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Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,dolor,ECAIs,Preguntas incómodas — Beatriz San Román a las 12:50 pm el sábado, septiembre 13, 2008

Sabía a lo que me exponía al escribir sobre las denuncias de falta de garantías en la adopción internacional, pero una no puede menos que obrar (y escribir) en conciencia. Como madre adoptiva, hay determinadas informaciones sobre la adopción que se me hacen muy difíciles de digerir, y que me duelen en lo más hondo. Pero precisamente porque soy madre adoptiva, creo que es necesario que los adoptantes tengamos TODA la información, también aquella que nos repugna y nos desgarra.

Duele asumir que haya quien esté dispuesto a jugar con nuestras ilusiones y nuestros sueños (y a vulnerar derechos fundamentales) con tal de hacer negocio, pero no podemos mirar hacia otro lado cuando se denuncia esta realidad. Tenemos que asumir que Unicef, Terre des hommes, Save the Children, el Centro Internacional de Referencia para los Derechos del Niño Privado de Familia etc. no son los enemigos de los niños. Tenemos que asumir que:

– Cuando advierten que el número de solicitudes de adopción de niños pequeños y sanos es inmensamente superior al de niños adoptables no mienten ni les mueve otro interés que la defensa de los niños.

– Cuando advierten que, en los países en los que la autoridad central no tiene medios para controlar las declaraciones de adoptabilidad y sólo las visa (como ocurre en Vietnam), se están dando niños en adopción que nunca debieron salir del país –y, muchas veces, ni siquiera de su familia–, no lo hacen por fastidiar nuestro legítimo deseo de ser padres.

– Tampoco lo hacen cuando advierten que los desorbitados donativos –muchas veces encubiertos como proyectos de cooperación– sirven para tejer un entramado de “buscadores de niños”, cuando la adopción debería de ser, por encima de todo, la búsqueda de familias para los niños que de verdad la necesitan.

Creo en la necesidad de defender el derecho de todo niño a crecer en la familia en la que nació y a que, cuando ello no sea posible, se le busque una familia sustituta en su entorno. Creo también que la adopción internacional es una medida válida de protección de la infancia cuando ninguna de las dos cosas sea posible, siempre y cuando sus derechos sean completamente respetados y sus intereses colocados por encima de todo lo demás. Incluido nuestro sueño de ser padres.

Pienso que la adopción internacional tal y como la conocíamos (o creíamos conocerla) va a desaparecer en pocos años. Ya hay muchos países que están empezando a restringir la aceptación de solicitudes para niños pequeños y sin necesidades especiales. China endureció los requisitos; parece más que probable que Etiopía dejará de admitir muy pronto peticiones de monoparentales o matrimonios con menos de 2 años de casados. Otros, como Ucrania y Polonia, ya no aceptan solicitudes de adopción internacional para bebés sanos, y han pedido que se anime a las familias españolas a ser más realistas y a considerar la adopción de niños de otro perfil.

No podemos seguir alimentando el mito de que hay que promover y fomentar la adopción porque hay muchos niños en el mundo que sólo podrán ejercer su derecho a crecer en una familia a través de la adopción internacional. Los hay, es cierto, pero la mayor parte de ellos no se ajustan al perfil que solemos solicitar los adoptantes. Solo en Vietnam, las cifras oficiales hablan de decenas de miles de niños viviendo en la calle que, por sus características de edad y salud, nunca fueron considerados por el circuito de las adopciones. Es mucho más fácil (y rentable) buscar bebés que atender a pequeños de cuatro o más años en espera de que aparezca una familia que quiera adoptarlos.

En el caso de Vietnam, hay indicios de malapraxis e irregularidades gravísimas ¡ y no sólo en las adopciones tramitadas con EE.UU! El problema no es el convenio, cuyo contenido es muy similar a los firmados por Vietnam con Francia, Canadá, EE.UU. e Italia. El problema no son las agencias ni las ecais. Mientras el sistema vietnamita no tenga los recursos necesarios para hacer que los convenios se cumplan y evitar que se hagan declaraciones de adoptabilidad fraudulentas, podremos traer en adopción niños con todos los papeles “en regla”, aunque no podremos tener la seguridad de que la información que en ellos aparece no haya sido falseada.