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Reportaje en televisi

Filed under: Adop. Internacional,dolor,etica-y-adopcion,etiopia,madres-biologicas — Beatriz San Román a las 11:52 pm el martes, septiembre 15, 2009

madresetiopia

En este enlace, se puede ver un reportaje de la ABC australiana sobre las adopciones en Etiopía. Impresionante. Mucho. Parte de él está grabado con cámara oculta. Se muestra el modo en que las agencias de adopción reclutan niños en las aldeas, cómo falsean los datos de adoptabilidad, cómo engañan a las familias biológicas y a las adoptivas.

Me ha impresionado el abrazo de las dos madres de la primera historia, que es la imagen con la que se ilustra este post. A los padres adoptivos del niño les dijeron que su madre etíope tenía SIDA y estaba muy enferma. Tuve la desgracia de perder varios amigos cuando esta enfermedad era en España incurable,  así que no he podido menos que levantar las cejas con suspicacia cuando, tras esta presentación, aparece una mujer aparentemente sana y fuerte. Con todo, lo que más me ha impresionado de esta parte es ese abrazo, y el pensar en cómo lo que allí es todavía una enfermedad-estigma, aquí es ya casi una enfermedad crónica.

Me ha impresionado sobremanera las secuencias en que se ve cómo se reclutan los niños en las aldeas remotas. Sabía de estos métodos, también utilizados por los orfanatos que tramitan con ECAI españolas, pero verlo en vivo ha hecho que me estremezca. Se ve también cómo en la misma localización la representante de la agencia americana presenta a uno de los niños que han sido entregados como abandonado, y explica que hasta ahora estaba acogido en casa del señor que aparece sentado junto a él. El niño no mira a ese hombre, su cabeza se vuelve mientras busca con su mirada a alguien que no aparece en el cuadro. No puedo evitar pensar que tal vez busca a su madre… La mano de la mujer de la agencia trata de corregir la posición de su cabeza.

El reportaje presenta después a los padres de este niño. Los papeles de Tegene Boe (así se llama el pequeño) recogían la historia que antes contaba a cámara la responsable de la agencia, explicando que se trataba de un niño huérfano abandonado. Entre sus papeles había una foto en la que el niño aparecía junto a las personas que supuestamente lo encontraban. Cuando los padres adoptivos mostraron la imagen al niño y señalaron a la mujer que en ella aparecía, el niño dijo que era su madre. Impresiona ver la cara desencajada de la madre californiana, explicando que ella no quería adoptar un falso huérfano y que si lo hubiera sabido nunca hubiera adoptado en esas condiciones.

Más adelante descubrieron que, a pesar de que el certificado médico decía que su salud era perfecta, el niño tenía una parálisis cerebral. Me impresiona la ternura y el cariño que la madre despliega con el chiquillo, y también sus lágrimas cuando reconoce que nunca lo hubiera adoptado de haber sabido su estado de salud.

Los reporteros visitan entonces al médico que firmó en Etiopía su certificado de salud. No se acuerda del caso, pero afirma que la agencia le solicitaba constantes cambios en los certificados, especialmente cambios de edad. De eso en España también sabemos bastante…

El vídeo recoge también las declaraciones de Mehari Maru, un abogado especialista en derechos humanos, y de Eyob Kolche, director de un orfanato con una visión muy crítica sobre cómo está funcionando la adopción internacional en su país. Para ellos, es inaceptable el modo en que se reclutan niños en las aldeas para su “comercialización”, en lugar de apoyar a sus familias y a sus comunidades. Kolche explica que los padres de los niños no entienden que la adopción significa que pasan a ser hijos de otros, y que perderán todo contacto para siempre.

Los testimonios ante la cámara de algunas madres etíopes que dieron a sus hijos en adopción son absolutamente desgarradores. Son mujeres fuertes, que llevan escrito en el rostro que la suya no es una vida fácil. Nadie les contó lo que implicaría su renuncia ni las preparó para ello. Nadie les contó que muy probablemente jamás volverían a saber de ellos. Entregaron a sus hijos pensando que los enviaban a una vida mejor y más segura, con la promesa de que recibirían información cada tres meses, pero pasan los años y nadie responde sus preguntas.  “No tengo palabras para expresar mis sentimientos y mi angustia sobre lo que ocurrió a mis hijos y lo que hice. Como madre no poder saber de la situación de mis hijos me hace muchísimo daño. No tengo palabras, no tengo palabras para expresar mis emociones” explica mientras enjuaga sus lágrimas una de las madres, cuyos hijos fueron adoptados en Canadá. Le prometieron que tendría noticias cada tres meses… y ahora llora y maldice el día en que se dejó convencer. La cámara la acompaña desde su aldea hasta la capital, para pedir noticias de sus hijos. Ni siquiera la reciben.

Añadido el 17 de septiembre de 2009: He vuelto a ver el reportaje, y esta vez creo que lo que más me ha impresionado es la madre adoptiva que le dice a la mujer etíope “tu tienes el privilegio de compartir tus hijos”. Bufff…

Enlaces relacionados:

Cuando la adopción busca familias a niños que ya tienen una

El dolor de las madres biológicas

La adopción internacional, ¿tiene que ser cerrada?

La duda que desgarra

Filed under: adopcion-y-etica,ORIGENES — Beatriz San Román a las 12:59 am el domingo, septiembre 6, 2009

Hoy he asistido al acto de presentación de la Coordinadora de Afectados de la Clínica San Ramón, cuyo nombre completo añade la coletilla “y otras clínicas de Madrid”, aunque son conscientes de que van a necesitar cambiarlo. No fue solo el doctor Vela, la clínica que dirigía, la de O’Donnell, la de Santa Cristina o la de Belén. Chiringuitos similares los hubo en muchas otras ciudades de este país, y es difícil cuantificar cuántas fueron las adopciones tramitadas de forma irregular, cuántos los niños separados de sus madres mediante coacciones, mentiras y engaños. El sociólogo Francisco González de Tena afirma que posiblemente se cuenten por miles. Y seguramente así sea, pues desde su creación hace tan sólo unos meses más de cien personas se han adherido a la coordinadora. Hoy tres de estas personas nos han hablado de su búsqueda y de su necesidad de saber la verdad: Carolina y David en su condición de hijos adoptados; Elsa en la de madre que lleva 28 años preguntándose qué habrá sido del bebé que dio a luz.

Sus testimonios han sido grabados en video, y espero muy pronto poder añadir a este post los enlaces de youtube para quien tenga interés en visionarlos. A los tres les une la sombra de la duda que desgarra, la sospecha de haber sido víctimas de la mafia de tráfico de niños que urdieron el doctor Vela, Sor María y sus colaboradores. Una oscura trama que se destapó en el año 81, y en el que aún a día de hoy los interrogantes son más que las certezas. Y lo que es peor, su peregrinaje en pos de la verdad, de su verdad, la que les pertenece y nadie debería negarles, choca una y otra vez con puertas cerradas, con archivos desaparecidos o inaccesibles, con respuestas frías e insensibles que tratan de convencerles de que aquello fue por su propio bien y que es mejor que pasen página.

Sus relatos, como los de las personas del público que intervienen a continuación para contar historias escalofriantemente similares a las suyas, me provocan una gran indignación pero también una enorme vergüenza. Me indignan los tejemanejes del doctor Vela y compañía pisoteando los derechos de unos y otras, pero también siento una enorme vergüenza con la falta de respuesta que como sociedad estamos ofreciendo a sus víctimas. ¿Tan difícil sería crear un banco de datos genéticos para cruzar los de las madres y los hijos que se buscan? ¿No debería el Estado, que fue en su día incapaz de proteger sus derechos, poner los medios para reparar esos atropellos y restituirles al menos el derecho a conocer la verdad?