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La autoestima: un fruto hermoso y largamente trabajado

Filed under: Historias personales — Beatriz San Román a las 6:42 pm el martes, febrero 17, 2009

Por E.

Mi hija tiene ahora 12 años y medio. Ha tenido muchos problemas, y los sigue teniendo a nivel escolar, de coordinación, de abstracción, de entender el mundo, etc… Pero hay algo de lo que en los últimos meses me siento muy orgullosa: su autoestima. Llegar hasta aquí nos ha llevado años, terapias y refuerzos en casa, charlas sobre lo que está bien, trabajar la empatía, la inteligencia emocional, etc, etc…..

Pero funciona, funciona dedicar años a estar con ellas. A matizar las palabras de los otros, a poner la carga de culpa en los otros, en ese malestar interior que tienen esas personas y que nos escupen al resto de los seres que pasamos por su lado. Todas esas cosas que nunca sabes si están sirviendo, porque durante años parece que no sirven para nada. Y ahora, cuando habla de cómo la maltrata alguien, aunque le duele mucho, es capaz de comprender y de razonar por sí misma. Y de contestar, pero no como una receta, si no sintiéndolo. Pero también es capaz de sentir empatía, de ponerse en la piel del otro y no rebotar su malestar contra los demás. Estamos en la base de la pirámide, pero al menos empezamos a ver esa base sobre la que se construye una personalidad capaz de resistir los envites de esta vida tan complicada.

Cuando hay problemas escolares, los padres tenemos que tomar consciencia de que la escuela no lo es todo. De que hay que hacerles ver que la escuela es necesaria, pero que hay muchos tipos de inteligencia y que la escuela no siempre cultiva todas ellas. Y si nos cuestan los deberes, paramos a una hora. Y si sacamos malas notas, la recuperación ya vendrá. Aquí no se acaba el mundo, cariño. Y si hay una terapia que está surgiendo efecto para su globalidad, priorizo antes que la escuela.

Si yo le doy importancia a las notas, ella también se las va a dar. Los padres podemos poner lupa o rebajar la graduación a los problemas… si somos capaces, claro. A veces, antes, debemos trabajarnos nosotros.