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El dinero corrompe, aqu

Filed under: Adop. Internacional,China,etica-y-adopcion,media — Beatriz San Román a las 12:05 pm el domingo, agosto 23, 2009

Durante mucho tiempo muchos hemos querido creer que China ofrecía un proceso de adopción claro, limpio, sin fisuras. Los orígenes de los menores resultaban difícilmente rastreables pero nadie dudaba de las razones que les habían llevado a ser adoptables: las leyes chinas sobre control de la natalidad daban lugar al abandono de miles de niños (fundamentalmente niñas).

Sin embargo, ya en 2005 saltó a la prensa la noticia del desmantelamiento de una red en las provincias de Hunan y Guangdong.  El Brandeis Institute recoge en su web noticias sobre el tema y afirma que se llevaron a cabo unas 1.000 adopciones de niños sustraídos ilegítimamente. Casos similares fueron apareciendo de forma puntual. Si se tiene en cuenta que del país han salido más de 80.000 niños en los últimos años, podrían considerarse muy bajos… pero son la señal inequívoca de que el sistema debe ser mejorado y corregido.

Este verano hemos tenido conocimiento de otro gran escándalo ligado a la adopción en China; dos, si añadimos la negativa del gobierno holandés a investigar los indicios de corrupción para no perjudicar las relaciones con el gigante asiático (Ver: Dimite la directora de la ecai holandesa “Niños del mundo”). A principios de Julio, el diario chino Southern Metropolis News se hacía eco de las denuncias contra funcionarios que habían vendido a los orfanatos niños para la adopción internacional. Recientemente, Research-China ha publicado la traducción al inglés del artículo, con detalles que ponen los pelos de punta. Los “family-planners” (funcionarios encargados de supervisar el cumplimiento de las políticas de natalidad) arrebataban sus hijos a las familias que no podían pagar las multas por incumplir la ley del hijo único; después declaraban que habían sido encontrados en la calle y se repartían con el orfanato de turno los 3.000 dólares del donativo.

La adopción internacional en China adolece del mismo fallo de base que está corrompiendo el sistema en tantos lugares: ligar las adopciones a las ayudas humanitarias. A la vista de lo que está ocurriendo, resulta hoy de una ingenuidad increíble. Resuenan una vez más en mi mente las palabras de David Smolin: “los pagos y los donativos son el lubricante del tráfico de niños”. También en China.

Para los orfanatos, cada niño que sale del país en adopción supone un ingreso de 3.000 dólares. Si la demanda de adopciones supera la cantidad de abandonos en su zona… cada niño extra supone un pago equivalente a dos años del salario local. Demasiado dinero, demasiado tentador….