Por Mariana.
Ya son varias las veces que me han hablado de los comentarios de psicólogas y trabajadoras sociales de algunas ECAIS, con respecto a las “decisiones” de las madres biológicas de nuestros hijos etÃopes. Comentarios que surgen en respuesta al interés de algunas familias adoptivas en conocer sobre dichas familias biológicas. Las profesionales de estas ECAIS les dicen que “las madres biológicas tomaron su decisión en su dÃa, y que no tienen que pensar mas en ellas” .
Me gustarÃa abrir una reflexión sobre las decisiones de las madres biológicas de nuestros hijos etÃopes (extrapolable a muchos otros paÃses del Tercer Mundo donde hay adopción internacional y miseria).
Sus no-decisiones
Decisiones… ¿Realmente las madres de nuestros hijos etÃopes toman sus propias decisiones, toman alguna decisión en su vida? Esta palabra se me antoja tan prepotente, ignorante y equivocada en boca de supuestos profesionales de nuestro primer mundo.
Si cronológicamente hiciésemos un listado de las NO-decisiones que toman las mujeres etÃopes a lo largo de su vida, nos encontrarÃamos con que:
– Una mujer etÃope no decide ser explotada desde su más tierna infancia, siendo la última en comer en su hogar y trabajando como un animal de carga.
– Una mujer etÃope no decide ser mutilada. En EtiopÃa entre el 80 y el 90 % de las niñas son sometidas a diversas mutilaciones. La tasa de mortalidad materna alcanza altas cuotas debido a las complicaciones en los partos relacionadas con la mutilación.
– Una mujer etÃope no decide dejar la escuela ni su hogar para contraer un matrimonio temprano en contra de su voluntad, lo que compromete su derecho a la educación, el pleno desarrollo de su personalidad, sus habilidades y su capacidad fÃsica y mental. Cuando sobreviene un embarazo, compromete también su salud y, en ocasiones, su vida. La mayorÃa de las adolescentes que contraen matrimonio a edad temprana son presionadas para tener hijos antes de haber alcanzado la madurez fisiológica, lo que redunda gravemente en términos de morbilidad y mortalidad materna.
– Una mujer etÃope no decide el numero de hijos que quiere tener (7 como media) .
– Una mujer etÃope no elige como parir. Las mujeres niñas casadas a temprana edad tienen partos horribles, que causan desgarros muy importantes. Se calcula que más de 150 mil mujeres padecen fistulas en EtiopÃa. Y cada año se suman diez mil nuevos casos. Mujeres que están siempre acompañadas de un olor a orines y heces, ya que no controlan sus esfÃnteres, lo que la gente en EtiopÃa asocia con una maldición. Como consecuencia, las jóvenes son estigmatizadas y rechazadas en sus comunidades, por lo que muchas terminan suicidándose o mendigando en las calles con sus niños. Y muchos partos acaban con la muerte del niño.
– Una mujer etÃope no decide ser maltratada (el 84% de las mujeres etÃopes han sufrido o sufren maltrato en el seno de su hogar).
– Una mujer etÃope no decide ser violada ni abusada sexualmente por su pareja. Un 59 por ciento de las mujeres son objeto de violencia sexual en su hogar, de acuerdo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Después de saber todo esto, ¿podemos decir que las madres etÃopes de nuestros hijos deciden su entrega, deciden sobre algo? A ver si va a ser la primera decisión que toman en su vida y va a ser precisamente ésta.
Desgraciadamente la adopción internacional, que en principio es positiva, se esta convirtiendo en algo éticamente discutible, discutible desde varios puntos de vista debido a las diversas actuaciones de las entidades, personas y organismos que participan en ella.
¿Cómo no ser solidarios?
A veces he leÃdo en los foros, “yo no pienso en la madre de mi hijo”, “No confundamos adopción con caridad”, “No quiero saber de la familia biológica ( por x causas)”.
¡Que fácil es pronunciar frases como esas cuando no se conoce la realidad de las madres etÃopes! ¿Adopción y caridad?. ”Yo no adopto para hacer caridad, adopto porque quiero ser padre y madre…”. Pero no adoptamos en Noruega ni en Islandia, adoptamos en paÃses económicamente muy desfavorecidos. Completamente de acuerdo en no confundir adopción con caridad. Pero la cosa tiene mas matices, no es todo blanco y negro.
Quizás para empezar serÃa positivo dejar de usar la palabra caridad, y sustituirla por solidaridad. No solidaridad hacia nuestros hijos, sino solidaridad hacia la situación de la inmensa mayorÃa de familias biológicas de nuestros hijos. Solidaridad y respeto. En la mayorÃa de los casos, si no tuviesen vidas tan difÃciles y desesperadas, no darÃan a sus hijos en adopción, asà que nos guste o no hay un factor predominantemente económico por medio. Y solidaridad y respeto hacia el paÃs de origen de nuestros hijos.
Norte-Sur, ¡cuantas diferencias! ¿Cuál es el futuro, ya presente? ¿Madres del tercer mundo donantes de hijos? ¿Hombres y mujeres del primer mundo receptores de ellos? ¿Se podrÃa considerar una expoliación más de los paÃses pobres?
Adopción y solidaridad, ¡cómo no van a estar mezcladas, si estamos en mundos tan distintos! Pero la solidaridad ya digo que no es hacia nuestros hijos, sino hacia sus familias biológicas. Y hacia familias como ellas. Y hacia los niños que no han decidido tampoco nacer en uno de los paÃses a la cola del desarrollo, y por ello morir tempranamente o sufrir enfermedades aquà erradicadas con las vacunas y la atención medica…
La creación de “huérfanos”
Empezamos en la adopción pensando que hay muchÃsimos niños huérfanos que necesitan una familia…pero eso no es exactamente asÃ. Los niños en los orfanatos que pueden salir en adopción son un pequeño número. El aumento de demanda -la demanda excesiva- y la falta de control corrompen el proceso y crean “huérfanos” para nosotros, niños que sin la adopción internacional podrÃan seguir viviendo con sus familias. Niños que al testarlos para el VIH si salen positivos nadie sabe con seguridad a dónde van a parar. Estos niños podÃan haber seguido viviendo con sus familias…
Y muchos acaban la adopción yendo a buscar a sus hijos a EtiopÃa, y deseando que pasen los dÃas para volver, sin querer saber nada o casi nada mas del paÃs de sus hijos. “Para que, si ya son españoles”, dicen . Para algunos da igual que sea EtiopÃa, Colombia, China o cualquier otro paÃs. Sólo son sitios proveedores de niños. Del niño objeto de deseo.
¿Podemos considerar a las madres etÃopes de nuestros hijos meros recipientes que algún dÃa llevaron a nuestros hijos en su seno y quedarnos con la conciencia tranquila? ¿Podemos considerar que ellas “decidieron “ dar a sus hijos en adopción como aquel que realmente decide algo con objetividad, como si no hubiesen sufrido para llegar a eso, como si fuesen libres de decidir? La adopción internacional merece una reflexión mucho más profunda: esos “bomboncitos” o “chocolatitos” han crecido en un vientre, han estado con sus madres, las han querido y han sido queridos, y sus madres los seguirán queriendo siempre, porque las madres etÃopes no son menos madres que nosotras.
Por supuesto que hay madres irresponsables, madres que no quieren a sus hijos, madres maltratadoras, y esas haberlas las hay en todas partes. Pero con vidas tan terribles ¿hasta qué punto podemos decir que una madre etÃope elige dar en adopción a su hijo, que lo decide con total independencia de criterio?
La usurpación de su historia
No entiendo la postura de numerosas ECAIS, poniendo trabas o estando en contra de la búsqueda de la familia biológica. Y menos entiendo que falseen la historia de nuestros hijos en numerosas ocasiones, negándoles asà la existencia de su familia biológica. O que no les den a las familias adoptivas los papeles de sus hijos que les corresponden por derecho que es el derecho del niño a conocer su propia historia. ¿Nos gustarÃa a nosotros que nos borrasen de un plumazo nuestro pasado, nuestros orÃgenes, nuestra historia?
En nuestro paÃs se ha firmado el convenio de La Haya, nos creemos civilizados, tolerantes y amplios de miras, se trabaja “por el bien del menor”… pero muchÃsimas veces se niega el derecho del niño adoptado internacionalmente a su propia historia, ya sea falseándola directamente como antes dije (con lo que vulneramos el tratado de los derechos del niño e incurrimos en ilegalidades, porque ¿qué validez tienen los juicios basados en historias falsas?), ya sea negándoles un poco de información a las familias biológicas, algo que tendrÃa que ser totalmente comprensible desde el punto de vista humano. MuchÃsimas de estas familias están desesperadas por saber solo si sus hijos están bien. Y muchas veces se hace que el niño o niña “nazca” el dÃa que nos conoce…
La adopción internacional en España -masiva y descontrolada- hará que en unos años haya muchÃsimos niños adoptados que nos harán muchÃsimas preguntas. Podemos esconder la cabeza bajo la arena, creernos a pies puntilla los informes “oficiales” en cuanto a los orÃgenes, decir que no somos nadie para buscar, que cuando nuestros hijos sean mayores de edad ya lo harán ellos (el promedio de vida en EtiopÃa es de 48 años, ¿quién de la familia biológica quedara vivo para entonces?), que la familia biológica no importa…
Pero también, si decidimos buscar, hemos de saber que nos encontraremos en la mayorÃa de los casos con historias terriblemente duras, que nos van a crear problemas de conciencia y con las que lógicamente, si somos sensibles, vamos a crearnos un compromiso moral.
Asà que como conclusión yo dirÃa que aquà las únicas que deciden, y deciden decir frases gloriosamente penosas desde el punto de vista humano y de conocimiento, son esas trabajadoras de esas ECAIS, a las que quizás mas les valdrÃa darse una vuelta por EtiopÃa. Aunque solo sea para adquirir un mayor conocimiento de causa a la hora de hablar de seres humanos…