La aventura continúa

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Adopci

Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 3:12 pm el jueves, diciembre 21, 2006

Desde hace ya días, en los foros y blogs de familias que adoptan en China el rumor ha corrido como la pólvora. Hoy la noticia salta a los diarios en España, después de haberlo hecho en Estados Unidos, (el único país del mundo que adopta más niños en China que el nuestro).

Ante la evidencia de que el número de solicitudes desborda el de niños adoptables, las autoridades chinas han decidido crear criterios más selectivos para la selección de los adoptantes.

Leo en el diario ADN:
“El problema es que con el desarrollo del país asiático cada vez se abandonan menos niños, y aumenta la demanda nacional” .
¿¿¿¿¿¿¿¿El problema??????? ¿Nos hemos vuelto locos? ¿Cómo va a ser “EL PROBLEMA” que haya menos abandonos?.

Sigo leyendo en la misma página:
“Indignada con las pretensiones de Pekín, Fernanda reconoce que cada día ponen más impedimentos a los padres que quieren adoptar: Cuando te quedas embarazada nadie te pregunta lo que ganas o si tienes depresión; me parece una medida increíble y de chiste”.
¿Que haya menos abandonos es un “impedimento”? ¿Realmente para un niño que ha perdido a su familia lo mejor es darle la custodia y la patria potestad a una mujer con depresión? ¿Tan increíble resulta que China, que tiene más solicitudes que niños sobre la mesa decida ajustar los criterios para tratar de conseguir familias más adecuadas?

Ana Berastegui escandalizó a las familias cuando afirmó que en España la adopción es vista a veces como un método más de fertilidad asistida. Tenía razón. Hemos perdido el Norte. La adopción consiste en buscar a un niño una familia de la que carece, no en buscar un niño para una familia que “tiene derecho” a adoptar.

Podremos discutir si los criterios que marca China nos parecen o no los adecuados, pero seleccionar mejor las familias está claro que beneficia a los niños, cuyo interés –el tan cacareado por todos y no siempre asumido “bien superior del menor”– está muy por encima de la pretensión de un adulto de tener un niño nacido en el país de Confucio.

Pareciera que una vez más, el árbol impide ver el bosque.
“Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso”.
Confucio dixit.