Y le tocó a Haití
Por Beatriz San Román
¿La baronesa de los ascensores ha adoptado dos niñas? ¡Nooooooo! Contratar un vientre de alquiler es una forma de reproducción asistida –que por cierto, no es legal en España– pero no es una adopción.
Últimamente entre la Baronesa Thysen, Madonna y Funes, tenemos la adopción en los medios todos los días. Lo que significa que nos indignamos en mayor o menor medida todos los días. Desde las asociaciones de familias se está estudiando la elaboración de un documento-guía para la prensa, que les explique qué es y qué no es adopción, y exija que el tema se trate siempre con la delicadeza que merece y protegiendo la intimidad de las familias y, sobre todo, lo niños.
Personalmente, me enciende de forma particular cada vez que se nombra Haití como ejemplo de país donde las adopciones son dudosas. No es de extrañar que las familias de la lista adopcionenhaiti hayan reaccionado con un escrito claro y contundente, entregado en el ICAA, exigiendo al señor Funes que se retracte. Bien por ellas, que han reaccionado con agilidad y mesura.
Conozco al dedillo los procesos de las últimas familias que tramitaron por protocolo público cuando aún se podía, y estoy en contacto con muchas de las familias que tramitan o han tramitado por ECAI. Llevo años en contacto directo –tan directo como permiten las comunicaciones en Haití
– con haitianos involucrados en los procesos, siguiendo de cerca las actuaciones de sus autoridades para garantizar los procesos. Y como reconocen en privado algunos funcionarios los procesos, a nivel de legalidad y transparencia– son casi modélicos.
¡Qué curioso que España sea el único país que ha cerrado las adopciones en Haití! El único motivo por el que no se han reabierto las adopciones en Haití es porque el embajador español en Puerto Príncipe –sin argumento alguno– sigue negándose a dar su visto bueno a la reapertura (ya se sabe, para qué se va a complicar el la vida con la revisión de los procesos y la tramitación de visados).
He llegado a leer incluso que UNICEF desaconseja adoptar en el país. Desde ANSANM, solicitamos a UNICEF que nos diera información sobre ese punto, y nos contestaron con un fax en el que se nos decía que ello no era cierto en absoluto. ¿Por qué entonces tanto revuelo y tanta sospecha?
¿Irregularidades? El proceso en Haití es largo, porque la familia biológica debe renunciar al menor ante el Instituto de Bienestar Social haitiano y ratificar después su renuncia ante el juez. Ello garantiza la adoptabilidad de los menores. La única irregularidad que se está cometiendo es que el ICAA haya autorizado a una ECAI a realizar acogimientos vacacionales pre-adoptivos (te traes el niño dos meses y, si hay feeling, lo puedes adoptar. ¡Alucinante!). Por mucho que los niños sean huérfanos y estén en una situación difícil, no es de recibo jugar con sus sentimientos y confundir a las familias. Y esta práctica, SÍ viola el Convenio de la Haya.
Pero no, no hablan de eso cuando vierten sospechas sobre nuestras familias y se insinúa que nuestros procesos no tienen garantías. Insinuación gravísima, primero porque no es cierta, pero además porque nuestros hijos también escuchan la radio y la televisión, y no es admisible que sin denuncia ni prueba alguna se esparza mierda sobre todo y sobre todos. Y duele que sea precisamente sobre Haití, cuando en otros países un porcentaje bajo pero creciente de las adopciones levantan sospechas al más ingenuo y la administración mira para otro lado.
La única razón que se me ocurre para entender el por qué de esta injustificable criminalización de las adopciones en Haití es triste: las familias que adoptamos en Haití somos pocas y representamos pocos votos. ¿Quién se arriesga a ponerse en contra al colectivo de familias que han adoptado en Rusia en período electoral? Mejor poner de ejemplo un país más pequeño. Y le tocó a Haití.
Las asociaciones de familias han solicitado una reunión con Jaume Funes para pedirle explicaciones sobre sus declaraciones y exigirle que en lugar de lanzar sospechas generalizadas investigue y ponga los mecanismos para evitar que se produzca una sola adopción irregular. Es su responsabilidad y su obligación, pero puede estar seguro de que contará con todo nuestro apoyo y nuestra colaboración para que así sea. La Vanguardia publicaba ayer un artículo de Carme Figueras, Consellera de Bienestar y Familia de la Generalitat y madre adoptiva que podemos suscribir palabra por palabra: nadie está más interesado que las familias en conseguir procesos limpios de sospechas.