La aventura continúa

Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

Filed under: Reflexiones al sol,Stephanie — Beatriz San Román a las 12:57 am el miércoles, noviembre 28, 2007

Por Stephanie Milla

Con motivo de la emisión de las noticias sobre El Arca de Zoé, las irregularidades en las adopciones en el Congo y el documental “Huérfanos en venta” de la BBC, he oído y leído a varias personas decir que los medios están desatando una ampaña “anti-adopción”.

Sinceramente, no puedo estar más en desacuerdo. La verdadera campaña anti-adopciones no es denunciar los casos que hay de robo, tráfico o compraventa de niños, sino cerrar los ojos ante
esos casos. Es indecente, deshonesto, prepotente, delictivo, ilegal, inmoral y, además, el camino más corto para cerrar las adopciones en un país. A mí eso me preocupa por los niños que, necesitándola, se quedan sin familia, no por los aspirantes a padres adoptivos. Ellos tienen opciones, incluso la opción de no adoptar. Esos niños no las tienen.

A mí no me quita la ilusión por adoptar conocer los casos de corrupción: lo que hace es indignarme profundamente y despertar en mí una furia inmensa. Yo he adoptado para ser madre de un niño que necesita una familia, no para robárselo a nadie. Y, lo siento, no me parece que la corrupción
relacionada con los niños se justifique diciendo que “la corrupción existe en todas partes”, como he llegado a leer. En primer lugar, porque aspiro a que no haya corrupción en ninguna parte, y si la hay, no quiero ser ni cómplice ni instigadora. (Ni víctima, claro está. Pero si no quiero ser víctima,
no puedo ser causante). Y en segundo y más importante, porque me sigue pareciendo que el tráfico de seres humanos, sea para prostitución, niños soldado, trabajo esclavo o adopción es un crimen muchísimo más abominable que los de naturaleza económica.

No, no me quita la ilusión conocer el lado oscuro de la adopción, sino que me abre los ojos. ¿O alguien cree que nuestros niños vienen de lugares paradisíacos? Sus historias son, por definición, historias tristes en las que ellos son víctimas de una situación familiar catastrófica, la pobreza o la simple y desgarradora desidia de sus padres. Nosotros intentamos, como padres, compensarlo, pero el inicio de sus vidas nunca es bueno. Yo quiero enmendarlo, pero no puedo borrar su pasado.

Creo que la ilusión por adoptar es perfectamente compatible con la realidad. Es más, es imprescindible para asumir de verdad, cara a cara, los retos de la adopción. No puedo dejar de pensar en los padres adoptivos de Ciryl, el bebé ruso que en el documental “Huérfanos en venta” muere ante los ojos de sus recientes padres. No sé qué hubiera hecho yo, pero algo tengo claro: quizás si hubieran tenido menos “ilusión” y más conocimiento sobre los problemas que podía presentar ese hijo, en vez de sorprenderse de que el niño comiera poco y estuviera tan apagadito, le hubieran llevado corriendo a un pediatra en vez de dedicarse a filmar su muerte en vídeo. Habrían estudiado las patologías que podía presentar, habrían tenido a mano direcciones de médicos en esa ciudad. Esa “madre” decía que quería adoptar en Rusia para tener un “niño rubio de ojos azules” (literal). Y que al ser ruso, podría ser jugador de hockey o bailarín. (de nuevo, literal). Y cuando le dan al niño, que estaba obvia y claramente enfermo, se dedica a filmarlo en vez de llevarle a un médico. Quizás no se hubiera salvado, no lo sé, pero desde luego, no se habría muerto tirado en una toalla extendida en el suelo del hotel. Y no debió sentirlo tanto como su hijo cuando lo dejó en la morgue local, que no se le ocurrió repatriar el cadáver. Eso sí, le puso un pijamita amarillo, que era más mono que dejarle sólo con el pañal. Habrían hecho menos planes de futuro, y más de presente. Y quizás, sólo quizás, el niño estaría vivo.

Es cierto que hay muchos niños adoptados que ahora juegan sanos y felices, algo que no estaban al llegar a sus nuevas familias. Pero si lo hacen es porque sus padres han puesto los medios para que se recuperen. Necesitan cariño, sí, tanto como el aire que respiran, pero también necesitan atención especializada, y son legión los padres adoptivos que lo saben y afrontan ese reto y lo superan con nota. La ilusión es imprescindible, pero sin que nos nuble el sentido porque estamos tratando con niños heridos, que son un material ultrasensible.

Talleres para padres

Filed under: Actividades — Beatriz San Román a las 5:38 pm el domingo, noviembre 25, 2007

Ayer estuve en un taller de padres organizado por CRIA. Mirando ?y escuchando? al grupo de padres que estaban esperando su asignación desde distintos países, recordé cómo hace ya cinco años yo estaba como estaban ellos.

Recordé todos esos momentos intensos del primer tramo de mi maternidad. Recordé la avalancha de emociones tan intensas y tan nuevas que no sabes bien como manejar. El leve temblor de piernas y las contracciones (estomacales, pero contracciones al fin y al cabo) cuando recibí la asignación de la que sería mi hija. Las largas horas de insomnio y dudas en las que me sentía abrumada y aterrorizada por la responsabilidad que iba a asumir…

Eran personas a las que no conocía antes, pero nos unía el conocer de primera mano esa mezcla de ilusión e incertidumbre tan intensa y tan extraña que nadie que no haya vivido puede comprender. Y pensé que era una suerte que hubiera espacios como ése para conversar, reflexionar juntos y compartir abiertamente esa vivencia.

Entre el grupo, había una persona con la que descubrimos a ambos nos unía una buena amistad con una persona en común, Mariel (además de una diseñadora exquisita de vestuario y una ilustradora excepcional, Mariel es una de las personas más especiales y bonitas que conozco). Cuando además me dijo que era seguidor de este blog, y que en las lista de adoptarsiendosoltero buscaba los mensajes de Steff con avidez, pensé “¿amigo de Mariel y fan de la Milla? ¡Tiene que ser un tío muy especial y muy inteligente!” 😉

P.S.: L., si andas por ahí, a ver si te animas a escribir un post. Este blog es un blog colectivo, así que está abierto a todos. ¿A lo mejor te apetece hacernos un resumen o contarnos algo de la charla de Diana Marre? A mí me gusta mucho escucharla, porque creo que de forma inconsciente miramos la realidad a través de los marcos rígidos de nuestros esquemas. Como antropóloga, Diana siempre invita a reflexionar desde un punto de vista más abierto, superando las barreras de nuestra visión parcial del mundo.

Los "hu

Filed under: adopcion-y-etica,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 11:31 pm el domingo, noviembre 4, 2007

Por Beatriz San Román

Desde hace ya varios días, todos los informativos abren con noticias sobre lo ocurrido en el Chad. Un día sí y otro también, el tema surge en conversaciones con amigos y conocidos (será porque tengo un hija que, a primera vista se ve, es adoptada). Así que me he forzado a seguir las noticias para, al menos, poder dar la réplica.

En la radio y la televisión, se ha oído de todo estos días. Hasta se han llegado a oír razonamientos del tipo “claro, con lo que tardan los procesos de adopción”, como si eso justificara algo de todo este desaguisado. Como afirma Tierra de Hombres, las acciones del “Arca de Zoé” en el Chad solo pueden ser calificadas de “irresponsables e ilegales” ya que “no respetan ni la Convención de los Derechos del Niño y de la Niña ni la Convención de la Haya sobre Protección de niños y niñas en materia de adopción internacional”.

Cuanto más datos salen en las noticias, más confuso se vuelve todo. Al principio, parecía que el “Arca de Zoé”, como si de un moderno Schlinder se tratara, se saltaba las leyes a la torera para salvar a niños y niñas abandonados. Eso, al menos, les habían contado a las familias francesas que los iban a acoger. Contrariamente a lo que se ha dicho en algunos medios, no se les había ofrecido una adopción “rápida y barata”. Ellos eran conscientes de que el proceso era irregular, y que acoger a uno de esos niños iba a ser de todo menos legalmente sencillo, pero ?equivocadamente a mi juicio? creían que sólo saltándose las leyes podrían evitar que muchos de esos niños murieran ante la indiferencia de todos.

Según los responsables de la ONG francesa, idearon esta operación conscientes de que sería un escándalo, con el objetivo de azuzar la conciencia europea sobre la situación del Chad. Bueno, también teóricamente en beneficio de esos menores que teóricamente eran huérfanos y estaban a punto de morir. Ahora parece que los niños no eran huérfanos, y que la ONG solicitó al gobierno chadiano permiso para su traslado, asegurando que iban a un centro de acogida que habían creado en otra zona del país. Es decir, que en nombre de la solidaridad sacaron a los niños de sus familias y su país con engaños y mentiras.

Seguramente esperaban que los niños aterrizaran en París y que se montara un circo entre los defensores de devolver y abandonar a su suerte a 103 desvalidos “huérfanos” y los de saltarse las leyes y convenciones internacionales para evitarles una muerte inminente.

Cuanto más lo pienso, menos lo entiendo. ¿Estamos ante una utilización consciente de esas criaturas? Con el fin de sacudir nuestras conciencias (que comparto con ellos que necesitan una sacudida), ¿podemos pisotear los derechos de los niños y de sus familias, engañar y manipular a gobiernos y a quien haga falta?

Las leyes, y muy especialmente las dos que se mencionan, están hechas para garantizar la convivencia sin que nadie pisotee los derechos de los demás. Para eso existen. Y por eso son de obligado cumplimiento. En concreto, el Convenio de la Haya sobre Adop. Internacional, fue creado precisamente para eso: para garantizar que se adopten sólamente los niños que son adoptables. Cuando el Convenio exige garantías en cuanto a la orfandad o la renuncia por parte de los progenitores, no está alargando los procesos de adopción porque sí, está creando un marco que evite tratar a los niños como mercancía y traficar con ellos.

Uno de los medios para los que escribo me manda un mail pidiéndome una columna sobre qué tipos de garantías deben exigir los adoptantes a las entidades que tramitan las adopciones para no verse envuelto en un caso así. Ante el encargo, me doy cuenta de que el común de los mortales no tiene por qué conocer cómo funcionan los procesos, y que al verme pasear con mi hija pueden pensar “te podía haber tocado aquí”. No, no se confundan. Las familias que adoptamos internacionalmente no nos saltamos las leyes a la torera y exigimos que quienes nos gestionan el proceso también las cumplan. Lo del “Arca de Zoé” es un caso aislado que nada tiene que ver con los procesos de adopción internacional.