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La duda que desgarra

Filed under: adopcion-y-etica,ORIGENES — Beatriz San Román a las 12:59 am el domingo, septiembre 6, 2009

Hoy he asistido al acto de presentación de la Coordinadora de Afectados de la Clínica San Ramón, cuyo nombre completo añade la coletilla “y otras clínicas de Madrid”, aunque son conscientes de que van a necesitar cambiarlo. No fue solo el doctor Vela, la clínica que dirigía, la de O’Donnell, la de Santa Cristina o la de Belén. Chiringuitos similares los hubo en muchas otras ciudades de este país, y es difícil cuantificar cuántas fueron las adopciones tramitadas de forma irregular, cuántos los niños separados de sus madres mediante coacciones, mentiras y engaños. El sociólogo Francisco González de Tena afirma que posiblemente se cuenten por miles. Y seguramente así sea, pues desde su creación hace tan sólo unos meses más de cien personas se han adherido a la coordinadora. Hoy tres de estas personas nos han hablado de su búsqueda y de su necesidad de saber la verdad: Carolina y David en su condición de hijos adoptados; Elsa en la de madre que lleva 28 años preguntándose qué habrá sido del bebé que dio a luz.

Sus testimonios han sido grabados en video, y espero muy pronto poder añadir a este post los enlaces de youtube para quien tenga interés en visionarlos. A los tres les une la sombra de la duda que desgarra, la sospecha de haber sido víctimas de la mafia de tráfico de niños que urdieron el doctor Vela, Sor María y sus colaboradores. Una oscura trama que se destapó en el año 81, y en el que aún a día de hoy los interrogantes son más que las certezas. Y lo que es peor, su peregrinaje en pos de la verdad, de su verdad, la que les pertenece y nadie debería negarles, choca una y otra vez con puertas cerradas, con archivos desaparecidos o inaccesibles, con respuestas frías e insensibles que tratan de convencerles de que aquello fue por su propio bien y que es mejor que pasen página.

Sus relatos, como los de las personas del público que intervienen a continuación para contar historias escalofriantemente similares a las suyas, me provocan una gran indignación pero también una enorme vergüenza. Me indignan los tejemanejes del doctor Vela y compañía pisoteando los derechos de unos y otras, pero también siento una enorme vergüenza con la falta de respuesta que como sociedad estamos ofreciendo a sus víctimas. ¿Tan difícil sería crear un banco de datos genéticos para cruzar los de las madres y los hijos que se buscan? ¿No debería el Estado, que fue en su día incapaz de proteger sus derechos, poner los medios para reparar esos atropellos y restituirles al menos el derecho a conocer la verdad?