijo querido y borrar de su vida a esa familia para siempre? ¿Porque son pobres? ¿Porque son incultos? ¿Porque viven tan lejos de nosotros que no van a coger un avión y presentarse en casa? No puede ser. No puede ser que seamos tan inhumanos.

No tenemos derecho a traernos a estos niños a nuestro primer mundo simplemente porque sus familias son pobres. No, no tenemos derecho. Tenemos la obligación de colaborar para remediar una situación que nuestro primer mundo ha creado tan descaradamente, pero no a arrancar esos niños de su país.

La adopci

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 4:30 pm el Jueves, enero 22, 2009

Portada de la edición española de la revista Foreign Policy

Portada de la edición española de la revista Foreign Policy

Últimamente teníamos el blog un poco descuidado, pero vamos a tratar de enmendarnos, ¡y yo la primera!

El último trimestre del año pasó volando (o el primer trimestre, que ya se sabe, en el momento en que uno tiene un hijo en el cole, el año empieza en septiembre como cuando éramos niños, ¡viva el efecto rejuvenecedor de la paternidad!). Quizás una de las pocas consecuencias de la dichosa crisis sea que nuestr@s bloger@s habituales encuentren más tiempo para compartir sus historias y sus reflexiones. 😉

Para quienes están al principio o inmersos en el proceso de adopción, los últimos meses han sido bastante chungos. Las esperas son cada vez más largas e inciertas, y además estamos descubriendo con horror que el sistema de adopciones internacionales se ha pervertido y, en los países que no han firmado el Convenio de la Haya, surgen por doquier “buscadores de niños”. El artículo Hijos de la Mentira, una lectura dura pero imprescindible, pone sobre la mesa una situación terrible, en la que el desequilibrio entre el nº de solicitudes y el de niños adoptables ha creado un negocio de compra-venta de falsos huérfanos. En los foros y en las quejas que algunas (las menos, por desgracia) presentan ante las comunidades autónomas, las familias han empezado a hablar de peticiones de dinero poco justificadas, de niños que figuran como huérfanos en los papeles pero que apenas aprenden el idioma cuentan una historia bien distinta, de falsos certificados de defunción de los padres biológicos…

El tiempo de espera en China va ya por los 3 años. Los que viajan a Ucrania esperando encontrar a su hijo se vuelven de vacío porque no existen niños del perfil de su C.I. En unos países los procesos se ralentizan, en otros las normativas se hacen cada vez más restrictivas. ¿Dónde adoptar con garantías? ¿Dónde hay un niño que se ajuste a mi perfil esperando una familia? En el 2009, parece que éstas van a ser las preguntas del millón.

Cuando puse en marcha este blog, lo pensé como un espacio donde compartir nuestras reflexiones y experiencias en la postadopción. Pensaba que hablaríamos de las cosas de la maternidad (o paternidad, Abraham, no me olvido de ti, cielo) que nos sorprendían, pero últimamente parece que tenemos la necesidad de utilizarlo para pensar en el sistema de adopciones internacionales, en sus fallos y en cómo mejorarlos. Está bien, está en juego el respeto a derechos fundamentales, pero ojalá que en el 2009 tengamos tiempo también para avanzar en otros terrenos.

Para empezar el año, he colgado en la Biblioteca un artículo difícil: Cuando las adopciones fallan. Y estoy dándole vueltas y tomando las primeras notas para escribir un post (que me temo que no saldrá corto) sobre la necesidad de replantearse el sistema español de Ecai. Os pongo también enlaces a algunos de los temas que he escrito últimamente para la Guía de Adopciones.

La ecai Genus se retira de Vietnam
Quebec detendrá también las adopciones en Vietnam

Ecais, denuncias y amenazas
Reclamaciones contra las Ecais
¿Cómo presentar una denuncia?


El primero, el más rápido y el más todo
Entender al niño adoptado

Cuando la adopci

Filed under: abandono,dolor,media,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 2:44 pm el Domingo, diciembre 7, 2008

 (La imagen es de uno de mis ilustradores favoritos: Miguel Gallardo).

Hoy el Magazine, el suplemento dominical de La Vanguardia, que se entrega también con una veintena de diarios regionales, publica un reportaje titulado “Cuando las adopciones fallan”.

Cuando me lo encargaron hace ahora un año, no era consciente de lo difícil que iba a ser escribirlo. Difícil porque no hay manera de obtener datos para cuantificar el problema. Difícil porque cada nueva historia de fracaso de la que tenía conocimiento era un drama en toda regla. Difícil porque una y otra vez te asalta el interrogante de si se podía haber evitado. Difícil porque, cuando el fracaso es inevitable, no siempre el sistema trabaja para dar una respuesta a los niños que lo han sufrido. Y, difícil en suma, porque soy madre y persona.

Versión digital del reportaje: Cuando las adopciones fallan.

O aún mejor, te lo puedes descargar en PDF: Cuando las adopciones fallan

En la versión web, se ha quedado fuera un parrafito que copio a continuación:

Condena en Irlanda. En 2006, el Alto Tribunal de Dublín condenó a Joe Dowse y a su esposa a indemnizar con 100.000 euros al pequeño de cuatro años que adoptaron de bebé y años después retornaron a un orfanato en Yakarta porque la adopción “no estaba funcionando”. El pequeño conservará además la nacionalidad irlandesa y el derecho de herencia sobre sus padres adoptivos.

El triunfo de Obama, mi hija y la lucha contra el racismo

Filed under: racismo,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 2:22 pm el Jueves, noviembre 6, 2008

Será porque la falta de sueño me pone sensible, pero confieso que no he podido reprimir las lágrimas viendo las noticias de la victoria de Obama. No sé si el nuevo presidente lo hará bien o mal, si como dicen muchos está condenado a defraudar porque ha despertado unas expectativas enormes. En cualquier caso, el simple hecho de que un no-caucásico haya alcanzado la presidencia de los EE.UU. es por sí mismo un avance histórico. Me he emocionado viendo en televisión la celebración del triunfo en las calles. Un padre afroamericano, con dos hijos de edades muy parecidas a la de la mía) explicaba al periodista que sí, que era de noche y al día siguiente habría que madrugar e ir al colegio, pero que dentro de 20 años sus hijos recordarían que habían vivido ese momento histórico.

A veces las contradicciones de los norteamericanos me sacan de quicio, seguramente porque es más fácil ver la paja en el ojo ajeno. Pero en momentos como éste, no puedo menos que quitarme el sombrero ante un pueblo capaz de cambiar la historia y de poner una piedra gigante en la evolución de nuestra civilización. Un negro en la Casa Blanca era algo inconcebible hace solo cinco años. Mi amigo Gary, norteamericano, negro y nada dado a las sensiblerías, me cuenta que ha llorado al pensar que si su abuelo hubiera tardado solo tres años más en morir, hubiera podido verlo.

Algún día, quizás lo vean nuestros hijos o nuestros nietos, nadie se sorprenderá porque alguien con rasgos africanos o asiáticos pueda ocupar el puesto que hoy ocupan Zapatero o Esperanza Aguirre. Hoy por hoy, por mucho que las encuestas dijeran que la mayoría de los españoles preferíamos que ganara Obama, temo que está aún muy lejos el que algo así pueda suceder. ¡También nosotros tenemos nuestras contradicciones sin resolver!

La victoria de Obama me ha dado la oportunidad de hablar con mi hija sobre el racismo desde el optimismo. Hemos hablado de la guerra de secesión, de la esclavitud, de los prejuicios, y hasta del nazismo. (Mi hija tiene una amiga israelí, o como ella dice “hebrera”, y el tema ya había salido alguna vez porque algo habían oído del niño del pijama de rayas). Pero también de cómo la sociedad ha ido avanzando, de cómo las leyes han ido recogiendo el derecho a la igualdad, de lo mucho que ha cambiado el país donde vivimos en unas décadas… Me ha hecho mil preguntas, ávida de entender y de saber. Y, si lo pienso, me parece que es lo más natural: hablar de los prejuicios que la sociedad transmite sobre los que son como ella le es imprescindible para protegerse de ellos; hablar de las razones por las que es importante el triunfo de Obama también, porque le permite creer que seguimos en la lucha, y que un futuro mejor es posible. YES, WE CAN!

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