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Filed under: Reflexiones al sol — Beatriz San Román a las 11:27 pm el miércoles, agosto 23, 2006

Mireia dejó un comentario al post anterior sobre la relación entre TDA y adopción. Visitando algunas webs encuentro lo siguiente:
– Aunque todavía queda mucho por estudiar y avanzar en la materia, los estudios apuntan a que en la mayoría de los casos el TDA es una condición hereditaria.
– Cuando los genes no parecen ser la causa, se apuntan otros factores como el nacer prematuramente, la exposición a drogas o alcohol durante el embarazo o las lesiones post-nacimiento en las regiones prefrontales del cerebro.
Salvo que aceptemos que los niños adoptados se han dado de golpes o que en sus países de origen las embarazadas son alcohólicas, parece que la relación adopción-TDA no tiene base.
Lo que sí parece cierto es que las familias adoptivas en mayor cantidad que otras vemos que nuestros hijos tienen dificultades para seguir el ritmo escolar. Se me ocurren algunas razones:

1. Pensar que un niño que hasta hace dos meses vivía en un orfanato, en otro país, con un idioma distinto, se va a sentar y seguir las clases como sus compañeritos, es ciencia ficción.

2. Se prima la integración en la escuela por encima de la adaptación del niño a su nueva familia y no se les da el tiempo necesario para asimilar todos los cambios que la adopción supone y sentirse seguros en su nuevo entorno. No hay que ser neurólogo ni un lumbreras para entender que un niño inseguro y estresado no está en situación idónea para adquirir nuevos conocimientos.

3. Se confunden con el TDA otros problemas en el aprendizaje como elDéficit Cognoscitivo Acumulativo (en la web de la Asociación Atlas hay mucha información sobre este tema). En resumen de andar por casa: el DCA se produce cuando el cerebro del niño no recibe los estímulos necesarios para desarrollarse adecuadamente y, como resultado, le fallan los cimientos (como las estructuras del lenguaje que nos sirven para elaborar los pensamientos) sobre los que asentar nuevos aprendizajes. En clase, es como si les quisiéramos explicar lo que es una raíz cuadrada cuando no tienen aún la noción de la suma y la multiplicación. Se les exige de acuerdo a la edad cronológica, sin tener en cuenta su desarrollo cogniscitivo, los niños se ven sobrepasados, se desmotivan y dejan de atender.

Después de pasar la tarde leyendo sobre estos temas, mi conclusión es que con demasiada frecuencia al niño que no presta atención se le etiqueta como niño con trastorno de atención. ¿Blanco y en botella? ¡Leche! Y nadie se para a pensar que tras su inatención pueden haber muchos otros factores. Y esto vale también para los no adoptados: es más fácil poner una etiqueta y darle tranquilizantes para que no moleste el ritmo de la clase que buscar la causa y ponerle remedio.