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Las preguntas que vendr

Filed under: etica-y-adopcion,ORIGENES,Preguntas incómodas,retos-y-dificultades — Beatriz San Román a las 10:44 pm el Domingo, enero 9, 2011

En las últimas semanas ha circulado por las listas de internet un artículo de Luna Bolívar. Las dos citas que lo encabezan son demoledoras:

“No habría tantos niños en orfanatos si no hubiera tanta gente dispuesta a pagar tanto dinero por ellos”

“Quien paga demasiado (…) contribuye a sostener un sistema corrupto”

En los comentarios de la página, no son pocos los que lo tachan de alarmista y sesgado. Lo acusan de que “no tiene ningún rigor, no ha contrastado nada (…) Ni se han molestado en conocer la realidad”.

Es verdad que es difícil de creer que el sistema de adopción internacional vaya en función de los intereses de los países adoptantes pero a estas alturas hay ya tanta información que no se puede sostener lo contrario. El texto cita datos de UNICEF y opiniones de expertos de Terre des Hommes y Against Child Trafficking, dos organizaciones que trabajan sobre el terreno, y que llevan tiempo denunciando cómo funciona la industria de búsqueda de niños para la adopción.

También aparecen en los comentarios historias de quienes han descubierto o están descubriendo a posteriori que su expediente de adopción estaba plagado de mentiras. Y de personas adoptadas, que dan su punto de vista. Laura Heckel, vicepresidenta de La Voz de los Adoptados, ha escrito un post sobre el tema que lleva por título ¡¿Queda claro?!

No estoy de acuerdo con mi amiga Laura en una cosa. Ella dice que los adoptantes deberían de pensar que, cuando sus hijos tengan 25 ó 30 años, no se conformarán en confiar en que todo fue claro, querrán la certeza (certeza que, hoy por hoy, no existe en gran parte de los procesos). No creo que haya que esperar tanto. Mucho antes, pondrán en el buscador “adopción en tal país” y encontrarán este artículo y otros similares, los informes de UNICEF y los Servicios Sociales Internacionales  relatando cómo se falsean las adoptabilidades aquí y allá… A buen seguro tendrán muchas preguntas de difícil respuesta. Muy posiblemente algunas tendrán un tono inquisidor: ¿Qué hicimos cuando supimos que el sistema facilitaba los abusos? Y si descubrimos que su historia oficial tenía fisuras, ¿las enterramos sin más o tratamos de atesorar la información que les pertenecía y que sabíamos que ellos podían demandar en el futuro? ¿Hicimos algo para evitar el lado oscuro del sistema o vimos el dolor y la injusticia y decidimos mirar hacia otro lado?