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Cuando la adopci

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,madres-biologicas,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 2:26 pm el jueves, abril 23, 2009

Por Maite Cortés

Llevo viviendo y viajando en África los últimos cuatro años. En este tiempo he visto más de lo que mis ojos y mi corazón pueden digerir. Jamás supe lo que realmente la palabra desesperación significaba hasta que me vine a vivir aquí. La vida es muy dura en este continente: la corrupción, la escasez de infraestructuras, las condiciones climáticas, el desempleo, las enfermedades, los dictadores, la situación de la mujer, etc. hacen del día a día una batalla por sobrevivir. Madagascar, Mozambique, Tanzania, Kenia, Zimbabwe, Nigeria, Botswana, Sudáfrica, Senegal, Malawi, Mali, Uganda, Etiopía… La pobreza en su estado mas puro, una pobreza que no deja impasible a nadie.

Creo que la pobreza del mundo nos tiene cegados. Nos hace sentirnos “solidarios” con derecho a traernos a un niño porque es pobre, sin realmente ser conscientes de lo que se hace. El fin de la adopción es darle una familia a un crío que no la tiene, pero los hijos que son dados en adopción por razones de pobreza SÍ tienen una familia, una que no se puede hacer cargo de ellos, pero al fin y al cabo una familia. No creo que deban ser dados en adopción, definitivamente no en las condiciones actuales. Y si la única opción fuera la adopción, cada vez estoy más convencida de que debería de hacerse de forma abierta.

Esos críos no pueden salir de una familia, de un país, simplemente porque no hay para comer. Borrarles el pasado, negarles crecer en su cultura y su entorno, y esperar a que sean felices con la posibilidad remota de reencontrarse algún día con alguien de la familia, aunque tal vez sea ya demasiado tarde para dar con ellos, si la familia adoptiva no hace el trabajo de buscarles con anterioridad.

¿Qué es exactamente lo que les damos a nuestros hijos que no les pueden dar sus familias? ¿Ropa, zapatos, colegios, clases de natación, terapias, prótesis dentales….? ¿De verdad que alguien puede sentarse delante de su hijo algún día y decirle “tu estás conmigo porque yo soy el que tenía el dinero?”. ¿Alguien puede defender que esto es suficiente para arrancar de una familia un hijo querido y borrar de su vida a esa familia para siempre? ¿Porque son pobres? ¿Porque son incultos? ¿Porque viven tan lejos de nosotros que no van a coger un avión y presentarse en casa? No puede ser. No puede ser que seamos tan inhumanos.

No tenemos derecho a traernos a estos niños a nuestro primer mundo simplemente porque sus familias son pobres. No, no tenemos derecho. Tenemos la obligación de colaborar para remediar una situación que nuestro primer mundo ha creado tan descaradamente, pero no a arrancar esos niños de su país.