La aventura continúa

Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

Investigar para comprender mejor

Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 11:53 am el Martes, enero 29, 2008

Repasando los archivos del blog, me he dado cuenta de que no hay ninguno sobre el que es sin duda el proyecto de investigación sobre adopción internacional más ambicioso de todos los realizados hasta ahora en España. Empiezo el año, pues, enmendando uno de los fallos del 2007.

En nuestro país, la adopción internacional ha crecido enormemente en las últimas décadas. Si en 1992 las adopciones realizadas por españoles en otros países eran cerca de 200, en los últimos años la cifra se viene situando por encima de los 5000. Hasta ahora, todos los estudios importantes se habían centrado en la adaptación y la salud.

‘La integración familiar y social de menores adoptados internacionalmente. Perspectivas interdisciplinares y comparativas’ es un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología y con una duración de tres años (2007-2010). Su objetivo es estudiar la evolución de los niños y niñas adoptados para comprender los retos a los que ellos y sus familias hacen frente, tanto en el seno familiar como también en otros ámbitos, fundamentalmente en el entorno escolar. Como todo buen proyecto de investigación científica en el área de las ciencias sociales, su intención es entender mejor la realidad para saber qué aspectos podemos mejorar y qué recursos tiene la sociedad que poner en marcha.

Dentro del marco del proyecto, el próximo viernes 8 de febrero se celebrará en Barcelona una jornada bajo el título “La adopción internacional: el allá y el aquí. Experiencias y perspectivas”. Es una jornada abierta, aunque como el aforo es pequeño se ha puesto una cuota simbólica de 15 euros. Y promete ser muy interesante. Si alguien quiere echarle un vistazo al programa o inscribirse puede encontrar toda la info en esta página.

Adopción y escuela Y ya que estamos os cuento que, entre una mesa redonda y otra, ese día se presentará el libro Adopción y Escuela. Guía para educadores y familias. Si alguien se anima, ¡allí nos vemos!

"Mi marido es adoptado"

Filed under: abandono,dolor,Historias personales,ORIGENES — Beatriz San Román a las 1:42 pm el Viernes, enero 25, 2008

El texto que aparece bajo estas líneas ha sido enviado como comentario a este otro post antiguo

Yo puedo dar mi punto de vista de mujer de adoptado que está pasando los 6 meses más dificiles de su matrimonio despues de llevar juntos más de 8 años. Sin duda todo es por la carga emocional que tiene mi marido por ser adoptado, y que por varias experiencias emocionales fuertes en estos meses le están afectando terriblemente y, como no, a los que le rodeamos.

Escribo en esta sección al haber visto el caso de Javier, que se enteró siendo adulto, el de mi marido es similar. No se enteró que era adoptado hasta los 18 años. Se lo dijeron mis suegros un día tal que “pásame la mantequilla…te tengo que decir algo…siéntate…eres adoptado”. Unos meses antes habían decidido dejar la casa y la ciudad donde vivían para irse a vivir al campo, por lo que él se tenía que quedar solo. En unos meses sufrió el saber que su madre biológica le había abandonado…y, después, sus padres adoptivos de alguna manera también.

Nunca ha preguntado nada ni mis suegros le han contado nada. Es un tema tabú. Cuando nos casamos vio el nombre de sus padres biológicos en la partida de nacimiento, pero tiró el documento rápidamente en cuanto tuvo la informacion necesaria.

En el ultimo año y medio hemos pasado por unos cambios muy radicales en nuestra vida: dos hijos, cambio de casa, mis suegros son ancianos y han estado ambos con problemas de salud algo importantes… Mi marido siempre tiene la ilusion de que vendrán a vivir con nosotros pero, aunque él no quiera verlo, solo le piden ayuda cuando necesitan que les haga papeles del banco, que les lleven y les traigan…mi suegra no vino a conocer a nuestra hija cuando nació en verano ni tampoco a su bautizo. La tuvo que obligar mi marido a verla el día que la trajo a una operacion de espalda, pero ella ni se digno a salir del coche. En navidades pasamos unos días con ellos, pero ella no se dignó a cenar con nosotros porque está enferma (aunque sí se levanta para dar de comer a sus gatos). Eso sí, como han hecho con mi marido siempre, al final de las celebraciones habia un cheque de una cantidad para mi gusto indecente para que comprásemos regalos a los niños.

Mi marido nunca ha hablado ni habla de lo que siente por ser adoptado, con los “problemas”que ello pueda conllevar. Creo que tuvo que verse de nuevo ‘abandonado’ cuando mis suegros le dejaron, y que en esta etapa le gustaría que sus padres disfrutaran de nuestros hijos… pero le están abandonando una vez más….

Se habla mucho de los niños pero ¿y cuando es un adulto el que está sacando ahora todos los traumas que tiene y se siente de nuevo abandonado, él y sus hijos?

Esos traumas los está proyectando en los que le queremos y estamos a su lado. A mis padres y a mi hermana, les explico que se pone así con ellos porque en el fondo les quiere con locura y se pone a la defensiva atacandoles pero todo todo tiene un límite…. Yo que vivo con él el día a día, estoy llegando también a mi límite. Le quiero y quiero que esto salga y salga bien…Que seamos de verdad una familia… Algo que él tiene que entender qué es y lo que significa.

El c

Filed under: adopcion-y-etica,Historias personales,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 11:24 pm el Martes, enero 15, 2008

Por Xavier G.

Empecé la aventura de la adopción convencido de que era indispensable un conocimiento previo del país de origen de mi futuro hijo. El entender su cultura y filosofía de vida debía servir de herramienta para elaborar nuestro futuro juntos.

Un 2 de noviembre de hace tres años viajé a Katmandú, entrando de lleno en el mundo de las adopciones. Con la maleta llena de ilusión, con las mejores intenciones y conociendo el país. Aunque me creía preparado, no alcanzaba a ver la complejidad del camino que estaba emprendiendo. Intencionadamente escapé de los circuitos establecidos, escogí una adopción libre y directa sin involucrar ECAIs u otros intermediarios. El camino era más complejo. Las vías oficiales no ven con buenos ojos a quien escapa de sus redes, desaconsejan vivamente esa opción argumentando los peligros que acechan. Yo estaba firmemente convencido de que, ocupándome en primera persona de seguir todos los pasos de la adopción, me aseguraría de que ésta fuera transparente y limpia.

Saber donde nació mi hija, su origen étnico, la composición de su familia, su idiosincrasia, asegurarme y comprobar que los datos aportados (su orfandad y abandono de la familia extensa) eran verídicos fueron una de las prioridades. Rastrear su ingreso en la fundación en la que vivió diversos años era de vital importancia. Una vez asentadas las bases, reconocido y comprobado su pasado, creía (como la mayoría de adoptantes) que con amor y afecto todo se podía superar. El pasado era eso, simplemente pasado.

Recuerdo el primer encuentro como entrañable y sencillo. Tomando un masala (té con leche) en la fundación, ella se acercó mirándome fijamente. Me dijo: “Namaste”. “Namaste”, respondí. Empezamos el camino juntos, día a día nos descubríamos y vinculábamos, día a día ella se convertía en mi hija y yo en su padre. Día a día nos “adoptamos” mutuamente.

Pasé nueve largos meses en su país, aprovechando para indagar sobre lo que me parecía fundamental: reconstruir junto a su familia sus orígenes y su historia antes de que entrara formar parte de mi vida. Conocer el lugar donde nació, donde se crió, cuáles fueron sus primeros pasos en la vida, saber el porqué de su orfandad. Quería saber toda su historia, consciente de que ésta debía servir como vehículo de integración a nuestro mundo. En medio de la búsqueda de sus orígenes, seguían papeleo y burocracia interminables, a veces agotadores. La esperanza y la impotencia hacían contrapeso a la alegría cotidiana de ver reforzarse nuestro vínculo. Ella no era ajena a toda esa incertidumbre, sufriendo ante la lentitud del proceso y rezando a sus dioses para que los “papeles” llegaran. Su expediente de adopción estuvo apilado durante meses en la estantería de un ministerio gubernativo corrupto e insensible, ajeno a la realidad de cientos de niños de la calle y orfanatos. El país que había aprendido a amar, me mostraba su lado más oscuro.

Tras meses de tensión y espera y, finalmente, un día monzónico, mi hija pudo embarcar en el avión con destino hacia su nuevo hogar. Días más tarde, un salvoconducto me permitía dejar el país donde había visto florecer a mi hija. En el camino quedaban alegría y llanto por una cultura, una filosofía y unas gentes que habían conquistado mi corazón. En ese momento creía que el círculo de la adopción se había completado.

Hoy, tres años después de ese primer encuentro, me enfrento a una nueva realidad: el círculo sigue abierto. Siento el peso de las incógnitas que planean sobre nuestros hijos ensombreciendo su futuro, la impotencia ante todas esas vidas arrancadas. Las dudas y preguntas, ¿realmente estaba preparado y comprendía el significado de la adopción? ¿Somos conscientes, al comenzar el camino, de lo que supone despojar a todos esos niños de su pasado sin saber nada, o muy poco, sobre sus orígenes, ni sobre la veracidad de esas historias? ¿No los abandonamos a la soledad en esta sociedad nuestra llena de contradicciones e incoherencias? Un lugar donde siempre habrá alguien que les recuerde que son diferentes y los señale por el exotismo de sus rasgos o el color de su piel…

Hoy, tres años después, me siguen asaltando las dudas, no sobre sus orígenes ni sobre su historia, que me preocupe en comprobar y conocer. Las dudas son de carácter ético ¿Fue una adopción todo lo transparente y limpia posible? ¿O también, de alguna manera, pertenece al mercadeo de esta industria lucrativa? Hoy mis dudas van en otra dirección. Reflexionando me pregunto si la adopción es el camino idóneo para restablecer el equilibrio entre nuestro mal llamado “primer mundo” y ese denostado tercer mundo. ¿No seremos los nuevos colonos expansionistas del siglo XXI? ¿No será la adopción internacional otro acto más de egoísmo que engendramos en esta vida?

Por otro lado, ¿qué hacer con toda la información obtenida? ¿Archivarla, completando el álbum de fotos? ¿Pasar página y dar por concluido el capítulo, hojeándolo cada año, como las viejas fotos de vacaciones familiares? ¿Cómo emplear toda esa información para que no se pierda, para que sirva de instrumento en la formación de la identidad de nuestros hijos? Hay que evitar caer en el error de dejarla en el álbum solo para nuestra gratificación personal, para recordarnos que hicimos “lo correcto”. ¿Cómo transmitir a nuestros hijos sus orígenes, su cultura, su país, en una sociedad que continuamente aniquila lo diferente? ¿Como enseñar a nuestros hijos a querer, respetar y enorgullecerse de su pasado? Cada vez hay mas adoptantes que se preocupan por conocer las historias de sus hijos, evitando el error de ignorarlo o menospreciarlo. Aun as텿estamos a la altura? ¿Como encajar esas piezas del puzle en sus vidas? Incluso con nuestras mejores intenciones como padres ¿podremos luchar contra la presión de una sociedad poco preparada para entender y respetar la diferencia y la idiosincrasia de nuestros hijos y de su pasado?

¿Somos conscientes que este círculo jamás se completará y de que deberemos seguir haciéndonos preguntas y dudando sobre las vidas arrancadas de nuestros hijos? Para proteger su identidad debemos, a veces, cuestionarnos cosas dolorosas, ponerlos a ellos en primer plano. ¿Estamos dispuestos a no caer en la tentación de obviar que la adopción tiene una función reparadora?

Gracias a mi hija he podido descubrir el significado de la paternidad, lo maravilloso que es contribuir al crecimiento y desarrollo de este pequeño ser, ella forma parte fundamental de mi vida y de mi historia. Me cuesta recordar como era el mundo cuando ella no estaba conmigo. Mi experiencia como padre es positiva y enriquecedora. Doy un paso atrás e intento ver la situación con perspectiva, veo el volumen de las adopciones internacionales, la escasa preparación con la que comenzamos el camino la gran mayoría de adoptantes, las contradicciones con las que nos encontramos y a las que tenemos que hacer frente…¿es ético seguir adoptando en las circunstancias actuales?

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Charlas, conferencias y actividades en torno a la adopci

Filed under: Actividades,CORA — Beatriz San Román a las 11:57 pm el Domingo, enero 6, 2008

Es reconfortante ver como cada vez hay más charlas y actividades formativas para padres adoptantes. La mayoría son gratuitas y están organizadas por las asociaciones de familias, que son quienes conocen de primera mano qué tipo de información puede ayudarnos a la hora de entender y ayudar a nuestros hijos. Desde la estimulación sensorial hasta cómo hablar de los orígenes, los temas son de lo más variado.

En la Guía de adopciones de parasaber.com, he colgado un listado de charlas, cursos y conferencias en distintos lugares durante enero y febrero. Podéis verlo pinchando aquí.

Está también anunciada la charla que ARFACYL me ha invitado a dar en Valladolid sobre las adopciones interraciales el próximo sábado 26 de enero.

Entender el pasado para construir el futuro

Filed under: Adop. Internacional,ORIGENES,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 12:25 am el Jueves, enero 3, 2008

De vez en cuando, recibo algunos mails de adultos adoptados que han leído en la web el libro de La aventura… Todos ellos me resultan muy interesantes, porque no muchas veces tenemos acceso a la adopción vista por un adoptado ya adulto.

Recuerdo uno que me impacto especialmente, porque fue el primero y porque durante algún tiempo estuvimos cruzándonos mensajes en el ciberespacio. Javier había descubierto que era adoptado un año después de que su padre adoptivo muriera (su madre había fallecido antes). Como muchos de su generación, fue al solicitar un certificado de nacimiento en el registro para casarse.

De pronto, en medio de los preparativos del bodorrio, allí estaba él con un papel que le intrigaba y revolvía el estómago a partes iguales. “Repasando mi infancia, me dí cuenta de que lo había sabido desde siempre. Había algo en el modo en que me miraban mis tías y mis abuelos, en el rápido y casi imperceptible cruce de miradas entre mis padres ante según que preguntas que parecían banales. Con tu libro, he puesto nombre a muchas cosas que no sabía cómo llamar, pero que he sentido tal cual describes. (…) Estoy intentando encontrar a mi madre biológica, aunque apenas tengo un nombre y algún dato lejano. (…) Tengo tantas preguntas sin respuesta.”

Javier me contaba que su relación con sus padres adoptivos había sido buena, que eran sus padres, que se había sentido querido… pero que necesitaba saber y entender.

Esta semana he recibido un mensaje de una mujer joven, 21 años. Pongamos que se llama Violeta. Me cuenta que esta pasando una etapa extraña, que a ella misma le sorprende. “Nunca manifesté no haber superado el tema de la adopcion, es más estaba segura que sí. Pero de pronto me he dado cuenta de que no es así. Me doy cuenta que hablar del tema ya no es lo mismo para mí. Ya no es algo cotidiano, es una idea que me remuerde y no sé que hacer. (…) Me siento mal, la seguridad en mi vida se desvaneció… No encuentro una solución… a mi vida. Estuve leyendo tu libro y hay pila de frases que son semejantes a mi vida”.

En la adopción internacional, los orígenes se diluyen en la bruma de la lejanía en el espacio y el tiempo. Algunos (lo hemos visto en el Congo, en Etiopía, en Nepal…) usurpan sin contemplaciones la verdadera historia de nuestros hijos. Ecais e intermediarios que hacen la vista gorda cuando saben perfectamente que los expedientes mienten, que los huérfanos no son tales, que tienen padres biológicos vivitos y coleando… ¿Creerán de verdad que eso va en beneficio del bien superior del menor?