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Nuevos alumnos, nuevos retos

Filed under: Adopcion y Escuela — Beatriz San Román a las 8:20 pm el jueves, octubre 4, 2007

Extraído del libro Adopción y Escuela de B.S.R.

Cada persona es una combinación única de genética y experiencia: nuestros genes nos predisponen en una determinada dirección; lo que nos pasa a lo largo de la vida modela nuestra forma de pensar y de sentir. Los niños adoptados no son niños especiales, son niños normales que han tenido experiencias muy distintas a las de sus compañeros durante períodos fundamentales de su desarrollo. Es de esperar, pues, que no siempre actúen como los demás. Sus primeras vivencias condicionaron lo que aprendieron ?y lo que no aprendieron?, y modelaron su forma de mirar el mundo y de reaccionar ante las situaciones cotidianas.

De acuerdo a nuestra legislación, el sistema educativo debe ser sensible a las particularidades de cada niño y asumir el compromiso de crear un entorno integrador que le permita desarrollar todo su potencial y evite las discriminaciones. Del mismo modo que los educadores necesitan información para interactuar adecuadamente con los hijos de inmigrantes o las víctimas del maltrato doméstico, los alumnos adoptados necesitan profesionales formados que puedan afrontar los retos que su escolarización conlleva, y que se manifiestan en dos áreas:

1. La correcta interpretación de sus comportamientos y sus necesidades
Los adultos responsables de la educación y desarrollo de estos niños (y esto incluye a sus padres, pero también a médicos, profesores y psicólogos) necesitan entender el impacto que tienen sobre los bebés y los niños algunas vivencias que son comunes en el pasado de los adoptados. Sólo entendiendo como el abandono, la vida en un orfanato o la falta de estimulación y afecto han condicionado su desarrollo, podrán acompañarles de forma positiva en su crecimiento y su integración escolar. Más áun, sólo informándose activamente en lugar de esperar primero a ver cómo evolucionan, podrán detectar precozmente los posibles déficits o carencias y poner en marcha de inmediato los recursos y la ayuda necesaria para superarlos.

2. La integración de la diversidad.
Como algunos de sus compañeros, los adoptados pertenecen a familias que no responden al modelo tradicional. En no pocos casos, sus rasgos físicos hacen evidente que provienen de algún lugar lejano. Los educadores deben integrar las diferencias del alumnado y educar en el respeto a las mismas. Necesitan estar preparados para crear un ambiente libre de prejuicios y estereotipos sobre la adopción y las familias adoptivas, y reaccionar adecuadamente ante los comentarios y preguntas de otros niños o las manifestaciones xenófobas.

Ver ÍNDICE DE CONTENIDOS del libro Adopción y Escuela