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Crecer sin referentes biol

Filed under: ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 8:02 pm el martes, julio 28, 2009

El mes pasado estuvimos en Argentina, país donde mi hija tiene un montón de familia: tíos, primos, sobrinos (los hijos de sus primos) y una abuela que ha cumplido nada menos que 97 años. A pesar de la alerta sanitaria por la Gripe A, ha sido un viaje muy bonito. No hemos podido ir al teatro ni a otro tipo de actividades que implicaran reunir a gente bajo techo, pero ha sido un viaje en el que hemos crecido y aprendido en muchos aspectos.

Quizás porque fui hija de inmigrantes en una época donde los viajes eran más costosos y escasos que ahora, no recuerdo que en mi infancia se hicieran en casa comentarios sobre los parecidos familiares. La familia más cercana estaba a muchos cientos de kilómetros, así que únicamente veíamos a los abuelos, primos y demás parentela en verano. Al principio, con el Seiscientos, eran dos días de coche, haciendo noche a mitad de camino; más adelante, con el Renault 8 y la mejora de las carreteras, hacíamos todo el viaje de un tirón. Sí recuerdo algún comentario de esos de “cómo se parece esta niña a su madre”, pero los recuerdo ya de adolescente. Y también recuerdo que me molestaba un montón, supongo que porque estaba en pleno proceso de reafirmación frente a ella… (sorry, mom 😉 ).

El caso es que entre mi familia argentina, que es un clan muy unido y que se ven entre ellos casi a diario, los comentarios sobre los parecidos de los más pequeños con los adultos son casi una constante. Supongo que ocurrirá en la mayoría de las familias, pero es la primera vez que soy consciente de ello: que si Fulanito es calcadito a su padre, que si Menganita llora y patalea en la cuna como lo hacía su madre, etc.

A diferencia de hace 12 meses, mi hija está en una etapa en la que no tiene dudas sobre la firmeza y la continuidad de nuestra familia, y creo que el sentirse querida y mimada por la parte argentina de la familia le ha hecho sentirse muy bien. Pero no puedo evitar preguntarme si esos mismos comentarios no le hubieran resultado hirientes en otros momentos, si los hubiera sentido como un cuestionamiento de su pertenencia al clan…

Voy a pedirles ayuda a los jóvenes adoptados que participan en SoyAdoptado, a ver si nos iluminan con sus recuerdos y sus experiencias sobre este tema. ¿Alguna persona adoptada que quiera compartir sus reflexiones al respecto?