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Las extra

Filed under: media,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 2:37 pm el lunes, diciembre 24, 2007

Mañana del día de Nochebuena. Se me ha atragantado la lectura de El País, y en concreto el artículo titulado “Familias” de Enrique Gil Calvo. Leo con estupor:
“Respecto al bofetón, es muy oportuno que su legítima desautorización se haya incluido en una ley de adopción, pues en efecto, la incidencia del maltrato infantil se da en mucha mayor medida entre los progenitores no biológicos: padrastros, madrastras, adoptantes, tutores… “.

Ignoro las razones por las que se incluyen en una ley determinadas modificaciones de otras leyes que no tienen que ver más que de refilón con el caso, pero supongo que es una cuestión de agrupar las materias para los trámites parlamentarios. En la misma ley de adopción, se modifica otra norma de modo que los nietos de emigrantes españoles puedan solicitar la nacionalidad española. ¿Será porque los que tienen primos emigrados son más proclives a la adopción que los demás?

El texto de Enrique Gil Calvo no tiene desperdicio. Lo de los “progenitores no biológicos” tiene hasta su gracia. Vale que el diccionario nos da “progenitor” como sinónimo de “padre”, pero no hay que saber demasiado latín para entender que se refiere a la primera acepción que la RAE da del término: “varón o macho que ha engendrado”. Con los progenitores, con aquellos de los que pro-vienen nuestros genes, siempre hay una relación biológica. ¡Los progenitores no biológicos no existen!

Con todo, lo más preocupante es la ligereza con la que el señor Gil Calvo relaciona el maltrato infantil con la adopción, afirmando con rotundidad que su incidencia se da en “mucha mayor medida” en las familias que no compartimos ADN. Lo escribe, y se queda tan ancho. Que yo sepa, jamás se ha hecho un estudio al respecto, y me temo que su afirmación no responde más que a una especulación hecha a la ligera, quien sabe si influída por el trauma infantil del cuento de Blancanieves.

Puedo entender que fuera con prisas porque todavía tenía que comprar los regalos de Navidad, pero aún así creo que se le puede exigir un poquito más de rigor a la hora de verter afirmaciones como ésta que extienden una sombra de sospecha sobre todo un colectivo. Lo peor ha sido escuchar en una tertulia en la radio que uno de los participantes repetía el argumento de la relación entre adopción y maltrato sin que sus contertulios tuvieran nada que objetar.

No teníamos pocos estereotipos negativos que desmontar, y escribió Gil Calvo. Ojalá escriba también una rectificación.

P.S.: Si queréis pedir que se rectifique y se aclare que no hay ninguna base científica en la relación entre ausencia de lazos genéticos y maltrato infantil, podéis enviar un mail al Defensor del Lector de El País: defensor@elpais.es