La aventura continúa

Postadopción Blog. Nadie sabe más que todos juntos.

Las falsas historias

Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 8:12 pm el jueves, noviembre 30, 2006

Por Montse – Lugano

(Este post está escrito tras descubrir que, en algunos casos, la información sobre los orígenes de los niños adoptados internacionalmente que viene en sus expedientes no se ajusta a la realidad).

¿A quien le interesa falsificar los datos de nuestros hijos?

Puede interesarle a cualquiera de los implicados en la cadena de intermediarios que nos lleva hasta nuestros hijos y que, en mayor o menor medida, sacan algún beneficio económico. Según el país y las circunstancias, falsificando los datos de un menor, se pueden salvar obstáculos burocráticos, agilizar el proceso, o convertir a un niño difícil de colocar en más apetecible para los adoptantes. Algunos adoptantes no se atreverían a adoptar a un niño mayor, pero con un par de anos menos, tal vez se lo pensarían. Otros preferirían adoptar a un niño huérfano. Discutible moralmente, pero real en el mundo de la adopción.

En Etiopía, un niño abandonado y sin familia conocida, tras permanecer tres meses en un orfanato, estatal o privado, podrá ser entregado por éste para ser adoptado. Para que un niño con padre y/o madre vivos sea declarado adoptable debe existir un documento de renuncia firmado por los mismos.

Responsabilidades

En un proceso tan complejo como la adopción, es difícil encontrar un ?responsable?. En algunos casos tal vez no existe la voluntad de falsificar los datos, simplemente se registran o transcriben datos sin comprobarlos.
Al adoptar a través de un facilitador, es deber de los adoptantes asegurarse de la fiabilidad e integridad de esa persona.
Si adoptamos a través de una ECAI suponemos que nos ofrece todas las garantías necesarias. Al fin y al cabo, han sido autorizados por ambos países y son sometidos a controles y auditorias periódicos. Además las ?autoridades? nos aconsejan adoptar a través de ECAIs. Sin embargo, cada vez se conocen mas ?irregularidades? de diferente gravedad, en adopciones realizadas con ECAI. ¿Cómo puede una organización cuyo objetivo es ?el interés superior del menor? poner tan poco celo en su trabajo? ¿Será por falta de medios? ¿Entidades sin animo de lucro?
Tomando como ejemplo los costes legales de la adopción en Etiopía, unos 2750 birr (1 Euro=10 birrs) y comparando la cifra con lo que cobra una ECAI por los mismos servicios en el país, las cuentas no salen. Redondear y multiplicar por dos, aun así, seguirmos muy lejos de la cifra que nos hacen pagar.

Que unos profesionales se ganen la vida como intermediarios en procesos adoptivos no es criticable. Que demuestren tan poco interés en los orígenes y las historias de nuestros hijos es imperdonable. Evidentemente hay agencias que funcionan bien, como hay facilitadores que funcionan bien en los países donde se puede adoptar por protocolo público. Pero el que surjan ?irregularidades? en procesos adoptivos realizados por ECAI no deja de ser una paradoja.

Los derechos de la infancia, el Convenio de la Haya y todos los organismos relacionados con la protección de la infancia insisten en el derecho de los menores a conocer su historia, considerándolo un paso fundamental para que pueda construir su identidad. Esto vale si hablamos de ?irregularidades? que tienen que ver con la identidad del menor y suponiendo siempre, que el menor sea adoptable. Las ECAIs insisten en que trabajan teniendo siempre como objetivo ?el bien superior del menor? ¿Cómo pueden cumplir con su obligación si no comprueban los datos de los menores? ¿Qué personal tienen contratado para encontrar a los niños requeridos por sus clientes? ¿Cómo se aseguran de la integridad de esos facilitadores?

Las ECAIs no pueden pasar por alto el comprobar los orígenes y la veracidad de la historia de los menores que les llegan. Ni pueden pretender que sean las familias las que se ocupen de controlar los datos de sus hijos. Y si es así, digamos que los derechos de los niños, no son para las ECAIS una prioridad…

Adoptando en precario

Filed under: Abraham,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 8:12 pm el jueves, noviembre 30, 2006

Por Abraham

Hay una cuestión que siempre me llama la atención. Se dice que las familias debemos exigir toda la información a las ecai’s para una adopción digna, pero ¿cómo podremos hacerlo si llegamos sin dignidad a la adopción? (o por lo menos, ahora me doy cuenta de que en mi caso, de algún modo fue así).

Llegas al C.I., no planteándote los distintos aspectos de tu futura paternidad y en busca de respuestas a tus dudas, sino planteándote qué coño le parecerá bien de ti, a la persona con la que te vas a entrevistar. Y lo digo así, cuando yo las entrevistas en absoluto las viví de forma traumática, pero lees los correos y esa es la preocupación. Nadie vive entre la mierda pero el día de la visita domiciliaria, no serías capaz de reconocer tu propia casa de tanto destello… Un claro mensaje de la naturalidad con que se afronta todo el proceso…. Todos, en principio, somos buenos padres en potencia, distintos, pero válidos. Cuando la paternidad se ejerce mediante la adopción, la ‘criba’ debe ser positiva, la Administración debe informar y formar a los futuros padres, cosa que no hace (gracias que existen estos foros) y detectar ‘problemas’, pero no aplicando el tercer grado, jugando a veces al poli-bueno poli-malo, y menos por empresas privadas que, en algunas ocasiones parece que se limitan a justificar las tasas. Por otro lado, hay regiones en las que gracias que existe la alternativa de las empresas privadas, porque, de otro modo, la espera del C.I. sería realmente eterna…

No te cuestionas, por ejemplo, el que para empezar el trámite te pidan el certificado de penales, pero luego alucinas con lo que le cuesta a la Administración proteger a unos niños en posesión de unos ‘padres’ ‘peligrosos’, y permitirles el paso a la adopción nacional (y no pretendo que por tener una marca en penales, uno sea ya mal padre).

Cuando consigues ‘superar’ la prueba burocrática, te encuentras con que tienes que decidirte por una empresa o por un trabajador autónomo que, por ejemplo, en el caso de los monoparentales te reciben con un pufff… buenoooo… a ver siiii… el país os pone muchos problemas…. ¿Cómo se te va a ocurrir preguntar por la procedencia de los niños si en ese momento de ilusión plena, estás viendo que esta gente tiene tal lista de espera, que se permiten dejarte en remojo con un ?a ver si…??

Tú llegas transparente a la adopción, quieres ser sincero, franco, hacer ver que eres la buena persona que sientes que eres (con todo lo subjetivo que esto implica, tanto por el emisor como por el receptor) y en lo último que piensas es que alguna de las agencias acreditadas por la misma administración que te está pasando la manita por la cabecita al tiempo que te dice ‘… síii, puedes llegar a ser buen padre….’, puede formar parte de un entramado de corrupción y mentira, sin que sobre ella se esté ejerciendo el debido control…. el mismo que sientes que están ejerciendo sobre ti.

Mi primer contacto con los foros, fue en el de Rusia. Cuando allí me quejé (preguntando) de que mi ecai me había pedido 5 originales de cada documento (con la consiguiente legalización, etc) en el momento de la firma del contrato, cuando alguno de los documentos caducaría incluso antes de que el expediente pudiera ser traducido, y luego te enteras de que por protocolo público. sólo tenían que presentar una solicitud de cita para registrar el expediente, para lo que podían pasar meses… (vamos… todos mis documentos caducados ya…) me quedé alucinado con la cantidad de mensajes al privado que, con toda la buena intención (y, de algún modo, por su propio interés) me decían que no se me ocurriera hablar mal de las ecai’s o facilitadores en el foro, que ellos entraban a leer los mensajes y podían tomar represalias… Alucinante… Había verdadero miedo… ¿Quién se atreve a preguntar NADA en esas condiciones? Cuando uno no sabe los plazos de espera, ni si existe una lista donde estás apuntado y gracias a la cual los expedientes serán atendidos cronológicamente… Además, con esa misma gente tendrás que tramitar los seguimientos de la post-adopción…

Aprendí a vivir la adopción con dignidad, desde que entré en África y contacté con ‘cabezas dignas’…. Y aun así nos quejamos… con absoluta razón. Sólo con información uno se puede quejar, pero de poco vale si el proceso de adopción ‘tiene’ que hacerse en precario. En precario llegamos al C.I., en precario lo superamos, en precario PEDIMOS que acepten gestionar nuestro expediente (al precio que marquen tanto en tiempo como en dinero), en precario vamos a recoger a nuestros hijos y, cuando ya estamos viendo la realidad de la adopción, en precario nos quejamos con la boca pequeña (por no hacerle la puñeta a quienes vienen detrás ¿…?) ¡Pero si en la propia embajada (en España) le dicen a una compañera que tiene que esperar un mes a que vuelva quien puede legalizar su expediente, ya que no dejó a nadie autorizado para hacerlo (mediocridad y prepotencia) y además le van a cobrar entorno a los 1.200 ? por ponerle ‘cuatro’ sellos y otras tantas rúbricas y le dicen que los países africanos también tienen que comer… (que digo yo que habrá sido una broma… vamos… por distender la conversación…).

Por otro lado, no todos tenemos la misma actitud ante la vida, pero no sólo del entorno que nos rodea, sino de nuestra propia vida. Si mucha gente no quiere saber ‘nada’ de su pasado ‘doloroso’ (hablo en términos de ‘dolor occidental’ de una persona ‘normal’, ni siquiera de casos ‘graves’, que los hay, de situaciones difíciles…) cómo podemos esperar que quieran saber del pasado de sus hijos. ¿Para qué? ¿Para ocultarlo?

Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 1:19 am el domingo, noviembre 19, 2006

Por STEFANIE

Supongo que, como a muchos de vosotros, al saber que mi hija es adoptada, tanto conocidos como extraños me alaban por mi buena obra. Lo han llamado ?algo noble?, ?algo valiente?, ?obra de caridad?. Y yo, como vosotros, sé que no es así. Ni soy un alma caritativa ni mi hija es una buena obra. Así que, con mejor o peor humor, de forma más o menos explícita, lo niego e intento explicar mi punto de vista. Al principio, lo hacía con mucho énfasis. Ahora, a medida que pasa el tiempo, de forma más mecánica, pero no dejo de hacerlo.

Pero? existe una excepción. Una tremenda excepción. Se produce cuando algún inmigrante africano me para y me pregunta. Y hasta ahora, siempre han acabado diciendo ?que Dios te bendiga?. Y no, no soy capaz de contestar nada. Ni que no soy creyente, ni que no es una obra de caridad, ni nada de nada. Me cuesta demasiado desbloquear el nudo que se me hace en la garganta y que me impide hasta decirles ?adiós? con un mínimo de dignidad. O, en ocasiones, y aunque no haya dejado nunca de ser no creyente, desearles que Dios les bendiga a ellos también.

Hijos del coraz

Filed under: media,Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 7:41 pm el domingo, noviembre 12, 2006

Por Micaela
A propósito de la emisión del primer capítulo de esta serie en TVE 1

A mi me gustó mucho… Primero de todo mi felicitación a los responsables-educadores del orfanato de Etiopia por la forma de orientar, ayudar, apoyar, querer…a los niños. De esta misma historia destacar la total indefesión y desesperanza que se refleja en los ojos ?preciosos ojos? de los hermanos etíopes al escuchar la carta de sus futuros padres y mirar su foto… la mano del educador que acaricia la cabeza abatida del hermano… Esto nos deberia hacer reflexionar de lo que supone la pérdida de lo único que tienes, de los miedos, incertidumbres que deben acechar a nuestros niños… aunque la mayoria no lo pueda explicar a nadie.

Me hizo gracia el comentario de los niños en la reunión de preparación para la partida, cuando les preguntaron qué pensaban de sus futuros padres: “tienen los ojos pequeños”. No los encontraban muy guapos que digamos, pero poco a poco con la ayuda de los adultos van aceptando su destino y miran con curiosidad el mapa del país a donde irán a vivir. Espero que sean felices, ¿qué pensarán ahora al verse?

Otro detalle que me ha hecho pensar es la reacción de la mamá de la niña que viene de China, con 14 meses y tamaño de 6. Seguro que ella conocia el peso y medidas de su hija, y seguro que sabía que tenia retraso psicomotor. Pero es al oir el diagnostico de la doctora cuando se viene abajo. O cuando lo acepta como una realidad. Me sorprendió que la madre no estuviera más mentalizada (todos sabemos que nuestros niños están por debajo de la media en peso y desarrollo) y también la total empatia de la doctora que casi se pone a llorar con la madre.

Encontré muy positivo que salían muchos padres colaborando: el papá de la niña chinita con la rehabilitación, el de los 5 hijos con los deberes de las mayores, biberones de pequeños…Y sobre todo, me gustó que el programa trasmitia los sentimientos de los padres, desde los inicios en la charla informativa con la mirada preocupada de Cati, su conversación con Francisco donde expone sus dudas y la respuesta positiva de él; la mirada y remirada de la foto de asignación de los papas de los niños etiopes; y la vida del dia a dia de un matrimonio con los niños ya en casa. Creo que el programa puede ayudar a la sociedad a entender que la mayoria de la gente que se mete en esta aventura no es por frivolidad, que hay un largo camino, con dudas y miedos, pero que lo que vale es el deseo de tener un hijo, criarlo y acompañarlo en su desarrollo, afrontando y aceptando lo que nos pueda venir.

Un recuerdo para la familia vasca con la niña de acogida de Togo. Me parece muy positivo el trabajo de la entidad y de agradecer la colaboración del hospital vasco.

Esperemos a ver los siguientes capítulos, ojalá sigan en la misma línea…

Ma

Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 12:08 am el viernes, noviembre 10, 2006

Mañana viernes día 10 de noviembre tenemos programa adoptivo doble en televisión:
– 22.55 h. CUATRO: “Supernanny acude a casa de Lucía, madre de una niña china de 3 años, para enseñarle a reforzar su autoridad ante la pequeña”. (ugh!)
– 00.10 h.: TVE-1: Hijos del Corazón. Primer capítulo de una serie dedicada a historias de adopción.
Pues ya el lunes comentamos, ¿no?
¡Buen fin de semana!

El fin de la inocencia

Filed under: Reflexiones al sol,Stephanie — Beatriz San Román a las 11:00 am el lunes, noviembre 6, 2006

Por STEFANIE

No puedo decir que ésta sea una idea original mía. Es más: creo que es muy común a todos los que hemos adoptado, y que, igualmente, todos la hemos ido viviendo de forma progresiva. Me refiero a la pérdida de la ingenuidad con la que comienzas un proceso de adopción.

Al principio, pensaba que la cosa era bastante simple. Hay niños que no tienen familia, y a mí me encantaría poder dar una familia a un niño sin ella. Limpio, claro, sin dobleces. Por eso mi primer shock llegó cuando, en la reunión informativa de mi comunidad autónoma, nos explicaron que si hacía falta tanto papeleo era porque el tráfico de niños era una realidad. Parecía tan improbable? El tráfico de niños me sonaba a fines maléficos, de explotación sexual o de mano de obra esclava, de donantes vivos de órganos. No sé, algo muy alejado a lo que yo (y creo que todos los demás asistentes al curso) nos proponíamos. Y sin embargo, el tiempo me ha hecho ver que era cierto. No lo de los órganos, o la explotación o la prostitución infantil (al menos, eso espero), sino a que es tan horrible como cierto que hay un mercado de niños. Y es algo que me tiene totalmente descolocada.

He aprendido que a pesar de los millones de huérfanos que hay en el mundo, sólo una pequeña parte cumple los requisitos de la ?demanda?. Niños pequeños, sanos, sin historia conocida. A ser posible, blanquitos de piel. (Es curioso: incluso en regiones de piel oscura, el claro se sigue cotizando al alza). Y a medida que aumenta la demanda, ya aparece quien se hace cargo de encontrar oferta. Y quienes no tienen miedo a saltarse un par de reglas con tal de tener al niño soñado.

Y poco a poco, una se va enterando de cosas que no imaginaba. Casos de niños con informes falsos. Criaturas asignadas que no habían sido dadas en adopción. Países en los que hay quienes engañan a los padres con patrañas para que entreguen a sus hijos. O donde, directamente, los compran. Facilitadores que, según la cantidad de dinero que reciban, ?encuentran? niños a la medida de lo buscado. Muchos casos poco claros en los que, al final, la gente prefiere callar por el bien de los menores ? o por no arriesgarse a ser señalados con el dedo, a poner en peligro su proceso o ser los que den la nota. Y al final, te das cuenta de que sí, es verdad: el tráfico de niños existe. Y los promotores somos nosotros. Cuando pagamos. (Porque es más corrupto quien corrompe que quien se deja corromper). Cuando callamos. Cuando hacemos la vista gorda. Cuando tenemos miedo a preguntar. O incluso a responder.

Por eso, cuando amigos y conocidos se llevan las manos a la cabeza diciendo cómo es posible que se tarde tanto en adoptar habiendo tanto niño necesitado, no me queda más remedio que decir ?porque hay tráfico de niños?.

El lado oscuro de la adopci

Filed under: Uncategorized — Beatriz San Román a las 8:15 pm el sábado, noviembre 4, 2006

Me llega tras el desayuno un mensaje de una amiga, de ésas que los duendes del ciberespacio te ponen de vez en cuando en el camino a modo de regalo, y las casualidades, los emilios privados y con los meses hasta algún cafelito consiguen que puedas conservar e incorporar a esa lista que atesoramos con dedicación y esmero de los amigos que merecen la pena.

Mi amiga cuenta que va a dejar de participar en un foro de adopción del que ha sido asidua durante años. ¿Sus argumentos? No se siente motivada para participar en un espacio en el que temas esenciales de la adopción como la ética ?o la falta de ética? de quienes intervienen en los procesos parecen ser un tabú. Cuando alguna familia comparte en las listas una experiencia negativa con alguno de esos desaprensivos que ven la adopción como la gallina de los huevos de oro, la respuesta suele ser bastante fría. “Podemos pasarnos semanas hablando sobre una anecdota y no nos interesa conocer por qué una de ‘nuestras’ hijas casi muere de hambre en una casa-cuna española”, argumenta mi amiga. “Ni siquiera saber cómo se encuentra, cómo se esta recuperando”.

No nos gusta hablar de ello, pero en la adopción internacional existe un lado oscuro. Para algunos, el incremento anual de las solicitudes de adopción suponen un mayor mercado al que satisfacer. Desgraciadamente, no siempre son personas con escrúpulos. Para cualquiera que lleve el tiempo suficiente en esto de la adopción, es indiscutible que un porcentaje pequeño ?pero creciente? de los procesos violan derechos fundamentales. Entiendo que no sea un tema al que el colectivo de padres quiera dar publicidad en la sociedad, porque bien sabemos que después la opinión pública piensa que somos todos como Madonna. No entiendo, en cambio, que en los foros de familias no sea una cuestión de máxima preocupación.

Sabemos que en Kazajastan, Nepal, Rusia, algunos países africanos, etc. están ocurriendo cosas inadmisibles, ¿por qué las familias no exigen que se investigue y se pongan los mecanismos necesarios para evitarlos? No lo entiendo. Lo único que se me ocurre es que las familias pensemos que de ese modo protegemos a las adopciones en esos lugares que sí presentan todas las garantías y a los niños que necesitan realmente una familia. Pero es un error, un terrible error.

En primer lugar, el fin no puede justificar los medios cuando estos medios tienen nombres y apellidos, son niños y se está traficando con ellos. Este argumento debería bastar de por sí pero es que además, lejos de proteger el futuro de las adopciones, estamos permitiendo que las mafias se extiendan, y que lo que hoy es un túmor, mañana sea una metástasis que acabe con la adopción ? o lo que es lo mismo con la posiblidad de que unos niños que necesitan una familia la encuentren?.

Afortunadamente, las asociaciones de familias tienen un discurso claro y cada vez más contundente sobre el tema. Esperemos que su presión convenza a la administración de la necesidad de tomar cartas en el asunto, investigar los gravísimos indicios de irregularidades de los que tienen conocimiento y tomar medidas para garantizar todos los procesos de adopción).