La aventura continúa

Postadopción Blog

El carnet genético: estrujando la gallina de los huevos de oro

Clasificado bajo: Adop. Internacional, Adopcion interracial, Reflexiones al sol, Uncategorized, abandono, adopcion-y-etica, dolor — Beatriz S.R. a las 3:30 pm el Jueves, Abril 24, 2008

¿Carné genético para familias adoptivas? La presentación de este producto nos ha dejado a muchos con la boca abierta.

Resulta que ADECOP (la federación de ECAIS) y los laboratorios Lorgen han llegado a un acuerdo para comercializar un servicio dirigido especialmente al colectivo de familias adoptivas. O dicho de otra manera, para intentar convencernos de que necesitamos pagarles a ellos 495 euros del ala. Por este inmódico precio, nos ofrecen unas pruebas de ADN que certifiquen que nuestros hijos son nuestros hijos.

Sólo a un prodigio de los negocios amante de la serie C.S.I. se le podrí­a haber ocurrido venderlo como “la respuesta a una necesidad social”. Se nos dice que, en caso de accidente, contaremos con un documento que certifique que nuestros hijos son nuestros hijos.

Seamos serios: accidentes hay muchos, y algunos de ellos son mortales, cierto. Pero son absolutamente excepcionales aquellos en los que la policí­a recurre a hacer pruebas de ADN para saber quién era el fallecido. Primero están los documentos que pudiera portar, la identificación por parte de familiares, las huellas digitales, las radiografías dentales… Sólo en aquellos casos en que el cuerpo está tan deteriorado que lo anterior no es posible, se recurre a la genética.

Por un momento, pongámonos en el macabro supuesto de que nuestro hijo fuera uno de esos casos excepcionales y que muriera en un incendio y su cadáver quedara calcinado. Un simple pelo del cepillo con el que se peina servirí­a para certificar su identidad. Aunque si el tema nos obsesiona, siempre podemos cortarle una uña y guardarla en lugar seguro por si un dí­a ocurre una desgracia. No me imagino a ningún juez discutiendo la validez de esa prueba para recuperar el cadáver de un hijo.

Los argumentos de ADECOP y los señores de LORGEN para convencernos de que es algo que necesitábamos urgentemente no tienen desperdicio. Intentan ser de lo más persuasivo. Lógico, por otra parte, pues tratan de sacarnos un buen pico y saben que no tomaremos la decisión por impulso.

“La identificación de menores adoptados ofrece a los padres adoptivos interesados seguridad jurí­dica y tranquilidad personal”, afirma Javier Valverde, el director gerente del laboratorio.

“Esto resuelve una situación de inferioridad de padres adoptivos e hijos adoptados respecto al resto de la sociedad?” apostilla Javier Góngora, el presidente de ADECOP.

“No es un problema legal, sino de conciencia”, añade el representante de ADECOP sin ni siquiera sonrojarse.

“Este carné es, en muchas ocasiones, la única posibilidad de certificar el parentesco no consanguíneo entre el menor y sus padres”. Subrayo lo de “en muchas ocasiones” porque me parece totalmente grotesco. En los últimos veinte años, sólo a través de la adopción internacional, ha habido decenas de miles de adopciones. ¡Y ni un solo caso en el que una familia haya necesitado algo así!

Apelar a nuestra conciencia para vendernos masivamente (¡anuncian que estará disponible en las farmacias!) un producto que lo más probable es que jamás lleguemos a necesitar, me parece francamente inmoral. ¿Será que ahora que las solicitudes de adopción internacional han bajado un 30% las ECAIS buscan diversificar su negocio?

Mamá, ¿por qué lo hiciste?

Clasificado bajo: Adop. Internacional, Adopcion interracial, Historias personales, ORIGENES, abandono, dolor — Beatriz S.R. a las 12:00 pm el Miércoles, Marzo 19, 2008

(Hace poco, en una conversación sobre los duelos en la adopción, M. escribía lo siguiente. Con su permiso, lo reproduzco porque creo que muchos vemos en las cuitas de sus hijas reflejadas las de los nuestros)

Yo, que en esto de la adopción aprendo cada día, solo puedo decir lo duro que está siendo para ellos. Y a medida que crecen y son conscientes de lo que tienen aquí, son también más conscientes de que no saben –y lo que es peor, lo que nunca llegarán a saber– y lo que se perdieron allí.

Estos son algunas de las dudas que me plantean mis hijas (estamos teniendo un año de lo más… ¿profundo?), de 9 y 8 años y medio. Mi hijo pequeño todavía no plantea mucho, no se si porque es niño (las mujeres somos más “rebuscadas”), si por la edad –cumple 7 en un mes– o porque hace menos de tres que llegó a nosotros.

– Mamá, ¿tú lo harías?–. Se refiere a si la abandonaría. Esta es la primera pregunta de la mañana, un día cualquiera al despertarse.
- Mamá, estoy muy contenta de la familia que tengo, pero no puedo dejar de pensar en como debe ser mi familia de China… ¡Seguro que estupenda también!

Algunas veces, desde la cama, las he oido llorar. Les pregunto que es lo que les pasa, y su respuesta es única: “Estaba pensando en mi madre de China, y le hago una pregunta, una pregunta que tu no puedes responderme”. Después de insistir, me acaba haciendo la pregunta a mí: “Mamá (la de China) ¿porqué lo hiciste?”

Un día, estábamos viendo un anuncio de un programa de televisión, en el que solicitaban que se pidieran tres deseos. Mi hija contesta rápidamente:
– Mis tres deseos son:
1) Volver a la India
2) No hacer más terapia (hace diariamente una terapia de maduración visual)
3) Que no se destruya más la capa de ozono.

– ¿Y por qué quieres volver a la India?
– Para no ser diferente. Soy diferente, porque soy negra y vosotros sois blancos. Si estoy en la India, con mi familia India, todos seremos negros.

Otro día:

- Mamá, ¿me acompañaras a la India a buscar a mis padres de allí? Es que no quiero ir sola, y además, quiero que tú también los conozcas.

Hoy mi hija E., ha hecho un dibujo a su padre. En grande y en el centro: “Feliz día del Padre, Papá”. A la derecha, abajo y en pequeño: “Feliz día también para mi padre de China”.

Intento ponerme en la piel de mis hijas cada día. Solo saben que perdieron algo. No saben ni porqué, ni que es lo que perdieron. Y esa incógnita les perseguirá siempre. Algunos afortunados quizás lleguen a saber algo más, pero la mayoría se quedarán sin saber poco más de lo que nosotros les contemos.

“Mi marido es adoptado”

Clasificado bajo: Historias personales, ORIGENES, abandono, dolor — Beatriz S.R. a las 1:42 pm el Viernes, Enero 25, 2008

El texto que aparece bajo estas líneas ha sido enviado como comentario a este otro post antiguo

Yo puedo dar mi punto de vista de mujer de adoptado que está pasando los 6 meses más dificiles de su matrimonio despues de llevar juntos más de 8 años. Sin duda todo es por la carga emocional que tiene mi marido por ser adoptado, y que por varias experiencias emocionales fuertes en estos meses le están afectando terriblemente y, como no, a los que le rodeamos.

Escribo en esta sección al haber visto el caso de Javier, que se enteró siendo adulto, el de mi marido es similar. No se enteró que era adoptado hasta los 18 años. Se lo dijeron mis suegros un día tal que “pásame la mantequilla…te tengo que decir algo…siéntate…eres adoptado”. Unos meses antes habían decidido dejar la casa y la ciudad donde vivían para irse a vivir al campo, por lo que él se tenía que quedar solo. En unos meses sufrió el saber que su madre biológica le había abandonado…y, después, sus padres adoptivos de alguna manera también.

Nunca ha preguntado nada ni mis suegros le han contado nada. Es un tema tabú. Cuando nos casamos vio el nombre de sus padres biológicos en la partida de nacimiento, pero tiró el documento rápidamente en cuanto tuvo la informacion necesaria.

En el ultimo año y medio hemos pasado por unos cambios muy radicales en nuestra vida: dos hijos, cambio de casa, mis suegros son ancianos y han estado ambos con problemas de salud algo importantes… Mi marido siempre tiene la ilusion de que vendrán a vivir con nosotros pero, aunque él no quiera verlo, solo le piden ayuda cuando necesitan que les haga papeles del banco, que les lleven y les traigan…mi suegra no vino a conocer a nuestra hija cuando nació en verano ni tampoco a su bautizo. La tuvo que obligar mi marido a verla el día que la trajo a una operacion de espalda, pero ella ni se digno a salir del coche. En navidades pasamos unos días con ellos, pero ella no se dignó a cenar con nosotros porque está enferma (aunque sí se levanta para dar de comer a sus gatos). Eso sí, como han hecho con mi marido siempre, al final de las celebraciones habia un cheque de una cantidad para mi gusto indecente para que comprásemos regalos a los niños.

Mi marido nunca ha hablado ni habla de lo que siente por ser adoptado, con los “problemas”que ello pueda conllevar. Creo que tuvo que verse de nuevo ‘abandonado’ cuando mis suegros le dejaron, y que en esta etapa le gustaría que sus padres disfrutaran de nuestros hijos… pero le están abandonando una vez más….

Se habla mucho de los niños pero ¿y cuando es un adulto el que está sacando ahora todos los traumas que tiene y se siente de nuevo abandonado, él y sus hijos?

Esos traumas los está proyectando en los que le queremos y estamos a su lado. A mis padres y a mi hermana, les explico que se pone así con ellos porque en el fondo les quiere con locura y se pone a la defensiva atacandoles pero todo todo tiene un límite…. Yo que vivo con él el día a día, estoy llegando también a mi límite. Le quiero y quiero que esto salga y salga bien…Que seamos de verdad una familia… Algo que él tiene que entender qué es y lo que significa.