La aventura continúa

Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

El dolor de las madres biol

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,dolor,madres-biologicas,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 10:10 pm el domingo, abril 26, 2009

Por Maite Cortés

NOTA: Este post es continuación de La familia de mi hij@, ¿es mi familia?, Cuando la adopción busca familias a niños que ya tienen una y La adopción internacional, ¿tiene que ser cerrada?

He conocido hasta la fecha 94 madres biológicas. Salvo dos, ninguna de las otras 92 pasa un día en que no se acuerden de esos hijos que dieron en adopción porque no podían quedárselos. No tuvieron realmente opciones y, cuando no hay opciones, no hay libertad ni hay justicia. ¿Cuántas madres habrá en la misma situación? La mayoría de esas madres no saben ni cómo están sus hijos. Algunas familias adoptivas envían información pero, una vez pasado el tiempo? si te he visto, no me acuerdo. Y a esas madres se les niega algo que necesitan: el derecho a saber que sus hijos están bien.

Ellas hablan de un dolor que no saben explicar, un vacío que no se llena con nada. Muchas se consideran monstruos por hacer lo que hicieron (cuando en realidad son simples víctimas de una sociedad que las criminaliza y las ignora). Algunas intentan suicidarse, otras se dan a la bebida? Nadie jamás les dijo que esa decisión de dar a sus hijos a una ?mejor? vida será la fuente de su dolor, de su desdicha, de su vacío. Ni que sus hijos también sufrirán las consecuencias de esa decisión.

Nosotros celebramos lo que ellas lloran en silencio. En ocasiones es un secreto que las corroe por dentro y las lleva al borde de la locura. Y no pueden pedir ayuda, porque no la hay. Están solas, dolidas, rotas. En los países de origen de nuestros hijos no hay grupos de postadopcion para las madres, no son miembros de foros donde comparten sus ?experiencias?, no tienen acceso a literatura sobre adopción, no hacen quedadas donde se ayudan y se hacen fotos que luego cuelgan en sus foros. Ellas no tienen motivo de celebración, nadie les manda tropecientos mensajes de enhorabuena por lo que han hecho, no llevan camisetas con algún motivo ?solidario?? Ni siquiera pueden quejarse, ni explicar lo que les pasa cuando llegan las crisis. Porque ellas también sufren crisis, al igual que nuestros hijos. Pero nadie las lleva al psicólogo. Tienen sus días buenos, sus días malos, y sus días muy malos. Pero no tienen siquiera una mano que las ayude a verbalizar lo que las esta matando emocionalmente. La sociedad espera que continúen con su vida. Sin embargo, no pueden y no saben por qué. Son las incomprendidas de la triada, las ignoradas.

¿Por qué los padres adoptivos contribuimos a esta situación con nuestro silencio? ¿Cuándo vamos a dejar de tener miedo de hablar de la otra madre de nuestros hijos? Sin secretos, con normalidad, sin utilizar lo de madre biológica, madre natural, madre de barriga? Puros eufemismos, porque son madres, tan madres como nosotras. De hecho, ellas con su renuncia son las que nos han hecho madres a nosotras.

No puedo soportar que se utilicen sus circunstancias para justificar nuestros procesos de adopción, que se niegue la importancia que tienen no solo en la vida de nuestros hijos sino en la nuestra propia. Sentarnos enfrente de ellas y asegurarles que jamás consentiremos que desaparezcan de nuestras vidas, ni de las nuestros hijos. Reconocer que nuestra dicha, nuestro gozo, es su eterno dolor, su inmenso vacío.

Y nosotros como adoptantes, ¿cuándo vamos a dejar de tener miedo y a exigir que no las borren de nuestras vidas? Ellas solamente quieren saber que sus hijos están bien, que los volverán a ver. Quieren poder explicarles algún día el porqué de la renuncia, que las entiendan. No buscan culpables, no culpan a los padres adoptivos de su dolor, no culpan a los hijos de su dolor. Es simplemente eso: su dolor, su vacío. Algo con lo que tienen que vivir el resto de sus vidas.

 

 

La adopci

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 9:35 pm el domingo, abril 26, 2009

Por Maite Cortés

NOTA: Este post es continuación de La familia de mi hij@, ¿es mi familia? Cuando la adopción busca familias a niños que ya tienen una

Si la adopción es realmente una forma de proteger a los niños en desamparo, ¿por qué es cerrada? ¿No será que los padres adoptivos hemos antepuesto nuestros deseos y temores al sentido común y a lo que realmente seria mejor para nuestros hijos? Ahora intentamos arreglarlo defendiendo el ?derecho a conocer sus orígenes?. Nos han vendido la idea de no mantener contacto porque ?nunca sabes si van a pedirte dinero o a amenazarte?. O para proteger la ?privacidad? de la familia biológica. No, no nos engañemos. La adopción se ha cerrado porque nuestro dinero hace y deshace para satisfacer nuestros deseos, para calmar nuestros miedos, y acallar nuestra conciencia.

Otra cosa es que hubieran intervenido los servicios sociales. En según que situaciones el contacto directo no puede ser fluído pero, aún así, la información y la posibilidad de acceder a ella debiera ser posible sin tener que esperar a que los hijos crezcan. Ese secretismo, esos hijos creciendo sin saber y sin acceso a esa información hasta que sean mayores? ¿Y antes qué?

La importancia de la familia biológica sigue infravalorándose. De ahí el hermetismo en adopción nacional, los informes con datos falsos en la adopción internacional, la cantidad de falsos ?huérfanos?, la desidia de las Ecais por seguir aceptando esos ?pequeños errores de traducción? como norma?

La adopción internacional debería ser el último recurso y debería ser abierta. Se debería exigir y preparar a los padres adoptivos para que así fuera. Eso posiblemente ayudaría a frenar la locura de expedientes y deseos de ser padres. Porque adoptarlos en el extranjero siempre da mas seguridad a los adoptantes de que los padres de nuestros hijos no van a aparecer por la puerta de casa. Y de un plumazo geográfico nos los quitamos de en medio.

¿Por qué se tiene que dejar a las familias adoptivas la decisión voluntaria de continuar el contacto con la familia bio? ¿Por qué no se nos exige? ¿Por qué no se nos prepara para ello? No en teoría sino en la práctica real. A la madre de mi hija le dijeron que era “muy afortunada” porque nosotros la queríamos a ella y al resto de la familia en la vida de mi hija. Cuando me lo dijo, me horrorice. ¿Por qué no es esto la regla en vez de la excepción?

¿Por qué no nos preparan como familias adoptivas para asumir esta relación? ¿Por qué tienen que ser las familias las que vayan a los países de origen de sus hijos a buscar, las que como familias decidamos trabajar, continuar, fomentar esa relación? ¿Por qué no se nos facilita a todos los padres adoptivos la continuación del vínculo? Nos hablan de que tiene una familia… pero no nos hablan de que esa familia es nuestra también.

Alguien me dijo una vez que entonces sería adopción sino acogimiento o algo así. Yo de legalidades no entiendo pero ¿no podríamos entonces plantearlo así? La adopción internacional legalmente como adopción pero emocionalmente como acogimiento porque eso es lo que hacemos cuando un niñó viene a nuestras familias teniendo ya una.

Mi hija es mía a efectos legales, pero sé que tiene familia en otro sitio. Una familia con la que tiene grandes vínculos, una familia que la quiere. ¿Por qué habría de querer a esa familia fuera de la vida de mi hija? Si la mayoría de nuestros hijos hubieran podido quedarse con su familia biológica, hubieran sido niños felices, muy felices. Y esto ha sido una revelación para mí.

Lo intuía pero no lo había visto tan claro como cuando vi a mi hija con su familia jugando y comiendo, como una más de ellos. Y la sentí más hija todavía, y sentí que no tengo derecho alguno a no continuar el contacto y facilitar la relación en todo lo posible. Son una presencia real en nuestras vidas, no una línea en su expediente o su “life book”.

No los siento como una amenaza, es una realidad que me ayuda a comprender mejor a su madre y sus circunstancias. Y, a la vez, me hace sentirme más madre de mi hija, de nuestra hija. Saber que la niña es feliz ayuda a su madre a sobrellevar su dolor. Un dolor que nunca jamás podré llegar a comprender, un vacío que nunca podremos llenar.

La familia de mi hij@,

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 2:56 pm el domingo, abril 26, 2009

Por Maite Cortés

Cuando empecé mi proceso veía la adopción solamente desde mi punto de vista, reconozco que muy simplista. Con el tiempo, empecé a mirarlo desde el de mi hija. A partir de este momento algo empezó a producirme desasosiego, sin saber exactamente qué. Algo que no intuía al principio se abría ante mí. La adopción es más complicada y profunda de lo que al comienzo mi inexperiencia y mis ilusiones me dejaban ver.

¡Que pocas adopciones hay donde la pobreza no sea la principal causa del abandono que sufren nuestros hijos! ¿Es suficiente ser pobre, joven, soltera o ignorante para que, además de dar a tu hijo en adopción, también se te niegue el derecho a tener información? ¿Es suficiente para que alguien te borre de la vida del hijo que has parido?

He llegado a la conclusión de que todos evolucionamos: los padres adoptivos, los biológicos, nuestro entorno. Creo que las adopciones empiezan equivocadas para todos. Los padres biológicos piensan que los hijos van definitivamente a una vida “mejor”, los adoptivos que les damos una vida “mejor”, y las Ecais que lo están haciendo bien porque todas las partes están contentas. En el plano teórico todos hablamos de respetar orígenes, de que nuestros hijos tienen otra madre y otro padre?

Todo ideas muy lejanas. Como lo del tío en Granada. Pero no creo que los padres adoptivos estemos preparados para asumir la realidad: nuestros hijos ya tienen una familia.

En alguna ocasión ha salido el tema de si es bueno mantener contacto con la familia biológica. Al comienzo siempre pensé que qué tenia yo que ver con ellos: ?yo adopto un hijo no a una familia entera?. Un hijo que por otra parte ya había sido abandonado. Estaba dispuesta a conocerles y así recabar toda la información posible y necesaria para mi hija. Tal vez mandarles alguna foto con su correspondiente carta, pero nada mas. Sin embargo, según transcurría el tiempo y reflexionaba sobre el tema, empecé a sentir que en mi mente y sobre todo en mis afectos, esa familia empezaba a tener un hueco.

Cuando adoptamos, ampliamos nuestra propia familia trayendo a ella una personita que no ha nacido por generación espontánea. Una persona que casi siempre, al menos en la adopción internacional, viene de una familia que la quiere pero que no la puede proteger. Una familia con la que comparte cosas que nosotros nunca compartiremos. Una familia que estará siempre en su mente y que posiblemente buscará antes de los que nos imaginamos.

La única forma de hacer realmente a esa personita nuestro hijo es hacer familia nuestra a todo lo que trae. Y solo cuando los padres adoptivos comprendamos esto, solamente entonces, empezaremos a respetar los orígenes de nuestros hijos.

Ver Cuando la adopción busca familias a niños que ya tienen una

Cuando la adopci

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,madres-biologicas,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 2:26 pm el jueves, abril 23, 2009

Por Maite Cortés

Llevo viviendo y viajando en África los últimos cuatro años. En este tiempo he visto más de lo que mis ojos y mi corazón pueden digerir. Jamás supe lo que realmente la palabra desesperación significaba hasta que me vine a vivir aquí. La vida es muy dura en este continente: la corrupción, la escasez de infraestructuras, las condiciones climáticas, el desempleo, las enfermedades, los dictadores, la situación de la mujer, etc. hacen del día a día una batalla por sobrevivir. Madagascar, Mozambique, Tanzania, Kenia, Zimbabwe, Nigeria, Botswana, Sudáfrica, Senegal, Malawi, Mali, Uganda, Etiopía? La pobreza en su estado mas puro, una pobreza que no deja impasible a nadie.

Creo que la pobreza del mundo nos tiene cegados. Nos hace sentirnos ?solidarios? con derecho a traernos a un niño porque es pobre, sin realmente ser conscientes de lo que se hace. El fin de la adopción es darle una familia a un crío que no la tiene, pero los hijos que son dados en adopción por razones de pobreza SÍ tienen una familia, una que no se puede hacer cargo de ellos, pero al fin y al cabo una familia. No creo que deban ser dados en adopción, definitivamente no en las condiciones actuales. Y si la única opción fuera la adopción, cada vez estoy más convencida de que debería de hacerse de forma abierta.

Esos críos no pueden salir de una familia, de un país, simplemente porque no hay para comer. Borrarles el pasado, negarles crecer en su cultura y su entorno, y esperar a que sean felices con la posibilidad remota de reencontrarse algún día con alguien de la familia, aunque tal vez sea ya demasiado tarde para dar con ellos, si la familia adoptiva no hace el trabajo de buscarles con anterioridad.

¿Qué es exactamente lo que les damos a nuestros hijos que no les pueden dar sus familias? ¿Ropa, zapatos, colegios, clases de natación, terapias, prótesis dentales?.? ¿De verdad que alguien puede sentarse delante de su hijo algún día y decirle ?tu estás conmigo porque yo soy el que tenía el dinero?”. ¿Alguien puede defender que esto es suficiente para arrancar de una familia un hijo querido y borrar de su vida a esa familia para siempre? ¿Porque son pobres? ¿Porque son incultos? ¿Porque viven tan lejos de nosotros que no van a coger un avión y presentarse en casa? No puede ser. No puede ser que seamos tan inhumanos.

No tenemos derecho a traernos a estos niños a nuestro primer mundo simplemente porque sus familias son pobres. No, no tenemos derecho. Tenemos la obligación de colaborar para remediar una situación que nuestro primer mundo ha creado tan descaradamente, pero no a arrancar esos niños de su país.