La aventura continúa

Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

¿La tríada en la adopción?

Filed under: Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 6:17 pm el Sábado, abril 21, 2012

El V Congreso Internacional de AFIN, celebrado el pasado mes de noviembre, llevaba por título “La tríada en la adopción, el acogimiento y la reproducción asistida“. Tríada, con acento. Confieso que aprendí a escribir la palabra bien antes en inglés que en castellano. Mientras la bibliografía anglosajona la utiliza continuamente para referirse al conjunto formado por las familias de nacimiento (o biológicas), las adoptivas y sus hijos e hijas, aquí el término no se utiliza demasiado. Seguramente porque a las primeras todavía cuesta mucho hacerles un lugar, y porque, a diferencia de otros países o de lo que ha ocurrido ya aquí con las personas adoptadas, todavía no se han organizado para que se oiga su voz.

Hoy he descubierto que, desde otros lugares, hay quienes critican que el término pertenece al lenguaje de la “industria de la adopción”. Son personas que piensan que la adopción internacional tal y como la conocemos es una forma de explotación. Coincido con ellos en que demasiadas veces se habla de “irregularidades” cuando debería decirse “actos delictivos”. Pero en lo de la tríada no había pensado nunca. A su parecer, hablar de la tríada supone poner al mismo nivel las familias de nacimiento y las adoptivas, como si las primeras hubieran tenido alguna agencia o participación en la adopción (y además dicen que, al hablar de “triada” se excluye el papel de los traficantes de niños).

No digo que esté de acuerdo con el razonamiento, pero me ha parecido interesante ver que mientras aquí andamos aún tratando de encontrar un lugar al primer elemento de la tríada, en otros lugares el término en sí esté siendo cuestionado. Me quedo pensando…

 

Filed under: Reflexiones al sol,retos-y-dificultades — Beatriz San Román a las 10:22 pm el Lunes, abril 25, 2011

Hace unas semanas mi amiga Jimena defendió su tesis doctoral. Su investigación sobre el sistema de salud mental chileno es muy muy interesante, aunque toca temas que poco tienen que ver con el contenido de este blog. Sin embargo, hubo una parte que me hizo pensar en la facilidad con la que se coloca a los niños etiquetas-diagnósticos para explicar sus dificultades.
Mi amiga ha trabajado durante años como psicóloga en el sistema público de sanidad. En muchas ocasiones, los usuarios del servicio les llegan derivados de otras especialidades. Les llega por ejemplo un chico con diagnóstico de retraso mental. Tras hablar con su entorno (la madre, los profes, etc.) descubren que vive en una situación de violencia doméstica.
Pronto resulta obvio que el chico no tiene retraso mental. Tiene problemas de motivación, de concentración, de muchas cosas, pero su inteligencia está algo por encima de la media. El psiquiatra le había pasado un test para medir su C.I. y los resultados dieron un diagnóstico-etiqueta equivocado: retraso mental.
Cuando hablamos de personas, y no digamos ya de niños, a veces la ciencia, “lo científico”, me asusta. Se diseñan unas pruebas, se aplican y se diagnostica sin valorar adecuadamente todo lo que queda fuera de lo que el test en cuestión está diseñado para diagnosticar.

Filed under: media,Reflexiones al sol,Uncategorized — Beatriz San Román a las 8:36 pm el Martes, enero 11, 2011

La foto de portada del diario 20 minutos de ayer estaba dedicada a Antonio Cortes, ganador del concurso de copla de Canal Sur. Antonio nació en Rumanía, país del que salió a los dieciocho meses cuando fue adoptado por una familia de Néjar (Málaga). Lleva, por tanto, más de veinte años con nacionalidad española. ¿Cuánto tiempo más debe pasar para que la persona responsable de los titulares lo vea como un español?

Identidades que suman m

Filed under: Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 11:25 pm el Jueves, julio 15, 2010

Estoy enfrascada en la redacción de un artículo en torno a la investigación que he hecho desde la UAB con personas adultas adoptadas transracialmente en España. Su experiencia ejemplifica que las categorías cerradas que tratan de definirnos como “catalán”, “vasco” o “español”  son, cada vez más, insuficientes en un mundo globalizado. Y no sólo para algunos adoptados. Cada vez somos más las personas que no nos podemos definir con una sola palabra, y que tenemos que pensar en lo que somos sin ceñirnos a categorías cerradas.

Os dejo dos citas sobre el tema que me gustan mucho. La primera es de Justo Vasco, escritor nacido en Cuba, educado en Rusia y Alemania y que acabó casado con una madrileña, viviendo en Gijón y con una niña adoptada internacionalmente.

“Ojalá seamos capaces de transmitir a nuestros hijos que uno no es más rico cuanto más tiene, sino cuanto más es”.

La segunda es del libro Identidades asesinas de Amin Maalouf, a quien recientemente concedieron el premio Príncipe de Asturias. En ella explica que no se siente más francés que libanés ni viceversa:

“Lo que hace que yo sea yo, y no otro, es ese estar en las lindes de dos países, de dos o tres idiomas, de varias tradiciones culturales. Es eso justamente lo que define mi identidad. ¿Sería acaso más sincero si amputara de mí una parte de lo que soy? (…) ¿Medio francés y medio libanés entonces? !De ningún modo! La identidad no está hecha de compartimentos, no se divide en mitades, ni en tercios o en zonas estancas. Y no es que tenga varias identidades: tengo solamente una, producto de todos los elementos que la han configurado mediante una ‘dosificación’ singular que nunca es la misma en dos personas”.

Jornadas de AFIN: primeras impresiones

Filed under: AFIN,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 10:18 pm el Miércoles, mayo 12, 2010

El pasado fin de semana tuvimos unas jornadas intensas, muy intensas, las jornadas de AFIN en las que se presentaban los resultados de la investigación durante los últimos tres años. Se dijeron cosas muy interesantes, y siento que necesito tiempo para hacer la digestión, pero aquí van, sin orden ni concierto, algunas ideas “provocativas” (en el sentido al menos de provocar la reflexión) que salieron en las jornadas:

– Gran parte de los menores adoptados en AI no son huérfanos. Tienen familias que, aunque no puedan cuidarlos, aunque decidan que estarán mejor en otra familia, no desean (muchas veces ni siquiera pueden concebirlo porque no entra en sus parámetros culturales) el separarse para siempre de sus hijos, sin tener nunca más noticias. Sin embargo, el CH y las adopciones plenas están pensadas para que la adopción sea un “corte limpio” entre una etapa y otra, entre ser hijo de una familia y serlo de otra.

– Los consentimientos informados no lo son tanto en muchos casos. Y en otros, se diría que son más una imposición que se acepta porque no cabe otra posibilidad. Si cruzamos esta realidad (que las familias biológicas desearían tener noticias, saber de sus hijos después de la adopción) y el derecho de los adoptados a conocer sus orígenes (así como la necesidad que sienten una parte de ellos de reencontrarse con sus raíces), ¿a qué obedece ese corte limpio? Planteaba Ynvegsson si ese corte limpio, que responde a cómo entendemos la adopción en occidente, es una ficción legal porque en origen, esos niños siguen siendo considerados parte de la familia. (Explicaba, por ejemplo, como en el caso de los adoptados en Etiopía que ya mayores han vuelto y contactado con sus familias biológicas, éstas se tomaban el reencuentro como algo natural, pues nunca habían dejado de considerarlos familia).

– A muchos adoptados que han buscado y encontrado sus orígenes en la AI les hace sentir bien contribuir económicamente a mejorar las condiciones de vida de sus familias biológicas. Da que pensar, ¿no? ¿Están ellos asumiendo la responsabilidad de reparar una relación injusta de la que nosotros nos desentendimos?

– El domingo, después de escuchar a Claudia Fonseca que ha seguido asociaciones de personas adoptadas durante años, pensaba en cómo ha variado en el tiempo la percepción del derecho a conocer los orígenes. Contaba Fonseca como de las personas adoptadas que querían saber hace 3 décadas se pensaba que eran fruto de adopciones que no habían funcionado, o se les echaba en cara que a los 30 años o la edad que fuese no tenían resueltos sus problemas de identidad. Por la ley del péndulo, corremos el riesgo de que los adoptados que no quieran buscar sean considerados como inmaduros, que se piense que la búsqueda es algo… obligatorio. Pero cada persona es un mundo, y necesitamos tener siempre presente que el ser humano es maravillosamente diverso, que no existen leyes inmutables sobre lo que es mejor.

– Mostrando esa vena provocadora que caracteriza a los antropólogos, Diana Marre planteaba si tal vez no sería conveniente pensar que los niños que son dados en adopción pero tienen familia biológica están planteando un tipo de NE, en el sentido de que necesitan familias que puedan hacerse cargo de esa situación compleja que atenta contra la idea que tenemos grabada a fuego de que “madre no hay más que una”.

– Por otro lado, en los resultados de la investigación se veía que, al menos en la comunidad de Madrid, eso que creíamos tan superado de “la revelación” es un camino donde nos queda aún mucho por recorrer. Un porcentaje muy alto de las familias (creo que era más de un 80% pero hay que mirarlo bien porque en ese porcentaje creo que se incluían todas las edades) ¡no ha hablado con sus hijos ni de la adopción ni de sus diferencias físicas! Curiosamente, de ellas hay una parte nada desdeñable que sí ha hablado de su país de origen. La conclusión parece ser que las familias siguen teniendo muchas dificultades para hablar sobre según qué temas con sus hijos. Ana Berástegui dejaba una pregunta en el aire: “¿estamos haciendo los vínculos a riesgo de mutilar su identidad?”.

– También se ha dicho que hay una parte de los adoptados internacionalmente que, por su bagaje, en España serían considerados menores con NE, pero que en la AI las NE tienden a centrarse solo en la salud física. Y que eso también supone añadir factores de riesgo desde aquí, pues después se encuentran en familias que ni estaban preparadas ni se las había preparado y evaluado para ello.

– Otro dato que parece emerger con claridad en varios de los estudios de la investigación es que los menores adoptados en los países del Este tienen un índice de dificultades muy superior a los de otros países. Se planteaba si el que las familias adoptantes no sean conscientes de las problemáticas a las que pueden tener que hacer frente no está añadiendo un factor de riesgo en la integración de esos niños. (Me ha recordado la reflexión de una compañera hace no mucho sobre Rusia y las NE, en el sentido de si se debería dar una formación específica durante el proceso de idoneidad a las familias que adoptan allí).

Próximamente, en la web de AFIN estarán colgadas todas las comunicaciones.

Filed under: Reflexiones al sol,Uncategorized — Beatriz San Román a las 10:42 am el Miércoles, febrero 17, 2010

En el cole de mi hija este año han decidido colaborar con una ONG que trabaja en Malawi. Como creo que no todas las formas de cooperación son igulamente efectivas, e incluso que algunas son contraproducentes, busco en Google la página web de la ONG en cuestión y lo primero que encuentro es el siguiente párrafo:

“África. El inmenso continente desconocido. Su belleza intacta, primitiva. Un mundo donde todo está por hacer, por empezar. Sumido en la miseria y la ignorancia. ¿Qué és África?. Tan cerca, tan lejos”.

No dudo de las buenas intenciones del colegio, ni de las de la ONG, pero me parece un desatino que alguien que tiene esa visión de África ponga en marcha un proyecto de cooperación allí. África es un continente inmenso, sí, pero pensar que allí todo está por empezar me parece de un desprecio y un etnocentrismo supino.

Sigo buscando en la web y veo que mandan desde aquí materiales, papillas, etc. para repartir en Malawi. Se explica que necesitan mandar constantemente containers para mantener los proyectos, y la verdad que no lo entiendo. Será porque no entiendo la cooperación como caridad, porque me parece un horror crear relaciones de dependencia. ¿Enviar papillas? Sólo con el dinero del transporte del container podrían haberlas hecho in situ, comprando allí los cereales,  permitiendo que el dinero de las donaciones vaya a parar al mercado local en vez de convertirse en beneficios para las empresas de transporte y un montón de emisiones de CO2 (pocas cosas hay menos sostenibles que los envíos a larga distancia).

Mientras algunas ONGs (otras, quiero creer que la mayoría, hace tiempo que cambiaron su discurso y sus prácticas) sigan viendo la cooperación como una limosna, no vamos bien. La cooperación y la justicia son algo muy serio, no se trata de darles migajas de nuestros recursos; eso sólo acalla conciencias.

Se acab

Filed under: Adop. Internacional,Adopcion y Escuela,adopcion-y-etica,CORA,ECAIs,Historias personales,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 2:42 pm el Sábado, enero 9, 2010

Lamentablemente, no ha estado muy activo últimamente. Creo que, en gran parte, se debe a que las personas que normalmente escriben han estado más ajetreadas que de costumbre: mudanzas, nuevos trabajos, situaciones personales más o menos complicadas… ¡y yo que pensaba que la crisis al menos nos iba a traer más tiempo libre!

Por lo que a mí respecta, el 2009 ha sido un año… intenso. Ha sido un año muy guapo, lleno de pequeños momentos para paladear y saborear, mucho que pensar y mucho por hacer. Muchos posts se han quedado en el tintero mientras los días se me escurrían entre los dedos. El último trismestre pintaba tranquilito, pero finalmente ha sido un período muy ajetreado:

– Acepté muchas invitaciones para dar charlas en asociaciones, jornadas sobre adopción y también para seminarios en centros de recursos para profesores en torno a temas como la adopción y la diversidad en las aulas, el racismo en la escuela, etc.. De Gijón a Córdoba, de Cáceres a Girona, de Zaragoza a Badajoz… De cada viaje, me traje nuevas cosas en las que pensar,  y esa sensación de conocer gente que no resigna, que lucha y resiste para que las cosas cambien a mejor… ¡vitaminas para el alma!

– Tras el verano, nos comunicaron que el Ministerio ampliaba por tres años más la financiación del estudio sobre La integración familiar y social de los menores adoptados internacionalmente: perspectivas multidisciplinares y comparativas, que finaliza el próximo mes de marzo y que ahora cambiará su nombre para ampliar su temática: Adopción Internacional y Nacional: Familia, educación y pertenencia Es una excelente noticia, porque a estas alturas ya no tengo dudas de que es el más ambicioso de cuantos se han hecho sobre el tema en España y creo que, a través del intercambio entre los distintos grupos de trabajo que lo componemos, avanzamos cada vez un poquito más deprisa en descubrir y entender las complejidades que entraña.

– En octubre, volví a  la Universidad (a mi edad, a algunas les da por la liposucción y otras nos damos de bruces con formas más radicales de mantenerse en forma ja ja). Para rematar el mes, tuve un accidente de tráfico, que me ha dejado un problema en las cervicales que todavía me tiene en situación de baja, pero al que espero dejar atrás cuando acabe la rehabilitación.En diciembre, se publicaron finalmente dos reportajes sobre temas relacionados con la protección de la infancia en los que venía trabajando desde el 2008. El primero, al que finalmente pusieron por título Mimos de familia, lo disfruté enormemente. El segundo, Adopciones en la encrucijada, me obligó a mirar de frente las incongruencias y los fallos del sistema, y el drama enorme para todos los implicados que se esconde detrás de eso que eufemísticamente se llaman “irregularidades”.

– En el medio, asistí en representación de CORA a las jornadas sobre el marco de garantías en la adopción internacional organizadas por el Ministerio y el Gobierno de Aragón. Sabíamos de antemano que los discursos sobre la necesidad de extremar el control y las precauciones para evitar adoptabilidades fraudulentas de las asociaciones de CORA y de las ECAIs eran muy distintos; lo que no sabíamos es que los representantes de éstas últimas eran tan cobardes como para tratar de silenciar las cosas turbias que están ocurriendo mediante la difamación y la calumnia. Curiosamente, cuando se les ha solicitado vía bureaufax que asumieran o negaran la autoría del libelo que repartieron en las jornadas y que venía firmado por las distintas federaciones de ECAIs, han dado la callada por respuesta. El tema hubiera dado seguramente mucho de sí en el blog, pero me faltaron ganas y tiempo. Si a alguien le interesa, dejo los enlaces al comunicado de CORA y a mi respuesta sobre el tema.

Se acabó el 2009 y el 2010 me encuentra con muchos proyectos interesantes, muchas preguntas a las que encontrar respuesta y muchas ganas de seguir disfrutando de la vida, de mi familia, de los amigos… Espero que sea un buen año para todos, y que el blog se reactive… aunque sea con posts más cortos. ¡La aventura continúa! ¡Feliz 2010!

specialmente el último trimestre.

Las adopciones de Bones y dem

Filed under: media,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 12:41 am el Lunes, agosto 31, 2009

 

BONES2Los encargados de traducir los diálogos de las series traducen indefectiblemente “foster home” por “hogar adoptivo” (que ya de por sí suena raro), y “foster family/mother/father” por “familia/madre/padre adoptivo”. Mentes criminales, CSI… no hay ninguna serie policíaca que se precie que no tenga varios capítulos en los que a alguno de los personajes le destrozó la vida su “hogar” o su familia adoptivos. La prota de Bones, una brillante antropóloga con ciertas dificultades para implicarse emocionalmente en sus relaciones, hace referencias constante a las familias adoptivas de su pasado. En la wikipedia, al hablar de ella dicen “La Dra. Brennan no ha tenido una vida nada fácil; a los 15 años entró en el sistema de adopciones debido a que sus padres desaparecieron poco antes de Navidad y su hermano Russ, quien ese entonces contaba con 19 años decidió no hacerse cargo de ella, ya que pensó que estaría mejor con una familia adoptiva”. Cuando uno ve la serie, entiende que no paso por varias adopciones, sino por distintas centros y familias de acogida.

“Foster” no significa adopción, sino algo así como “acogida”, pero nadie parece haberse dado cuenta. Bueno, sí, estoy segura de que no soy el único miembro de una familia adoptiva que pega un respingo cada vez que los problemas psicológicos de un personaje, muchas veces un asesino en serie, se atribuyen a haber pasado su infancia en uno o más “hogares adoptivos” donde sufrió todo tipo de abusos.

En algún momento, me plantée escribir a las cadenas que emiten las series una carta, señalándoles el error de traducción. Los “foster homes” son en realidad centros de menores, y las “foster families”, familias de acogida. Me frenó pensar que, si cambiaran las traducciones, serían las miles de familias de acogida que hay en este país las que pegarían un bote en la silla al ver repetido de forma abrumadora el estereotipo de familia de acogida maltratadora. Una y otra vez. Es como lo de los hombres que tienen una doble vida, con dos familias, una en la Costa Este y otra en la Costa Oeste. ¿Os habéis fijado la cantidad de telefilmes y series que incluyen uno en su argumento? ¿Será una fantasía americana o realmente se habrán dado muchísimos casos?

El año pasado, mientras preparaba un reportaje sobre el tema para el Magazine, conocí decenas de familias acogedoras. Me sirvió para romper muchas de mis ideas preconcebidas, y para darme cuenta de que se parecen bastante a las adoptivas. Si éstas últimas han entendido que no necesitan compartir ADN para querer a sus hijos, las familais de acogida han ido un paso más allá. Han entendido que no necesitan compartir genética ni apellidos para criar y querer a un niño como si fuera su hijo. Ni siquiera una garantía temporal de que seguirá siéndolo en un futuro. Garantía que, por otra parte, no tenemos ninguno…

Filed under: Adop. Internacional,etica-y-adopcion,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 7:28 pm el Miércoles, agosto 12, 2009

Del 8 al 10 de septiembre, la Universidad Autonóma de Madrid organiza un curso de verano sobre “Adopción Internacional de Menores”. En estos días ando encerrada tratando de cerrar el guión de mi intervención en la mesa redonda que lo clausura. Se trata de contestar si el sistema funciona, si garantiza que las adopciones se hacen siempre con el máximo respeto a los intereses de los menores. A día de hoy, tengo claro que la respuesta es no. Los motivos creo que quedan explicados en el editorial publicado en el último Newsletter de AFIN del que hablaba en el post anterior (“La adopción internacional hoy: el imperativo moral de una reforma urgente”), pero lo que resulta más difí­cil de dilucidar es por qué se sigue manteniendo un sistema incapaz de hacer frente a la situación actual de la adopción internacional.

Como dice Alicia en los comentarios al post anterior, el tema es complejo. Es difícil de entender por qué las administraciones no son más diligentes y rotundas a la hora de exigir que las adopciones sean limpias. Para empezar, el sistema actual de ECAI es un lastre notable (lo que no justifica la falta de respuesta y la falta de control, pero contribuye a ello). Como cada comunidad autónoma tiene potestad para acreditar las suyas, nos encontramos con que hay un enorme número de ellas, y que todas dependen para su supervivencia de que sigan saliendo niños en adopción de los países donde están acreditadas. Se crearon pensando en gestionar un gran volumen de expedientes, sin tener en cuenta que tal vez (como está ocurriendo) no hubiera ñinos adoptables para todos ellos. La inmensa mayoría de ellas tienen en la adopción su única fuente de financiación: sin nuevas adopciones, no hay dinero para pagar las nóminas. Y ya se sabe, hasta las verdades más evidentes son difíciles de ver cuando te va en ello el sueldo…

Creo que el tema es complejo, sobre todo, porque entra en  juego un etnocentrismo soterrado que pocas veces se verbaliza, eso de “bueno, al final están mejor aquí”. Y si sus padres (y sus hermanos mayores, sus vecinos y sus abuelos aunque nadie parece tenerlos en cuenta) son pobres, pues mejor en una familia donde no pasen penurias. Y eso sirve incluso para justificar que sus familias hayan sido presionadas, engañadas o coaccionadas para que den a sus hijos en adopción. ¿Cuándo vamos a reconocer de una vez por todas que no es admisible someter a un niño al trauma de separarse de su familia simplemente porque ésta era pobre?

No, no es ético ni moralmente admisible “elegir” a los miembros más pequeños y sanos de las familias que viven en situaciones muy duras, sacarlos de la familia que los quiere para que otra más rica pueda tener el hijo que ansia y olvidarnos del resto. ¡Y, además, va en contra de las leyes internacionales y nacionales que rigen en materia de adopción!

Nuestra legislación, los responsables en materia de adopción ¡y hasta el convenio con Vietnam! dicen y repiten que todo debe ser en el interés del menor, de acuerdo a la Declaración de Derechos del Niño. Y esa declaración sobre la que teóricamente se constituyen las adopciones defiende el derecho del niño a vivir en la familia en la que nace, con independencia de su estatus económico (salvo cuando esa familia suponga un riesgo para su desarrollo).

La adopción es una medida de protección válida para devolver a los niños que han perdido su familia el derecho a crecer en un entorno familiar pero ningún niño debería salir de una familia que lo quiere por falta de recursos. Lo contrario, es simplemente colocar nuestro egoísta (aunque legítimo) deseo de ser padres por encima de los derechos del menor.´

Crecer sin referentes biol

Filed under: ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 8:02 pm el Martes, julio 28, 2009

El mes pasado estuvimos en Argentina, país donde mi hija tiene un montón de familia: tíos, primos, sobrinos (los hijos de sus primos) y una abuela que ha cumplido nada menos que 97 años. A pesar de la alerta sanitaria por la Gripe A, ha sido un viaje muy bonito. No hemos podido ir al teatro ni a otro tipo de actividades que implicaran reunir a gente bajo techo, pero ha sido un viaje en el que hemos crecido y aprendido en muchos aspectos.

Quizás porque fui hija de inmigrantes en una época donde los viajes eran más costosos y escasos que ahora, no recuerdo que en mi infancia se hicieran en casa comentarios sobre los parecidos familiares. La familia más cercana estaba a muchos cientos de kilómetros, así que únicamente veíamos a los abuelos, primos y demás parentela en verano. Al principio, con el Seiscientos, eran dos días de coche, haciendo noche a mitad de camino; más adelante, con el Renault 8 y la mejora de las carreteras, hacíamos todo el viaje de un tirón. Sí recuerdo algún comentario de esos de “cómo se parece esta niña a su madre”, pero los recuerdo ya de adolescente. Y también recuerdo que me molestaba un montón, supongo que porque estaba en pleno proceso de reafirmación frente a ella… (sorry, mom 😉 ).

El caso es que entre mi familia argentina, que es un clan muy unido y que se ven entre ellos casi a diario, los comentarios sobre los parecidos de los más pequeños con los adultos son casi una constante. Supongo que ocurrirá en la mayoría de las familias, pero es la primera vez que soy consciente de ello: que si Fulanito es calcadito a su padre, que si Menganita llora y patalea en la cuna como lo hacía su madre, etc.

A diferencia de hace 12 meses, mi hija está en una etapa en la que no tiene dudas sobre la firmeza y la continuidad de nuestra familia, y creo que el sentirse querida y mimada por la parte argentina de la familia le ha hecho sentirse muy bien. Pero no puedo evitar preguntarme si esos mismos comentarios no le hubieran resultado hirientes en otros momentos, si los hubiera sentido como un cuestionamiento de su pertenencia al clan…

Voy a pedirles ayuda a los jóvenes adoptados que participan en SoyAdoptado, a ver si nos iluminan con sus recuerdos y sus experiencias sobre este tema. ¿Alguna persona adoptada que quiera compartir sus reflexiones al respecto?

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