La aventura continúa

Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

Nuestras urgencias y prioridades,

Filed under: Adopcion y Escuela,Reflexiones al sol,retos-y-dificultades — Beatriz San Román a las 10:54 pm el Domingo, mayo 31, 2009

Esta semana dos madres, que ni siquiera se conocen entre sí, me han dicho que nuestros hijos son “niños de largo recorrido”. Me gusta la expresión, creo que refleja muy bien algo que nos lleva años aprender (al menos en mi caso) y que tendemos a olvidar en el trajín de las prisas cotidianas.

Mi hija llegó a nuestra familia con algo menos de 24 meses. Recuerdo que los primeros dos años (quizás algo más) yo estaba extasiada con la rapidez con la que aprendía cosas nuevas. Como buena madre primeriza, almacenaba en mi cabeza mil y una anécdotas que me reafirmaban en eso de que los niños son como esponjas, y en que mi hija era la más lista del mundo mundial.

Con el tiempo, he ido aprendiendo que sí, que como todos los niños tiene una enorme capacidad de aprender, que a veces parece mucho más madura que otros niños de su edad… pero que también hay algunos aspectos donde su ritmo es más lento, y donde nuestras prisas de adulto plantean exigencias injustas que nos provocan después una falsa sensación de fracaso. A nosotros, pero sobre todo a ella.

Es algo que he ido intuyendo con el tiempo, y que vi con claridad meridiana una Semana Santa. No salimos de vacaciones ni hicimos grandes planes, pero no había deberes, ni madrugones, ni “venga-que-vamos-a-llegar-tarde”. Fue entonces cuando me di cuenta que, al eliminar la presión, mi hija se transformaba. ¡Qué gozada verla canturrear y reír a carcajada limpia de la mañana a la noche! ¡Y que rápido se avanza cuando uno se siente feliz!

Las jornadas de nuestros hijos vienen cargadas de retos y exigencias que marcan los adultos. Y de recordatorios y presiones constantes. Que si no te metas el dedo en la boca o no te muerdas las uñas, que si te tienes que acordar de prepararte la mochila del cole, que si en la mesa no se juega, que si así no se contesta, que si no has hecho aún los deberes, que si te tienes que esforzar más en el cole…

Queremos (por su bien, todo creemos hacerlo por su bien) que aprendan a compartir y a dominar su genio, que mejoren su caligrafía, que sean ordenados y educados, que sigan el ritmo de las clases… Y está bien que eso nos preocupe, porque es parte importante de los aprendizajes que les ayudarán en el futuro a ser personas autónomas e independientes.

Lo que cuestiono (y me cuestiono) es si las prioridades y los plazos que marcamos son adecuados. Tengo la sensación de que a veces nos empecinamos en exigirles más de lo que pueden simplemente porque “se supone” que son cosas que a su edad deberían tener dominadas hace tiempo. Como si ellos hubieran tenido siempre la estimulación, el cariño, la seguridad y la ayuda necesaria para desarrollarse que “se supone” que todo niño tiene en esos primeros años de vida tan fundamentales.

Creo que muchas veces presionamos a nuestros hijos para que se esfuercen en objetivos que están lejos aún de su alcance. Y que, al hacerlo, perdemos un tiempo y una energía preciosos que podríamos centrar en hacerles avanzar en lo que realmente es prioritario. Nuestras metas de adultos (aprobar el control, librarse del pañal nocturno, dejar de morderse las cutículas, etc.) distraen sus esfuerzos y los nuestros en aspectos más prioritarios (aunque quizás menos visibles a los ojos de los que les rodean).

Antes me preocupaba si mi hija aprendía o no las mates al ritmo de sus compañeros, pero ahora he entendido que eso es lo de menos. O que es importante, pero no prioritario. He comprendido que su motivación y su capacidad de tolerar la frustración repercuten mucho más en sus avances que los ejercicios de refuerzo. Que lo prioritario es dedicar el tiempo que pasamos con ellos a que se sientan incondicionalmente queridos y apoyados, y a fomentar el autoconocimiento, el autocontrol y la autoestima. Sin ellos, las otras metas no son estimulantes desafíos, sino pruebas que no superan y que les hacen sentirse inseguros e incompetentes una y otra vez.

 

Ver también:

La autoestima: un fruto hermoso y largamente trabajado

El doble expediente en adopci

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 12:14 am el Martes, mayo 12, 2009

La Generalitat ha anunciado hoy que Cataluña se sumará a las comunidades autónomas que permiten a los adoptantes tramitar simultáneamente dos procesos de adopción en dos países distintos. Dicen que el doble expediente permitirá “incrementar sus opciones y reducir el tiempo de espera”. Para cualquiera que no se haya leído los informes de Unicef o los Servicios Sociales Internacionales puede parecer una medida razonable y positiva, pero éste no debería ser el caso de los responsables del departamento de Acció Social y Ciutadania.

Una vez más, como ya ocurriera el pasado mes de noviembre cuando las autoridades catalanas pidieron al gobierno chino que acortara los tiempos de espera, la Generalitat sigue soslayando la difícil situación de la adopción internacional y creando falsas expectativas a las familias. En aquella ocasión, la respuesta de las autoridades chinas fue clara: si las esperas se han alargado es porque hay más familias esperando asignación que niños para ser asignados. No queda más remedio que esperar. Por cierto, resulta curioso que la web de la Generalitat recoge la noticia en la que se anuncia que la consellera Capdevila pedía al gobierno chino que las esperas se redujeran a un año o año y medio pero no su respuesta.

¿Cuándo vamos a empezar a hablar claro a las familias que empiezan el proceso? Tienen derecho a saber que sólo en nuestro país hay más de 20.000 familias esperando que las asignen, pero las adopciones realizadas durante todo el 2.008 no superan las 3.500. Tienen derecho a saber que, si los procesos son cada vez más inciertos y largos, no es por culpa de la burocracia insensible, sino porque hay muchas más familias que desean adoptar que niños adoptables esperando en los orfanatos. Tienen derecho a que, si se están planteando la adopción de un niño pequeño y sano porque creen que en el mundo hay muchos niños así que necesitan una familia, alguien les diga claramente que eso no es cierto.

La realidad es la que es: hay más familias esperando una adopción de un niño sano y pequeño que niños de ese perfil esperando una adopción. Por eso los procesos son cada vez más largos en países como China y Colombia, donde los tiempos de espera rondan ya los cuatro años; en otros, donde no existen mecanismos de control para garantizar la adoptabilidad de los niños, y donde los orfanatos cobran por cada uno que es adoptado, la mancha de la corrupción se extiende como una mancha de aceite.

Si seguimos mandando más expedientes de los que realmente se necesitan a países vulnerables a la corrupción, seguiremos presionando para que se saquen niños de dónde no debieran salir. Es la perversión del sistema: no se buscan familias para niños que carecen de ella, sino hijos a personas que quieren ser padres. En lugar de permitir a las familias que envíen dos expedientes, uno a Vietnam y otro a Etiopía a ver en cuál hay más suerte, ¿no sería mejor localizar cuáles y dónde están los niños que realmente necesitan una adopción y dirigir allí los de las familias que se ajusten a su perfil? ¿No se dan cuenta nuestras benditas autoridades que aumentando la presión de la demanda lo que se consigue es que intermediarios sin escrúpulos engañen, paguen o secuestren para conseguir niños?

Ya no podemos seguir cerrando los ojos a la realidad. Una visita a la web del Schuster Institute (en inglés) o la lectura atenta de informes como “En el interés superior del niño, ¿qué oferta para responder a qué demanda?” de los Servicios Sociales Internacionales hacen evidente que, mientras no se lleve a cabo una reforma que elimine los lucros indebidos, los países adoptantes seguirán constantemente en la inaceptable disyuntiva de ir cerrando países a medida que afloran las irregularidades o cerrar los ojos al tráfico de niños.

Enlaces relacionados: Posición oficial de UNICEF sobre la adopción internacional – Aclaración de UNICEF sobre las cifras de huérfanos en el mundoSituación actual de la adopción internacional – ¿Por qué la adopción internacional es cada vez más difícil?

Enlaces en inglés: Schuster Institute (Universidad de Brandeis)A voice for ethical adoptionBlog por la reforma del sistema internacional de adopciones