La aventura continúa

Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

Filed under: Adop. Internacional,etica-y-adopcion,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 7:28 pm el miércoles, agosto 12, 2009

Del 8 al 10 de septiembre, la Universidad Autonóma de Madrid organiza un curso de verano sobre “Adopción Internacional de Menores”. En estos días ando encerrada tratando de cerrar el guión de mi intervención en la mesa redonda que lo clausura. Se trata de contestar si el sistema funciona, si garantiza que las adopciones se hacen siempre con el máximo respeto a los intereses de los menores. A día de hoy, tengo claro que la respuesta es no. Los motivos creo que quedan explicados en el editorial publicado en el último Newsletter de AFIN del que hablaba en el post anterior (?La adopción internacional hoy: el imperativo moral de una reforma urgente?), pero lo que resulta más difí­cil de dilucidar es por qué se sigue manteniendo un sistema incapaz de hacer frente a la situación actual de la adopción internacional.

Como dice Alicia en los comentarios al post anterior, el tema es complejo. Es difícil de entender por qué las administraciones no son más diligentes y rotundas a la hora de exigir que las adopciones sean limpias. Para empezar, el sistema actual de ECAI es un lastre notable (lo que no justifica la falta de respuesta y la falta de control, pero contribuye a ello). Como cada comunidad autónoma tiene potestad para acreditar las suyas, nos encontramos con que hay un enorme número de ellas, y que todas dependen para su supervivencia de que sigan saliendo niños en adopción de los países donde están acreditadas. Se crearon pensando en gestionar un gran volumen de expedientes, sin tener en cuenta que tal vez (como está ocurriendo) no hubiera ñinos adoptables para todos ellos. La inmensa mayoría de ellas tienen en la adopción su única fuente de financiación: sin nuevas adopciones, no hay dinero para pagar las nóminas. Y ya se sabe, hasta las verdades más evidentes son difíciles de ver cuando te va en ello el sueldo?

Creo que el tema es complejo, sobre todo, porque entra en  juego un etnocentrismo soterrado que pocas veces se verbaliza, eso de “bueno, al final están mejor aquí”. Y si sus padres (y sus hermanos mayores, sus vecinos y sus abuelos aunque nadie parece tenerlos en cuenta) son pobres, pues mejor en una familia donde no pasen penurias. Y eso sirve incluso para justificar que sus familias hayan sido presionadas, engañadas o coaccionadas para que den a sus hijos en adopción. ¿Cuándo vamos a reconocer de una vez por todas que no es admisible someter a un niño al trauma de separarse de su familia simplemente porque ésta era pobre?

No, no es ético ni moralmente admisible ?elegir? a los miembros más pequeños y sanos de las familias que viven en situaciones muy duras, sacarlos de la familia que los quiere para que otra más rica pueda tener el hijo que ansia y olvidarnos del resto. ¡Y, además, va en contra de las leyes internacionales y nacionales que rigen en materia de adopción!

Nuestra legislación, los responsables en materia de adopción ¡y hasta el convenio con Vietnam! dicen y repiten que todo debe ser en el interés del menor, de acuerdo a la Declaración de Derechos del Niño. Y esa declaración sobre la que teóricamente se constituyen las adopciones defiende el derecho del niño a vivir en la familia en la que nace, con independencia de su estatus económico (salvo cuando esa familia suponga un riesgo para su desarrollo).

La adopción es una medida de protección válida para devolver a los niños que han perdido su familia el derecho a crecer en un entorno familiar pero ningún niño debería salir de una familia que lo quiere por falta de recursos. Lo contrario, es simplemente colocar nuestro egoísta (aunque legítimo) deseo de ser padres por encima de los derechos del menor.´