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Jornadas de AFIN: primeras impresiones

Filed under: AFIN,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 10:18 pm el miércoles, mayo 12, 2010

El pasado fin de semana tuvimos unas jornadas intensas, muy intensas, las jornadas de AFIN en las que se presentaban los resultados de la investigación durante los últimos tres años. Se dijeron cosas muy interesantes, y siento que necesito tiempo para hacer la digestión, pero aquí van, sin orden ni concierto, algunas ideas “provocativas” (en el sentido al menos de provocar la reflexión) que salieron en las jornadas:

– Gran parte de los menores adoptados en AI no son huérfanos. Tienen familias que, aunque no puedan cuidarlos, aunque decidan que estarán mejor en otra familia, no desean (muchas veces ni siquiera pueden concebirlo porque no entra en sus parámetros culturales) el separarse para siempre de sus hijos, sin tener nunca más noticias. Sin embargo, el CH y las adopciones plenas están pensadas para que la adopción sea un “corte limpio” entre una etapa y otra, entre ser hijo de una familia y serlo de otra.

– Los consentimientos informados no lo son tanto en muchos casos. Y en otros, se diría que son más una imposición que se acepta porque no cabe otra posibilidad. Si cruzamos esta realidad (que las familias biológicas desearían tener noticias, saber de sus hijos después de la adopción) y el derecho de los adoptados a conocer sus orígenes (así como la necesidad que sienten una parte de ellos de reencontrarse con sus raíces), ¿a qué obedece ese corte limpio? Planteaba Ynvegsson si ese corte limpio, que responde a cómo entendemos la adopción en occidente, es una ficción legal porque en origen, esos niños siguen siendo considerados parte de la familia. (Explicaba, por ejemplo, como en el caso de los adoptados en Etiopía que ya mayores han vuelto y contactado con sus familias biológicas, éstas se tomaban el reencuentro como algo natural, pues nunca habían dejado de considerarlos familia).

– A muchos adoptados que han buscado y encontrado sus orígenes en la AI les hace sentir bien contribuir económicamente a mejorar las condiciones de vida de sus familias biológicas. Da que pensar, ¿no? ¿Están ellos asumiendo la responsabilidad de reparar una relación injusta de la que nosotros nos desentendimos?

– El domingo, después de escuchar a Claudia Fonseca que ha seguido asociaciones de personas adoptadas durante años, pensaba en cómo ha variado en el tiempo la percepción del derecho a conocer los orígenes. Contaba Fonseca como de las personas adoptadas que querían saber hace 3 décadas se pensaba que eran fruto de adopciones que no habían funcionado, o se les echaba en cara que a los 30 años o la edad que fuese no tenían resueltos sus problemas de identidad. Por la ley del péndulo, corremos el riesgo de que los adoptados que no quieran buscar sean considerados como inmaduros, que se piense que la búsqueda es algo… obligatorio. Pero cada persona es un mundo, y necesitamos tener siempre presente que el ser humano es maravillosamente diverso, que no existen leyes inmutables sobre lo que es mejor.

– Mostrando esa vena provocadora que caracteriza a los antropólogos, Diana Marre planteaba si tal vez no sería conveniente pensar que los niños que son dados en adopción pero tienen familia biológica están planteando un tipo de NE, en el sentido de que necesitan familias que puedan hacerse cargo de esa situación compleja que atenta contra la idea que tenemos grabada a fuego de que “madre no hay más que una”.

– Por otro lado, en los resultados de la investigación se veía que, al menos en la comunidad de Madrid, eso que creíamos tan superado de “la revelación” es un camino donde nos queda aún mucho por recorrer. Un porcentaje muy alto de las familias (creo que era más de un 80% pero hay que mirarlo bien porque en ese porcentaje creo que se incluían todas las edades) ¡no ha hablado con sus hijos ni de la adopción ni de sus diferencias físicas! Curiosamente, de ellas hay una parte nada desdeñable que sí ha hablado de su país de origen. La conclusión parece ser que las familias siguen teniendo muchas dificultades para hablar sobre según qué temas con sus hijos. Ana Berástegui dejaba una pregunta en el aire: “¿estamos haciendo los vínculos a riesgo de mutilar su identidad?”.

– También se ha dicho que hay una parte de los adoptados internacionalmente que, por su bagaje, en España serían considerados menores con NE, pero que en la AI las NE tienden a centrarse solo en la salud física. Y que eso también supone añadir factores de riesgo desde aquí, pues después se encuentran en familias que ni estaban preparadas ni se las había preparado y evaluado para ello.

– Otro dato que parece emerger con claridad en varios de los estudios de la investigación es que los menores adoptados en los países del Este tienen un índice de dificultades muy superior a los de otros países. Se planteaba si el que las familias adoptantes no sean conscientes de las problemáticas a las que pueden tener que hacer frente no está añadiendo un factor de riesgo en la integración de esos niños. (Me ha recordado la reflexión de una compañera hace no mucho sobre Rusia y las NE, en el sentido de si se debería dar una formación específica durante el proceso de idoneidad a las familias que adoptan allí).

Próximamente, en la web de AFIN estarán colgadas todas las comunicaciones.