La aventura continúa

Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 11:18 am el martes, febrero 23, 2010

A finales de los años 30, principios de los 40, una pareja de psicólogos afroamericanos llevaron a cabo un curioso experimento. Se mostraba a los niños dos muñecos exactamente iguales salvo por el color de la piel (uno negro y uno blanco) y se les preguntaba cuál era el más bonito, cuál era el bueno, cuál era el malo, etc. Un montón de años después, las cosas no han cambiado demasiado.

Matem

Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 1:19 pm el sábado, febrero 20, 2010

En la foto no se ve muy bien, pero el texto que acompaña el billete de 20 euros dice así:

Teorema de la matemática solidaria

Esto es un billete de veinte euros. Además, es una pieza que vale veinte euros. Si la compras, tus veinte euros irán a una ONG para ayudar en Haití. No te habrá costado nada. Pero podrías donar estos veinte euros a una ONG para ayudar en Haití. Por veinte euros, habrías conseguido que lleguen cuarenta. O mejor, podrías vender esta pieza a alguien por veinte euros y donarlos a una ONG para ayudar en Haití. A ese alguien no le habría costado nada. Pero podría donar estos veinte euros a una ONG para ayudar en Haití. O mejor, podría vender esta pieza a alguien por veinte euros y donarlos a una ONG para ayudar en Haití. A ese alguien no le habría costado nada. Pero podría donar estos veinte euros a una ONG para ayudar en Haití. O mejor, podrías vender esta pieza a alguien por veinte euros y donarlos a una ONG para ayudar en Haití. A ese alguien no le habría costado nada. Pero podría donar estos veinte euros a una ONG para ayudar en Haití.

Y así sigue, y sigue, y sigue.

Filed under: Reflexiones al sol,Uncategorized — Beatriz San Román a las 10:42 am el miércoles, febrero 17, 2010

En el cole de mi hija este año han decidido colaborar con una ONG que trabaja en Malawi. Como creo que no todas las formas de cooperación son igulamente efectivas, e incluso que algunas son contraproducentes, busco en Google la página web de la ONG en cuestión y lo primero que encuentro es el siguiente párrafo:

“África. El inmenso continente desconocido. Su belleza intacta, primitiva. Un mundo donde todo está por hacer, por empezar. Sumido en la miseria y la ignorancia. ¿Qué és África?. Tan cerca, tan lejos”.

No dudo de las buenas intenciones del colegio, ni de las de la ONG, pero me parece un desatino que alguien que tiene esa visión de África ponga en marcha un proyecto de cooperación allí. África es un continente inmenso, sí, pero pensar que allí todo está por empezar me parece de un desprecio y un etnocentrismo supino.

Sigo buscando en la web y veo que mandan desde aquí materiales, papillas, etc. para repartir en Malawi. Se explica que necesitan mandar constantemente containers para mantener los proyectos, y la verdad que no lo entiendo. Será porque no entiendo la cooperación como caridad, porque me parece un horror crear relaciones de dependencia. ¿Enviar papillas? Sólo con el dinero del transporte del container podrían haberlas hecho in situ, comprando allí los cereales,  permitiendo que el dinero de las donaciones vaya a parar al mercado local en vez de convertirse en beneficios para las empresas de transporte y un montón de emisiones de CO2 (pocas cosas hay menos sostenibles que los envíos a larga distancia).

Mientras algunas ONGs (otras, quiero creer que la mayoría, hace tiempo que cambiaron su discurso y sus prácticas) sigan viendo la cooperación como una limosna, no vamos bien. La cooperación y la justicia son algo muy serio, no se trata de darles migajas de nuestros recursos; eso sólo acalla conciencias.

Hermano Mayor:la adopci

Filed under: adolescencia,media — Beatriz San Román a las 11:34 am el martes, febrero 9, 2010

Hace unos días, se emitió en televisión una entrega del programa Hermano Mayor protagonizada por una familia adoptiva. Para los que no tuvieron ocasión de verlo, se puede hacerlo en este enlace.

La situación que narraba era complicada: familia con hija de 19 años, adoptada internacionalmente, en una situación fuera de madre. La chica no parece tener interés por nada que no sea salir con sus amigos, la convivencia está totalmente enquistada: broncas, insultos y desplantes por parte de la hija, patadas, ordenadores que vuelan, impotencia, etc. etc. Miraba la tele con esa incómoda sensación de estar violando la intimidad de terceros que tantas veces me producen este tipo de programas. Su dolor, su sufrimiento y sus dificultades retransmitidas en la tele… Porque si algo veía en la pantalla, era el dolor de todos ellos: el dolor de unos padres que se sienten cada día más pequeños; el de una chica físicamente grande, pero emocionalmente bloqueada al punto de parecer una niña de prescolar. Creo que las imágenes reflejaban bastante bien el drama cotidiano de muchas familias, que seguramente se han sentido menos solas y más comprendidas al verse reflejadas.

Como ocurre siempre con la Super Nanny y similares, el tiempo de producción del programa bastaba para que todo se encaminara y pareciera reconducirse. Siempre me hace sospechar porque lo que en la vida real lleva mucho tiempo, en la tele se arregla con una tanda de patadas a un balón y un par de conversaciones “terapéuticas”.

No me quedó demasiado claro, pero me pareció entender que el “Super Nano” de turno había sido antes deportista de élite y también drogodependiente. Y lo que menos claro me parecía era su modo de afrontar el problema. Vale que una chica de 19 años no es un bebé, vale que uno no puede menos que sentir ternura por unos padres desbordados y maltratados, vale que uno debe decidir si se queda en el papel de víctima o si asume todo lo horrible que le haya podido pasar y tira hacia adelante… Sin embargo, a mí me pareció que el presunto terapeuta iba de duro, y que no estaba dispuesto a recoger el dolor y la rabia de la chica. Su sufrimiento, disfrazado de insolencia y rebeldía, tiene por respuesta un “¿no quieres que te abandonen? Pues eres incoherente, porque con tu comportamiento lo que vas a conseguir es que te vuelvan a abandonar”. Ugh, confieso que sentí una patada en el estómago.

"Se non

Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 10:24 am el martes, febrero 9, 2010

Me llega por mail la siguiente frase, atribuida al ganador del Nobel de medicina, el oncólogo brasileño Drauzio Varella:

“En el mundo actual, se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer. De aquí a algunos años, tendremos viejas de tetas grandes y viejos con pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven”.

La se

Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 8:10 pm el lunes, febrero 1, 2010

Por M.E.

El sábado iba yo con mis hijos en el autobús. Me situé en la zona de los carritos con el pequeño y A. se sentó con otro niño, desconocido, en un asiento doble. Como los dos eran sociables, empezaron a hablar, bajo la atenta mirada de las dos acompañantes del otro niño.
De repente, una señora sentada al otro lado del pasillo pregunta “¿Y estos niños cómo se llaman?”. Le costó bastante entender el nombre del primero, Joan Marc (Juan Marcos), entender que no eran un nombre y un apellido, y entonces preguntó a A. (que tiene un precioso nombre indio): “¿Y tú qué nombre raro llevas?”.
A., sin ni siquiera mirarla, dijo “Ahora no me acuerdo”, y siguió hablando con el niño. La señora insiste y las acompañantes de Joan Marc me preguntan el nombre de mi hijo. Se lo digo, y entonces la señora empieza a decir “Que nombre más raro, este nombre no es catalán, aquí no nos llamamos así, bueno, tu amiguito que tiene dos nombres tan bonitos, que te dé uno, así tendrás un nombre normal”. Yo no daba crédito. Las chicas que iban con el otro niño tampoco, y contraatacaron diciéndole a A. que tenía un nombre muy bonito y muy original.
Pero yo cada día entiendo menos, la verdad.