Buscando respuestas en Addis
“¿Qué tipo de información quiere? ¿Por qué no comprobó los documentos y buscó información cuando vino a adoptar a sus hijas?”
Sentada delante del funcionario de policía, en el humilde despacho de esta mujer con galones, medito la respuesta. No es el primer policía con el que hablo, ni el primer despacho en el que me siento. Gracias al privilegio de ser blanca siempre me han abierto la puerta, aunque no siempre he sido bien recibida.
Parece que he encontrado a alguien que muestra interés en escucharme y no quiero desaprovechar la oportunidad. Delante de la mujer con galones valoro la situación. Hasta ese momento la conversación avanzaba de forma rígida y lenta. Hasta ese momento he medido las palabras con cuidado para no tropezar… No he olvidado ni por un momento que me encuentro en el despacho de un alto cargo de policía de un país que puede ser cruel con sus ciudadanos y que no respeta los derechos humanos. Esta ciudad cuenta con 90.000 niños de la calle… ¿qué importancia puede tener mi historia para esta mujer?
Durante el viaje de la adopción mis prioridades eran otras: los problemas de salud de las niñas, los detalles burocraticos por ultimar… Esas niñas que irrumpían con fuerza en mi vida requerían todas mis energías. Tampoco daba demasiada importancia al tiempo que habían vivido en “su” país. La vida es larga, pensaba, y unos meses en el océano de una vida se pierden. Si a eso le añadimos la falta de estímulos externos (la representante de mi agencia estaba más interesada en ofrecernos ceremonias del café, itinerarios turísticos y tiendas de souvenirs que información concreta sobre las niñas), se perdona mi falta de sensibilidad sobre el tema.
Por otro lado, de forma inconsciente, para mí mis hijas habían nacido al reunirnos y juntas comenzábamos a escribir nuestra historia. Mis hijas no fueron “reales” hasta algún tiempo después. Durante la preparación a la adopción, ningun intermediario ni experto en el mundo de la adopción mencionó la importancia de atesorar y guardar la historia de mis hijas. No despertaron mi conciencia ni me ayudaron a ver el respeto que merece la historia de cada niño.
Ni que decir tiene que con la asignación nada cambió: seguía sin ver al niño real, al ser humano que escondía la foto borrosa y mal definida que me enviaron. Un día entiendí, por fin, que mis hijas no habían nacido solas, que su madre –esa que nosotros llamamos “biológica”– les había dado la vida, llevado en su vientre y transmitido misterios que yo solo puedo intuir. ¡Sin ella mis hijas no existirían! Toda información puede ser importante, cualquier dato relevante. Comprobar la documentación, buscar testigos, detalles que den vida a una historia… debo buscar y lo que encuentre transmitírselo a mis hijas pues les pertenece.
Dónde, cuándo, cómo, por qué… Preguntas que ya estaban ahí desde siempre, adquirieron una nueva dimensión. Un dia mis hijas preguntarán y yo quiero poder decirles que he buscado respuestas, porque siempre he estado de su lado. Buscar cualquier dato relacionado con el tiempo que vivieron en su país de origen y guardarlo para entregárselo a medida que crezcan adquiere vital importancia. En el país que vio nacer a mis hijas, la vida no esta informatizada y muchas calles no tienen nombre, así que no puedo perder tiempo. Debo ponerme en marcha antes que el tiempo borre las huellas que en el futuro pueden ayudar a mis hijas a recomponer el puzle de sus vidas.
“¿Qué tipo de información quiere? ¿Por qué no comprobó los documentos y buscó información cuando vino a adoptar a sus hijas?”, repite en su inglés vacilante la mujer con galones.
Respiro hondo, la miro a los ojos y le pregunto: “¿Usted es madre?”
Diciembre 12th, 2007 a las 10:00 pm
Como siempre, me emociona la honestidad brutal de tus reflexiones. Mil gracias, Montse, por compartir esta experiencia tan íntima.
Espero que en este viaje a Etiopía hayas encontrado más respuestas que preguntas.
Un beso enorme,
Beatriz
Diciembre 13th, 2007 a las 12:12 am
Has expresado a la perfección lo mismo que yo sentí: sólo una vez que mi hija se convirtió, poco a poco, gradualmente, en mi hija, entendí la magnitud de “la otra”. Me ha encantado. Me ha emocionado. Y luego, me ha vuelto a emocionar. Gracias.
Besos mil,
Stefanie
Diciembre 13th, 2007 a las 1:08 am
Gracias, por escribir, por avisar.
Sabes que también estoy en ese proceso de cuya necesidad he sido consciente desde antes de la llegada de mi hija a mi vida. Esa consciencia la tengo por vosotras, las que siempre habeis escrito, para compartir…por la necesidad de hablar.
Pensé muchas veces en eso antes y pienso/hago cosas por ello, ahora. Creo, sin embargo, que es casi imposible, emocionalmente hablando, hacer esa búsqueda paralela al encuentro con nuestros hijos. Eso supondría desde la perspectiva emocional, trabajar en dos sentidos que inicialmente son opuestos. Por un ladom trabajar por trasmitirle a tu hija que eres su madre y sentirte progresivamente como tal y, por otro, buscar (y rebuscar) los hechos, las historias, las palabras que te acerquen a su madre biológica porque con los niños grandes ellos son tu principal fuente de información.
En ese momento, durante el viaje de encuentro, de verdad, no puedo imaginar lo que es buscar al mismo tiempo, los orígenes (…y yo quería hacerlo antes de ir a recoger a mi niña). Pasado ese encuentro vuelvo a sentirlo con intensidad, por ella, por mi, por la familia que tuvo la suerte o la desgracia de tener o no tener.
“la des-memoria, la ausencia, el vacio…no se llenan más que de fantasmas” y yo quiero evitar que mi hija los tenga.
Y sí, es una pregunta que aunque tenga una respuesta válida, también es cierto que “tortura”. Ánimo
Diciembre 13th, 2007 a las 6:59 pm
Montse, que bien te expresas, carallo. Tendrias que escribir un libro…Me ha gustado mucho tu relato y creo que describe a la perfeccion las distintas fases por las que vamos pasando con respecto a nuestros hijos.
Yo tambien creo que la busqueda hay que hacerla cuanto antes.
Besotes desde Addis, esta ciudad de contrastes, maravillas y miserias donde me siento como en mi casa
Steffi, besos especiales para ti, te escribo prontito y te cuento.
Diciembre 13th, 2007 a las 7:00 pm
Que quiere decir que mi comentario espera moderacion?
Diciembre 13th, 2007 a las 11:22 pm
Victoria, quiere decir que espera a ser rescatado entre las montañas de presuntos comentarios que ofrecen réplicas de Rolex y Viagras.
Los comentarios quedan almacenados en la parte oculta de la web hasta que la administradora (usease moi) entra y criba.
Besos mil,
Beatriz
Diciembre 14th, 2007 a las 12:01 am
La real sensibilidad hacia la busqueda de los origenes se nos despierta tarde. Creo que esto se hace realidad cuando nuestros hijos/as han pasado ha ser verdaderamente nuestros, me refiero a que les sentimos como tal y buscar el pasado es devolverles “su vida”, aceptar que ellos son nuestros, tan nuestro que “su vida” es nuestra y no queremos borrala, queremos formar parte de ella de alguna manera.
Rescatarla para ellos, y también para nosotros.
Deberíamos ser conscientes antes de conocer a nuestros hijos, de la importancia que tendrá en un futuro, conocer hasta la minima cosa posible sobre sus vidas.
Gracias por relatarnos tan interesante preludio.
Jose
Diciembre 17th, 2007 a las 8:55 am
Hola Montse
¡Cuánto tiempo sin saber por dónde te movías! Pero la verdad es que no me ha sorprendido leer tus palabras. Un beso y espero con muchas ganas la continuación … si hay ánimos para escribirlas
Blanca