La aventura continúa

Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

Las preguntas que vendr

Filed under: etica-y-adopcion,ORIGENES,Preguntas incómodas,retos-y-dificultades — Beatriz San Román a las 10:44 pm el Domingo, enero 9, 2011

En las últimas semanas ha circulado por las listas de internet un artículo de Luna Bolívar. Las dos citas que lo encabezan son demoledoras:

“No habría tantos niños en orfanatos si no hubiera tanta gente dispuesta a pagar tanto dinero por ellos”

“Quien paga demasiado (…) contribuye a sostener un sistema corrupto”

En los comentarios de la página, no son pocos los que lo tachan de alarmista y sesgado. Lo acusan de que “no tiene ningún rigor, no ha contrastado nada (…) Ni se han molestado en conocer la realidad”.

Es verdad que es difícil de creer que el sistema de adopción internacional vaya en función de los intereses de los países adoptantes pero a estas alturas hay ya tanta información que no se puede sostener lo contrario. El texto cita datos de UNICEF y opiniones de expertos de Terre des Hommes y Against Child Trafficking, dos organizaciones que trabajan sobre el terreno, y que llevan tiempo denunciando cómo funciona la industria de búsqueda de niños para la adopción.

También aparecen en los comentarios historias de quienes han descubierto o están descubriendo a posteriori que su expediente de adopción estaba plagado de mentiras. Y de personas adoptadas, que dan su punto de vista. Laura Heckel, vicepresidenta de La Voz de los Adoptados, ha escrito un post sobre el tema que lleva por título ¡¿Queda claro?!

No estoy de acuerdo con mi amiga Laura en una cosa. Ella dice que los adoptantes deberían de pensar que, cuando sus hijos tengan 25 ó 30 años, no se conformarán en confiar en que todo fue claro, querrán la certeza (certeza que, hoy por hoy, no existe en gran parte de los procesos). No creo que haya que esperar tanto. Mucho antes, pondrán en el buscador “adopción en tal país” y encontrarán este artículo y otros similares, los informes de UNICEF y los Servicios Sociales Internacionales  relatando cómo se falsean las adoptabilidades aquí y allá… A buen seguro tendrán muchas preguntas de difícil respuesta. Muy posiblemente algunas tendrán un tono inquisidor: ¿Qué hicimos cuando supimos que el sistema facilitaba los abusos? Y si descubrimos que su historia oficial tenía fisuras, ¿las enterramos sin más o tratamos de atesorar la información que les pertenecía y que sabíamos que ellos podían demandar en el futuro? ¿Hicimos algo para evitar el lado oscuro del sistema o vimos el dolor y la injusticia y decidimos mirar hacia otro lado?

La duda que desgarra

Filed under: adopcion-y-etica,ORIGENES — Beatriz San Román a las 12:59 am el Domingo, septiembre 6, 2009

Hoy he asistido al acto de presentación de la Coordinadora de Afectados de la Clínica San Ramón, cuyo nombre completo añade la coletilla “y otras clínicas de Madrid”, aunque son conscientes de que van a necesitar cambiarlo. No fue solo el doctor Vela, la clínica que dirigía, la de O’Donnell, la de Santa Cristina o la de Belén. Chiringuitos similares los hubo en muchas otras ciudades de este país, y es difícil cuantificar cuántas fueron las adopciones tramitadas de forma irregular, cuántos los niños separados de sus madres mediante coacciones, mentiras y engaños. El sociólogo Francisco González de Tena afirma que posiblemente se cuenten por miles. Y seguramente así sea, pues desde su creación hace tan sólo unos meses más de cien personas se han adherido a la coordinadora. Hoy tres de estas personas nos han hablado de su búsqueda y de su necesidad de saber la verdad: Carolina y David en su condición de hijos adoptados; Elsa en la de madre que lleva 28 años preguntándose qué habrá sido del bebé que dio a luz.

Sus testimonios han sido grabados en video, y espero muy pronto poder añadir a este post los enlaces de youtube para quien tenga interés en visionarlos. A los tres les une la sombra de la duda que desgarra, la sospecha de haber sido víctimas de la mafia de tráfico de niños que urdieron el doctor Vela, Sor María y sus colaboradores. Una oscura trama que se destapó en el año 81, y en el que aún a día de hoy los interrogantes son más que las certezas. Y lo que es peor, su peregrinaje en pos de la verdad, de su verdad, la que les pertenece y nadie debería negarles, choca una y otra vez con puertas cerradas, con archivos desaparecidos o inaccesibles, con respuestas frías e insensibles que tratan de convencerles de que aquello fue por su propio bien y que es mejor que pasen página.

Sus relatos, como los de las personas del público que intervienen a continuación para contar historias escalofriantemente similares a las suyas, me provocan una gran indignación pero también una enorme vergüenza. Me indignan los tejemanejes del doctor Vela y compañía pisoteando los derechos de unos y otras, pero también siento una enorme vergüenza con la falta de respuesta que como sociedad estamos ofreciendo a sus víctimas. ¿Tan difícil sería crear un banco de datos genéticos para cruzar los de las madres y los hijos que se buscan? ¿No debería el Estado, que fue en su día incapaz de proteger sus derechos, poner los medios para reparar esos atropellos y restituirles al menos el derecho a conocer la verdad?

Crecer sin referentes biol

Filed under: ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 8:02 pm el Martes, julio 28, 2009

El mes pasado estuvimos en Argentina, país donde mi hija tiene un montón de familia: tíos, primos, sobrinos (los hijos de sus primos) y una abuela que ha cumplido nada menos que 97 años. A pesar de la alerta sanitaria por la Gripe A, ha sido un viaje muy bonito. No hemos podido ir al teatro ni a otro tipo de actividades que implicaran reunir a gente bajo techo, pero ha sido un viaje en el que hemos crecido y aprendido en muchos aspectos.

Quizás porque fui hija de inmigrantes en una época donde los viajes eran más costosos y escasos que ahora, no recuerdo que en mi infancia se hicieran en casa comentarios sobre los parecidos familiares. La familia más cercana estaba a muchos cientos de kilómetros, así que únicamente veíamos a los abuelos, primos y demás parentela en verano. Al principio, con el Seiscientos, eran dos días de coche, haciendo noche a mitad de camino; más adelante, con el Renault 8 y la mejora de las carreteras, hacíamos todo el viaje de un tirón. Sí recuerdo algún comentario de esos de “cómo se parece esta niña a su madre”, pero los recuerdo ya de adolescente. Y también recuerdo que me molestaba un montón, supongo que porque estaba en pleno proceso de reafirmación frente a ella… (sorry, mom 😉 ).

El caso es que entre mi familia argentina, que es un clan muy unido y que se ven entre ellos casi a diario, los comentarios sobre los parecidos de los más pequeños con los adultos son casi una constante. Supongo que ocurrirá en la mayoría de las familias, pero es la primera vez que soy consciente de ello: que si Fulanito es calcadito a su padre, que si Menganita llora y patalea en la cuna como lo hacía su madre, etc.

A diferencia de hace 12 meses, mi hija está en una etapa en la que no tiene dudas sobre la firmeza y la continuidad de nuestra familia, y creo que el sentirse querida y mimada por la parte argentina de la familia le ha hecho sentirse muy bien. Pero no puedo evitar preguntarme si esos mismos comentarios no le hubieran resultado hirientes en otros momentos, si los hubiera sentido como un cuestionamiento de su pertenencia al clan…

Voy a pedirles ayuda a los jóvenes adoptados que participan en SoyAdoptado, a ver si nos iluminan con sus recuerdos y sus experiencias sobre este tema. ¿Alguna persona adoptada que quiera compartir sus reflexiones al respecto?

M

Filed under: ECAIs,etica-y-adopcion,etiopia,media,ORIGENES,Preguntas incómodas — Beatriz San Román a las 3:55 pm el Miércoles, junio 3, 2009

Learning the truth – reportaje de la CBC

Es un reportaje emitido por una televisión canadiense (pincha aquí si no se te carga). Las historias que cuentan las familias canadienses son calcaditas de las que circulan por los foros (y por las mesas de la administración que hasta ahora ha mirado para otro lado). Se muestra incluso un documento elaborado por el Ministerio etíope que lleva el tema sobre la falta de garantías. Treintaicinco (¡35!) agencias de adopción bajo sospecha. Solo se ve la primera página del listado; los números 1 y 11 son ECAIs españolas.

Cuando escribí Busco testimonios sobre irregularidades, no me imaginaba ni el volumen ni la crudeza de las respuestas. Huérfanos que en realidad no lo son. Padres que rastrean los orígenes de sus hijos y se encuentran con que todo su expediente es una mentira. “Errores” (¡cuántos errores!) a la baja en la edad de los niños, que cuando llegan resulta que no tienen 3 ó 4 años sino 6 u 8. Niños que, apenas aprenden el idioma, explican su historia, que no se parece en nada a lo que dicen sus papeles.

De distintas ecais, de distintas comunidades autónomas… Una tiene la sensación de que no es que tal o cual representante esté fallando; falla, y estrepitosamente, el sistema. ¿Hasta cuándo las ECAIs y las Comunidades Autónomas van a seguir haciendo la vista gorda? ¿Hasta cuándo van a seguir permitiendo que las familias envíen a Etiopía sus expedientes pensando que todo está bajo control, a sabiendas de que el riesgo de que se encuentren con la tragedia de descubrir que su adopción no fue limpia es cada vez más alto?

El dolor de las madres biol

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,dolor,madres-biologicas,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 10:10 pm el Domingo, abril 26, 2009

Por Maite Cortés

NOTA: Este post es continuación de La familia de mi hij@, ¿es mi familia?, Cuando la adopción busca familias a niños que ya tienen una y La adopción internacional, ¿tiene que ser cerrada?

He conocido hasta la fecha 94 madres biológicas. Salvo dos, ninguna de las otras 92 pasa un día en que no se acuerden de esos hijos que dieron en adopción porque no podían quedárselos. No tuvieron realmente opciones y, cuando no hay opciones, no hay libertad ni hay justicia. ¿Cuántas madres habrá en la misma situación? La mayoría de esas madres no saben ni cómo están sus hijos. Algunas familias adoptivas envían información pero, una vez pasado el tiempo… si te he visto, no me acuerdo. Y a esas madres se les niega algo que necesitan: el derecho a saber que sus hijos están bien.

Ellas hablan de un dolor que no saben explicar, un vacío que no se llena con nada. Muchas se consideran monstruos por hacer lo que hicieron (cuando en realidad son simples víctimas de una sociedad que las criminaliza y las ignora). Algunas intentan suicidarse, otras se dan a la bebida… Nadie jamás les dijo que esa decisión de dar a sus hijos a una “mejor” vida será la fuente de su dolor, de su desdicha, de su vacío. Ni que sus hijos también sufrirán las consecuencias de esa decisión.

Nosotros celebramos lo que ellas lloran en silencio. En ocasiones es un secreto que las corroe por dentro y las lleva al borde de la locura. Y no pueden pedir ayuda, porque no la hay. Están solas, dolidas, rotas. En los países de origen de nuestros hijos no hay grupos de postadopcion para las madres, no son miembros de foros donde comparten sus “experiencias”, no tienen acceso a literatura sobre adopción, no hacen quedadas donde se ayudan y se hacen fotos que luego cuelgan en sus foros. Ellas no tienen motivo de celebración, nadie les manda tropecientos mensajes de enhorabuena por lo que han hecho, no llevan camisetas con algún motivo “solidario”… Ni siquiera pueden quejarse, ni explicar lo que les pasa cuando llegan las crisis. Porque ellas también sufren crisis, al igual que nuestros hijos. Pero nadie las lleva al psicólogo. Tienen sus días buenos, sus días malos, y sus días muy malos. Pero no tienen siquiera una mano que las ayude a verbalizar lo que las esta matando emocionalmente. La sociedad espera que continúen con su vida. Sin embargo, no pueden y no saben por qué. Son las incomprendidas de la triada, las ignoradas.

¿Por qué los padres adoptivos contribuimos a esta situación con nuestro silencio? ¿Cuándo vamos a dejar de tener miedo de hablar de la otra madre de nuestros hijos? Sin secretos, con normalidad, sin utilizar lo de madre biológica, madre natural, madre de barriga… Puros eufemismos, porque son madres, tan madres como nosotras. De hecho, ellas con su renuncia son las que nos han hecho madres a nosotras.

No puedo soportar que se utilicen sus circunstancias para justificar nuestros procesos de adopción, que se niegue la importancia que tienen no solo en la vida de nuestros hijos sino en la nuestra propia. Sentarnos enfrente de ellas y asegurarles que jamás consentiremos que desaparezcan de nuestras vidas, ni de las nuestros hijos. Reconocer que nuestra dicha, nuestro gozo, es su eterno dolor, su inmenso vacío.

Y nosotros como adoptantes, ¿cuándo vamos a dejar de tener miedo y a exigir que no las borren de nuestras vidas? Ellas solamente quieren saber que sus hijos están bien, que los volverán a ver. Quieren poder explicarles algún día el porqué de la renuncia, que las entiendan. No buscan culpables, no culpan a los padres adoptivos de su dolor, no culpan a los hijos de su dolor. Es simplemente eso: su dolor, su vacío. Algo con lo que tienen que vivir el resto de sus vidas.

 

 

La adopci

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 9:35 pm el Domingo, abril 26, 2009

Por Maite Cortés

NOTA: Este post es continuación de La familia de mi hij@, ¿es mi familia? Cuando la adopción busca familias a niños que ya tienen una

Si la adopción es realmente una forma de proteger a los niños en desamparo, ¿por qué es cerrada? ¿No será que los padres adoptivos hemos antepuesto nuestros deseos y temores al sentido común y a lo que realmente seria mejor para nuestros hijos? Ahora intentamos arreglarlo defendiendo el “derecho a conocer sus orígenes”. Nos han vendido la idea de no mantener contacto porque “nunca sabes si van a pedirte dinero o a amenazarte”. O para proteger la “privacidad” de la familia biológica. No, no nos engañemos. La adopción se ha cerrado porque nuestro dinero hace y deshace para satisfacer nuestros deseos, para calmar nuestros miedos, y acallar nuestra conciencia.

Otra cosa es que hubieran intervenido los servicios sociales. En según que situaciones el contacto directo no puede ser fluído pero, aún así, la información y la posibilidad de acceder a ella debiera ser posible sin tener que esperar a que los hijos crezcan. Ese secretismo, esos hijos creciendo sin saber y sin acceso a esa información hasta que sean mayores… ¿Y antes qué?

La importancia de la familia biológica sigue infravalorándose. De ahí el hermetismo en adopción nacional, los informes con datos falsos en la adopción internacional, la cantidad de falsos “huérfanos”, la desidia de las Ecais por seguir aceptando esos “pequeños errores de traducción” como norma…

La adopción internacional debería ser el último recurso y debería ser abierta. Se debería exigir y preparar a los padres adoptivos para que así fuera. Eso posiblemente ayudaría a frenar la locura de expedientes y deseos de ser padres. Porque adoptarlos en el extranjero siempre da mas seguridad a los adoptantes de que los padres de nuestros hijos no van a aparecer por la puerta de casa. Y de un plumazo geográfico nos los quitamos de en medio.

¿Por qué se tiene que dejar a las familias adoptivas la decisión voluntaria de continuar el contacto con la familia bio? ¿Por qué no se nos exige? ¿Por qué no se nos prepara para ello? No en teoría sino en la práctica real. A la madre de mi hija le dijeron que era “muy afortunada” porque nosotros la queríamos a ella y al resto de la familia en la vida de mi hija. Cuando me lo dijo, me horrorice. ¿Por qué no es esto la regla en vez de la excepción?

¿Por qué no nos preparan como familias adoptivas para asumir esta relación? ¿Por qué tienen que ser las familias las que vayan a los países de origen de sus hijos a buscar, las que como familias decidamos trabajar, continuar, fomentar esa relación? ¿Por qué no se nos facilita a todos los padres adoptivos la continuación del vínculo? Nos hablan de que tiene una familia… pero no nos hablan de que esa familia es nuestra también.

Alguien me dijo una vez que entonces sería adopción sino acogimiento o algo así. Yo de legalidades no entiendo pero ¿no podríamos entonces plantearlo así? La adopción internacional legalmente como adopción pero emocionalmente como acogimiento porque eso es lo que hacemos cuando un niñó viene a nuestras familias teniendo ya una.

Mi hija es mía a efectos legales, pero sé que tiene familia en otro sitio. Una familia con la que tiene grandes vínculos, una familia que la quiere. ¿Por qué habría de querer a esa familia fuera de la vida de mi hija? Si la mayoría de nuestros hijos hubieran podido quedarse con su familia biológica, hubieran sido niños felices, muy felices. Y esto ha sido una revelación para mí.

Lo intuía pero no lo había visto tan claro como cuando vi a mi hija con su familia jugando y comiendo, como una más de ellos. Y la sentí más hija todavía, y sentí que no tengo derecho alguno a no continuar el contacto y facilitar la relación en todo lo posible. Son una presencia real en nuestras vidas, no una línea en su expediente o su “life book”.

No los siento como una amenaza, es una realidad que me ayuda a comprender mejor a su madre y sus circunstancias. Y, a la vez, me hace sentirme más madre de mi hija, de nuestra hija. Saber que la niña es feliz ayuda a su madre a sobrellevar su dolor. Un dolor que nunca jamás podré llegar a comprender, un vacío que nunca podremos llenar.

La familia de mi hij@,

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 2:56 pm el Domingo, abril 26, 2009

Por Maite Cortés

Cuando empecé mi proceso veía la adopción solamente desde mi punto de vista, reconozco que muy simplista. Con el tiempo, empecé a mirarlo desde el de mi hija. A partir de este momento algo empezó a producirme desasosiego, sin saber exactamente qué. Algo que no intuía al principio se abría ante mí. La adopción es más complicada y profunda de lo que al comienzo mi inexperiencia y mis ilusiones me dejaban ver.

¡Que pocas adopciones hay donde la pobreza no sea la principal causa del abandono que sufren nuestros hijos! ¿Es suficiente ser pobre, joven, soltera o ignorante para que, además de dar a tu hijo en adopción, también se te niegue el derecho a tener información? ¿Es suficiente para que alguien te borre de la vida del hijo que has parido?

He llegado a la conclusión de que todos evolucionamos: los padres adoptivos, los biológicos, nuestro entorno. Creo que las adopciones empiezan equivocadas para todos. Los padres biológicos piensan que los hijos van definitivamente a una vida “mejor”, los adoptivos que les damos una vida “mejor”, y las Ecais que lo están haciendo bien porque todas las partes están contentas. En el plano teórico todos hablamos de respetar orígenes, de que nuestros hijos tienen otra madre y otro padre…

Todo ideas muy lejanas. Como lo del tío en Granada. Pero no creo que los padres adoptivos estemos preparados para asumir la realidad: nuestros hijos ya tienen una familia.

En alguna ocasión ha salido el tema de si es bueno mantener contacto con la familia biológica. Al comienzo siempre pensé que qué tenia yo que ver con ellos: “yo adopto un hijo no a una familia entera”. Un hijo que por otra parte ya había sido abandonado. Estaba dispuesta a conocerles y así recabar toda la información posible y necesaria para mi hija. Tal vez mandarles alguna foto con su correspondiente carta, pero nada mas. Sin embargo, según transcurría el tiempo y reflexionaba sobre el tema, empecé a sentir que en mi mente y sobre todo en mis afectos, esa familia empezaba a tener un hueco.

Cuando adoptamos, ampliamos nuestra propia familia trayendo a ella una personita que no ha nacido por generación espontánea. Una persona que casi siempre, al menos en la adopción internacional, viene de una familia que la quiere pero que no la puede proteger. Una familia con la que comparte cosas que nosotros nunca compartiremos. Una familia que estará siempre en su mente y que posiblemente buscará antes de los que nos imaginamos.

La única forma de hacer realmente a esa personita nuestro hijo es hacer familia nuestra a todo lo que trae. Y solo cuando los padres adoptivos comprendamos esto, solamente entonces, empezaremos a respetar los orígenes de nuestros hijos.

Ver Cuando la adopción busca familias a niños que ya tienen una

Cuando la adopci

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,madres-biologicas,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 2:26 pm el Jueves, abril 23, 2009

Por Maite Cortés

Llevo viviendo y viajando en África los últimos cuatro años. En este tiempo he visto más de lo que mis ojos y mi corazón pueden digerir. Jamás supe lo que realmente la palabra desesperación significaba hasta que me vine a vivir aquí. La vida es muy dura en este continente: la corrupción, la escasez de infraestructuras, las condiciones climáticas, el desempleo, las enfermedades, los dictadores, la situación de la mujer, etc. hacen del día a día una batalla por sobrevivir. Madagascar, Mozambique, Tanzania, Kenia, Zimbabwe, Nigeria, Botswana, Sudáfrica, Senegal, Malawi, Mali, Uganda, Etiopía… La pobreza en su estado mas puro, una pobreza que no deja impasible a nadie.

Creo que la pobreza del mundo nos tiene cegados. Nos hace sentirnos “solidarios” con derecho a traernos a un niño porque es pobre, sin realmente ser conscientes de lo que se hace. El fin de la adopción es darle una familia a un crío que no la tiene, pero los hijos que son dados en adopción por razones de pobreza SÍ tienen una familia, una que no se puede hacer cargo de ellos, pero al fin y al cabo una familia. No creo que deban ser dados en adopción, definitivamente no en las condiciones actuales. Y si la única opción fuera la adopción, cada vez estoy más convencida de que debería de hacerse de forma abierta.

Esos críos no pueden salir de una familia, de un país, simplemente porque no hay para comer. Borrarles el pasado, negarles crecer en su cultura y su entorno, y esperar a que sean felices con la posibilidad remota de reencontrarse algún día con alguien de la familia, aunque tal vez sea ya demasiado tarde para dar con ellos, si la familia adoptiva no hace el trabajo de buscarles con anterioridad.

¿Qué es exactamente lo que les damos a nuestros hijos que no les pueden dar sus familias? ¿Ropa, zapatos, colegios, clases de natación, terapias, prótesis dentales….? ¿De verdad que alguien puede sentarse delante de su hijo algún día y decirle “tu estás conmigo porque yo soy el que tenía el dinero?”. ¿Alguien puede defender que esto es suficiente para arrancar de una familia un hijo querido y borrar de su vida a esa familia para siempre? ¿Porque son pobres? ¿Porque son incultos? ¿Porque viven tan lejos de nosotros que no van a coger un avión y presentarse en casa? No puede ser. No puede ser que seamos tan inhumanos.

No tenemos derecho a traernos a estos niños a nuestro primer mundo simplemente porque sus familias son pobres. No, no tenemos derecho. Tenemos la obligación de colaborar para remediar una situación que nuestro primer mundo ha creado tan descaradamente, pero no a arrancar esos niños de su país.

Filed under: legislacion,media,ORIGENES — Beatriz San Román a las 9:43 pm el Martes, octubre 14, 2008

Después de un montón de días en que los medios, sus columnistas y sus contertulios hablaban a todas horas de la crisis económica, el Gobierno catalán presenta un anteproyecto de ley ¡y ya tenemos nuevo temita para amenizar tardes y mañanas!

El anteproyecto consta de más de 100 páginas (descargar texto completo), pero casi todos los debates y tertulias se han centrado bien en la parte que hace referencia a los arreglos tras el divorcio o la separación, bien en el artículo 235-49. Lo primero parece lógico, pues es ése un tema en el que la realidad ha superado la normativa, pero ¿por qué llama tanto la atención el artículo que dice que los adoptantes deben informar a sus hijos de que son adoptados?

Pues se diría que llama la atención por todo menos por lo que debería llamarla. Resulta un tanto patético ver como programas de radio y televisión han reunido a padres, psicólogos y otros especialistas para tratar de debatir si los padres estaban o no obligados, si los 12 años era o no demasiado pronto, si era mejor o no para los niños saber que fueron adoptados… No había demasiado que debatir. Salvo algún locutor que toca de oído y que no conoce el tema a fondo, en seguida todos se manifestaban de acuerdo en que sí, en que los hijos necesitan y tienen derecho a saberlo desde pequeños, en que hoy en día la práctica totalidad de los adoptantes lo sabe y les cuentan a sus hijos desde pequeños cómo llegaron a la familia.

El verdadero debate no era ése, sino la necesidad y eficacia de una normativa así. Claro que los padres debemos ser quienes les digamos a los hijos las cosas que necesitan saber, y eso incluye la verdad sobre su historia. También les debemos explicar los riesgos del tabaco, el alcohol o las drogas, ¡pero nadie se plantea legislar sobre eso!

Sorprende un artículo corto, que recalca un deber que ya es conocido por los adoptantes (con una postura firme en sentido contrario, seguro que te deniegan la idoneidad), y que no ofrece ninguna vía de aplicación práctica. Porque no puede haberla, claro. ¿Cómo van a comprobar el cumplimiento de la ley? ¿Llamando a los adoptados a los 13 años para preguntarles si saben que lo son? ¡Eso sería una violación de la intimidad y un flaco favor a los niños!

En la Guía de adopciones, he escrito una columnita sobre este tema. Es algo larga, pero me parece que en este tema, visto lo visto, todavía nos queda mucho por hacer para aclarar y normalizar la realidad de nuestras familias.

Veremos si la ley que finalmente se apruebe sigue o no recogiendo este precepto. Si lo hace, poco habremos ganado en el respeto realde los derechos de los adoptados, pero habremos dado un paso atrás en la normalización de la adopción. Los padres, lleguen los hijos por el camino que lleguen, tenemos la patria potestad de nuestros hijos, y eso implica la obligación de proveerles de lo que necesitan para crecer sanos y equilibrados. El sentido común y la formación preadoptiva son el camino para conseguirlo, no leyes ambiguas que en nada cambian la realidad de los hogares.

 

"Soy adoptado": en primera persona

Filed under: abandono,ORIGENES — Beatriz San Román a las 11:45 pm el Domingo, octubre 5, 2008

En los medios se leen y se oyen muchas cosas sobre la adopción, pero pocas veces tenemos la oportunidad de oir la voz de los adoptados

Con el título “Sense embuts” (que se podría traducir como “sin tapujos”), TV3 estrenó esta semana un nuevo programa. La primera entrega iba dedicada a la adopción, y se construía a través de retazos de entrevistas con personas adoptadas: “ocho hombres y mujeres que fueron adoptados de pequeños hablan de la necesidad de conocer sus orígenes, de la relación con sus padres adoptivos y del modo en que les ha marcado que los abandonasen en la infancia. La mayoría ha buscado, con o sin éxito, a su madre biológica. En el fondo, dos preguntas: quién era y por qué me abandonaron”.

Aunque está en catalán, creo que se puede entender casi todo aunque no se domine la lengua. Y que además vale la pena hacer el esfuerzo. El programa se puede ver en este enlace.

Otro link interesante es Hablan los hijos, que recoge “Veinte cosas que desearía que mis padres adoptivos hubieran sabido”.

 

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