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Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

Cena con Rygaard

Filed under: Adop. Internacional,Adopcion y Escuela,AFIN,CORA — Beatriz San Román a las 12:33 am el Lunes, marzo 30, 2009

A una hora imtempestiva para mi estómago (las 8 de la tarde, ugh!) hemos quedado a cenar con Peter N. Rygaard, que mañana lunes impartirá una jornada en Barcelona sobre los efectos de la institucionalización en la infancia,. organizada por la asociación AFIN, con la colaboración de CORA entre otras entidades. Mesa para cuatro y algo de vino (a esas horas es más fácil beber que comer), y una larga conversación en la que ha dado tiempo a hablar de libros (¡él había leído La catedral del mar!), pero sobre todo de cómo se encaran en su país (Dinamarca) y aquí los retos de la postadopción.

Debo decir que he sentido envidia, sana pero a raudales, cuando explicaba cosas como que allí uno puede pedir durante un tiempo que, a un niño que tiene dificultades para seguir el ritmo de la clase, el estado le ponga un profesor que le acompañe en su día a día escolar. O que la baja maternal dura un año.

Rygaard, que es padre adoptivo de dos y lleva mucho tiempo trabajando en el tema, explicaba con sencillez y meridiana claridad como la experiencia (¡y los estudios, que allí tienen la suerte de tener ya una larga trayectoria en la investigacion!) les han ido descubriendo las complejidades de la adopción. Citaba un estudio en el que se había comparado la evolución personal de adoptados, inmigrantes y población en general. Los primeros aparecían sobrerepresentados en cuanto a suicidios, índice de delincuencia e inadaptación social, etc. Si no lo he entendido mal, decía que esto ocurría sobre todo en aquellos que habían estado en orfanatos antes de la adopción (Dinamarca tiene una larga experiencia en adopción de niños procedentes de Rumanía y otros países del Este), pero que en cambio aquellos adoptados que antes habían estado en familias de acogida resultaban tener mejores resultados, incluso algo mejores que la media general.

Nos decía algo que, a fuerza de sufrimiento por parte de niños y familias, también aquí hemos ido descubriendo en los últimos años: lo que funciona con “todos” los niños, a veces no funciona en absoluto con nuestros hijos. Explicaba como, ya hace años, se dieron cuenta de que las terapias tradicionales, ya fueran de la onda sistémica o psicoanalítica, no daban el resultado esperado con algunos niños. ¡Cuántas familias, también en nuestro país, han hecho un largo peregrinaje de especialista en especialista tratando de encontrar el camino!

Su trabajo va en la línea de lo que algunos profesionales en España, como CRIA que desde hace tiempo trabajan para que la escuela y la familia se coordinen y encuentren la manera de ayudar al niño a superar sus dificultades, han empezado a aplicar. Rygaard explicaba que, cuando existen dificultades de vinculación, llevar al niño a terapia tal y como solemos entenderla no es el camino, que los adultos que con él tratan necesitan recibir respuestas concretas sobre qué hacer cuando muerde, cuando les hace sentirse manipulados… o cuando prenden fuego a la casa. Necesitamos entender que el desarrollo cognitivo y el emocional van en ritmos distintos, y que en los niños que han sufrido privaciones en los primeros tres años de vida, aunque a nivel cognitivo sean como los demás, en otros aspectos son aún muy inmaduros: un niño de nueve años puede tener las dificultades de un niño de tres para manejar sus sentimientos y sus emociones, aunque tenga una inteligencia brillante.

En otro momento, la conversación ha girado hacia los fracasos adoptivos. Tampoco en Dinamarca hay cifras, pero nos contaba que se dan en preadolescentes y adolescentes, y que habían aprendido que la mayoría de las veces esos niños no debían ser adoptados nuevamente, y que la mejor solución eran pequeñas residencias de media docena de niños con unos referentes adultos muy claros, algo a mitad de camino entre la institucionalización y el acogimiento.

Como en Cuando la adopción falla la percepción de los técnicos que trabajan el tema era que aquí los fracasos se producen en esas edades pero también, en una proporción similar, en los primeros tiempos de convivencia, le he preguntado si ellos no tenían rupturas más tempranas. Me ha contestado que ya no, que hace unos años sí las tenían, pero que entonces habían cambiado los programas de formación de quienes inician los trámites para adoptar, ¡les muestran incluso vídeos de niños muy “disfuncionales”! También que habían descubierto que, si en el primer año los padres tenían un seguimiento mensual, las cosas funcionaban mucho mejor porque permitía entender y encarar adecuadamente las dificultades del niño desde el principio. A su juicio, muchos de los casos de preadolescentes y adolescentes complicados le llegan tarde, cuando las dificultades se han ido de madre (bueno, él lo decía mejor pero qué queréis ¡me parecía feo llevar grabadora!). Si años atrás las familias hubieran buscado y encontrado un apoyo profesional adecuado, las cosas hubieran sido muy distintas…

La semana viene complicadita, y no sé si tendré tiempo de hacer un resumen de la jornada de mañana (¡ya de hoy!) pero va por delante estos apuntes desordenados. ¡Feliz lunes para todos!