La aventura continúa

Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

El embarazo de la Elefanta

Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 6:42 pm el Lunes, enero 15, 2007

Por Paula Pahino

Soy maniática, terca, analítica y organizada, demasiado cuadriculada tal vez, y como Beckam, creo que tengo un desorden compulsivo que me hace colocarlo todo recto, alineado, por pares y hasta por colores, ¡hasta tiendo la ropa combinando las pinzas! El caso es que con 38 años me cansé de esperar la vida soñada y, simplemente intento soñar una nueva vida o lo más difícil todavía, vivir día a día y que cada día intente ser un sueño…

Por el camino se quedaron las ilusiones de casarme algún día (puedo vivir sin ello), de compartir mi vida con una pareja estable (eso lo llevo perfectamente), de tener una familia tradicional (siempre dije que sería madre), y eso, eso está por encima de todo, VOY A SER MAMÁ. Llevo mucho tiempo esperando, empecé a informarme en julio de 2004 y presenté los papeles para una adopción internacional en febrero de 2005. Tras pasar la idoneidad con la xunta de Galicia en agosto de ese mismo año, y haber recibido el 12 de Septiembre de 2006 la llamada –la ansiada llamada– de la Ecai Addis Galicia de Vigo para preparar los documentos finales, cada día me acerco más a mi hijo o hija Etíope, al que siento tan dentro como si estuviese embarazada y el que, aunque obvio es que no lo llevo en mi vientre, me da patadas y me ha revolucionado una a una todas las hormonas de mi cuerpo…

Mientras preparo papeles y me pongo las vacunas, completo las anotaciones en el diario de la adopción que he empezado para no olvidar ningún detalle y que ningún pensamiento se quede por el camino. Ojeo diccionarios de amárico –lengua oficial de Etiopía–, consulto páginas web para organizar mi viaje, miro y remiro la habitación que lleva más de un año preparada en mi piso y escojo carrito… ¡Qué cerquita está, y que lejos a la vez!

Supongo que la vida no es para verla pasar. Si no te subes al carro, se te va y no te enteras; si quieres algo tienes que buscarlo, cogerlo o, por lo menos, intentarlo. No me arrepiento de todo aquello que intento, tal vez si lo haga de cosas que he dejado de hacer, de cosas que soñaba y dejé por el camino… No es que yo no pueda tener hijos biológicos, simplemente no lo he intentado, no lo considero fundamental aunque mucha gente no lo entienda. Tampoco entienden que no sueñe con comprarme un piso y no me importe vivir de alquiler. O que me haya atrevido a montar un negocio en el que desarrollo la poca creatividad que mis problemas y aventuras diarias me dejan libre…

Ahora mis prioridades son otras, mi vida es distinta. Olvido planes y proyectos, cuadrículas pasadas… E intento sobrevivir a cada mañana. Estoy cansada, agotada, estresada y a veces sola; pero contenta, ilusionada y feliz por muchos motivos. Feliz por tener amigos incondicionales –los justos– pero que saben que esta aventura de la maternidad es la aventura de mi vida; feliz por no perder la ilusión pese a los malos momentos vividos; y feliz por sentirme valiente –como no tengo abuela, lo puedo decir– y también agradecida. Agradecida a quienes comparten sus reflexiones y se convierten en una gran e importante guía para hombres y mujeres que, como yo, no somos unas superwomans… ¡pero lo intentamos!