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Los problemas derivados de la adopci

Filed under: Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 12:34 am el Domingo, enero 21, 2007

Por Beatriz San Román

Desde nuestra sociedad occidental, seguimos viendo la adopción como una forma alternativa de ser padres. Ciertamente lo es, pero es ante todo una medida de protección de la infancia en desamparo. Sin embargo, todo el sistema parece orientado no a buscar una familia a un niño que carece de ella, sino en buscar un hijo para aquellos que desean ser padres. Solo así se entiende que hablemos de “problemas de la adopción” o “problemas por ser adoptados”. La adopción de por sí NO causa ningún problema, al revés, ofrece al niño un espacio para reparar sus carencias.

Las causas de los “problemas” están ANTES de la adopción. Me explico:

– Existe consenso entre todos los especialistas en que los dos primeros años de vida son muy importantes para el desarrollo de una sana personalidad.

– Nuestros hijos, aunque sean pequeños cuando llegan, han pasado por experiencias traumáticas que no viven los niños que crecen en la familia en la que nacen: rupturas importantes, institucionalización, etc. En algunos casos, hay además cuidados negligentes o maltrato.

– Por lo general, han estado en situaciones en las que tanto sus necesidades físicas como emocionales no han recibido la respuesta adecuada. Es lógico por tanto que su desarrollo tanto físico como psicológico se haya visto comprometido.

– Cuando llegamos a casa, todos vamos al médico. Nos preocupa evaluar su estado de salud FISICA: desnutrición, anemias, parásitos… Rápidamente buscamos ayuda profesional para reparar las secuelas que han dejado en su salud su vida anterior. ¿Y las huellas que ha dejado en su salud PSICOLOGICA? Pues resulta que como no se ven a simple vista, y a veces pasa mucho tiempo antes de que seamos capaces de detectar los “síntomas”, pasan desapercibidas. Pero es de cajón que lo que han vivido les ha marcado, ha modelado su modo de ver el mundo, lo que esperan de los demás y lo que sienten.

Detrás de cada adopción, tenga la edad que tenga el menor, hay un niño que ha sido duramente golpeado por la vida. Traen sus heridas en el alma, invisibles, pero reales. La adopción, por sí sola, no cura ni repara de forma instantánea esas heridas. Quizás al principio nos parezca que las han cerrado, que pasado el primer tiempo de adaptación, cuando ya sacan su rabia y la procesan, ya está. Pero no es cierto. A medida que crecen vamos viendo que las huellas que dejaron en ellos lo que han vivido están ahí:

– Hay niños que adquieren fluidez en su nueva lengua a velocidad asombrosa, pero que a medida que avanzan en los primeros cursos de primaria les cuesta más y más seguir el ritmo escolar. (Los especialistas dicen que una cosa es el lenguaje cotidiano y otra el académico, y que aunque manejan perfectamente el lenguaje en la mayoría de las situaciones, no tienen asentadas las estructuras de lenguaje para seguir una clase, donde se usa un lenguaje más abstracto).

– Las heridas que dejan en ellos el abandono o las pérdidas, la falta de un ambiente apropiado para que desarrollen su afectividad, su seguridad, etc. son difíciles de reparar, un trabajo de toda la vida para que consigan desarrollar todo su potencial. No importa, que hayan sido adoptados de bebés. A medida que crecen y entienden lo que han pasado, sienten unas veces rabia, otras dolor… ¡Y encima no siempre lo expresan de manera que los podamos entender!

Los familias adoptivas cumplimos una FUNCIÓN REPARADORA. Por el bien de nuestros hijos, es necesario que asumamos que, después de lo que han vivido, es imposible que su integridad psíquica haya quedado ilesa. Tenemos RETOS ESPECÍFICOS, y es necesario que nos informemos y que de una vez por todas la administración se decida a FORMAR PROFESIONALES que nos puedan ayudar a nosotros y a nuestros hijos.

Cuando asumamos que el objetivo de toda adopción no es tener un hijo sano y feliz sino reparar la situación de un niño que ha sufrido, estaremos en mejor situación para ayudarle a proyectarse de forma positiva hacia el futuro.