La aventura continúa

Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

Filed under: Adop. Internacional,adopcion-y-etica,media,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 8:10 pm el viernes, marzo 14, 2008

Hace unos días una buena amiga me pasó el link de la página de Medical Adoptions. Ya desde la primera frase, se me hizo un nudo en el estómago: “El órgano que necesitas, el hogar que ellos merecen”.

Tuve que releer varios párrafos para asegurarme de que no entendía mal. La supuesta agencia de adopción explica que el tráfico de órganos es ilegal, pero que si necesitas un riñón, puedes adoptar un niño. Aclaran que esta fórmula no es válida para transplantes de corazón, pero sí para otros órganos no vitales entre los que se listan el hígado, el pulmón, el ojo, los intestinos (“hasta 50 cm” aclaran) o las transfusiones de sangre.

La página no tiene desperdicio. La sección de FAQ argumenta que la donación de órganos entre familiares es perfectamente legal y, puesto que los niños están deseando donarlos a cambio de una vida mejor, no existe tampoco una cuestión ética. Es una buena idea para aquellos que “tienen mucho amor que dar”.

Sobrecoge el apartado de tarifas, que clasifica a los menores adoptables según su procedencia. El “Platinum Package”, el más caro, es para niños blancos. También está el “Golden Package” (asiáticos) y hasta la mejor oferta (“Best value” dicen ellos) para los africanos. El precio de la adopción varía también dependiendo de la edad del menor ¡y del órgano que se desee!

Tarifas del ?Golden Package?

En la web hay hasta un fotolistado de niños con órganos disponibles. Allí encontramos la historia de la pequeña Angela (6 años) a la que se describe como una niña preciosa “con riñones perfectos”. O la de Natia (15 años) rescatada de las redes de la prostitución infantil, que ha estado libre de los pecados de la carne desde que descubrió a Dios, pero que sugiere que este tema ¡”es negociable”!

La primera vez que entré en la página tuve que cerrarla con un ataque de asco infinito, bloqueada por la indignación y la náusea. Luego, con el paso de las horas, me fui dando cuenta de que obviamente la web no es lo que parece.

Leída con detenimiento, la web da suficientes pistas para entender que no, que no se trata de una agencia legal o ilegal que venda unos servicios repulsivos. Está hecha con astucia, calcando el lenguaje “sensible” (o sensiblero) de muchas agencias legales de adopción internacional que anuncian sus servicios en internet. Tiene una apariencia verosímil, muy currada, pero son demasiadas las incongruencias y las barbaridades.

Ni se sostiene que alguien pueda insinuar que los niños están dispuestos a aceptar que las relaciones sexuales entren en el trato ni que puedas elegir un donante a través de una foto (no es tan sencillo encontrar donantes compatibles con el enfermo). Nadie que conozca mínimamente los procesos de adopción puede creerse tampoco que estén en disposición de tramitar en cualquier país (Corea, Rusia, México, Panamá, Chequia… ¡la lista es enorme!) y encima en unos plazos de 20 a 28 días. El cuestionario de registro, leído con frialdad, hasta puede resultar hilarante. Te preguntan si has sido condenado por violación o abusos de menores, pero te aclaran que las preguntas son un puro trámite y que no se usarán para denegar una solicitud. ¡Si hasta te preguntan si has comprendido que dentro del acuerdo está el comprarle un coche al adoptado!

La pregunta entonces es ¿quién y con qué objeto se ha tomado el trabajo de realizar esta web? Otra buena amiga me sugiere que se trata a buen seguro de una crítica ácida y feroz al sistema y que, como tal, es magistral. Y seguramente está en lo cierto. Una parte de mí se alegra de encontrar una explicación plausible, pero entonces surgen dos nuevos interrogantes:

– Si hay quien no logra entenderla como tal, y se traga el cuento, ¿es efectiva? Por desgracia somos capaces de asumir que existen injusticias atroces sin que eso nos robe el sueño. La muerte de niños y civiles en los conflictos de Oriente Medio, por ejemplo, nos sobresaltan por un minuto, y después seguimos con nuestra vida…

– Y la cuestión tal vez más espinosa: ¿qué tipo de civilización incivilizada hemos construído donde una cosa así nos puede llegar a parecer verosímil?

Espero que se reciban en la Interpol (children@ interpol.int), en la Guardia Civil y en webs como la de protégeles un montón de denuncias. Eso significaría al menos que todavía somos capaces de escandalizarnos y de actuar en consecuencia.