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Del libro de Nancy Verrier

Archivado en: libros, nancy-verrier, ser adoptado — Beatriz S.R. a las 1:56 pm el Domingo, Agosto 2, 2009

Todavía no he acabado el libro de Nancy Verrier, pero lo que he leído hasta ahora me ha hecho pensar sobre tantos temas que daría para un buen número de posts. Empiezo haciendo una enumeración de algunas ideas básicas, y espero tener tiempo para comentar otras ideas no tan “troncales” pero que me han dejado dándole a la cabecita.

- El duelo oculto. Si tu padre fallece, la gente a tu alrededor entiende tu pérdida y trata de acompañarte en tu tristeza; si eres adoptado, todo el mundo espera que seas feliz y estés agradecido por la suerte que has tenido.

 - Lo que nos ocurre en la primera infancia tiene una huella fundamental en nuestro desarrollo como personas. Muchas veces ni siquiera tenemos recuerdos de las experiencias que más nos marcaron, pero que son la causa de emociones que nos bloquean o tergiversan nuestra percepción de la realidad ante determinadas situaciones.

- Los niños que fueron separados de su familia de pequeños desarrollan mecanismos no-conscientes para evitar sentirse nuevamente abandonados. Muchos de ellos viven las pequeñas decepciones (como cuando un amigo te anula una cita o no responde a una llamada telefónica) como traiciones; las diferencias de opiniones como rechazos. Sus miedos hacen que les cueste establecer relaciones profundas, que con frecuencia las pongan a prueba y que lean casi cualquier cosa como una prueba de falta de afecto y compromiso.

 - Nancy Verrier establece dos prototipos de adoptados: los calmados y los que gustan de los exabruptos. Los primeros se esfuerzan constantemente por encajar, cualquier plan les viene bien, son amables y “dóciles”. Los segundos marcan el terreno con frecuencia, tienen lo que se llama “un carácter difícil”. Son dos tipos de estrategia para hacer frente a lo mismo: el temor de sentirse rechazados. En el primer caso, es frecuente que todo salte por lo alto en la adolescencia o más tarde, en el momento en que se atrevan a enfrentarse a sus miedos. En el segundo, suele ocurrir que tanto los adoptados como sus familiares piensan que “son así”, “difíciles”, y confunden los mecanismos que han desarrollado para hacer frente a su dolor y su angustia con su auténtica personalidad.

2 Comentarios en “Del libro de Nancy Verrier”

  1. Anna Badia comentaba que:

    Hola Beatríz,

    Me emociono cada vez que leo un post como este, que habla de como podemos reaccionar los niños adoptados y que sinceramente intenta entendernos. Me emociono por que realmente me siento identificada, y me reconozco en cada palabra.

    Añadiria un tercer “tipo” de niño adoptado, que es donde me situaría yo, seria la mezcla de los dos que describe Nancy Verrier: Los que intentan combinar la adaptación a los otros para gustar, intentar ser amables y dóciles, pero que su carácter mas rebelde y el enfado les hace ser una bomba de relojeria de vez en cuando. A lo largo de mi vida he generado un autocontrol de mi impulsividad precisamente por no querer “dar problemas”.

    Un abrazo

  2. Beatriz S.R. comentaba que:

    Anna, creo que los dos mecanismos se combinan en muchas personas; a mi hija, yo también la encajaría en ese tercer tipo combinado que tú señalas (creo que hasta yo misma encajaba en él cuando era más joven, pero ése es otro tema).
    Cuando pienso en vuestra generación, me entristece pensar cómo nuestras negaciones de adultos os obligaron de alguna manera a tapar o a pasar solos las dudas, los duelos, la rabia… Si eras adoptado de pequeño, se suponía (y así se lo decían a los padres adoptivos) que con amor crecerías feliz y seguro, y que del pasado mejor ni hablar.
    Todavía hay quien piensa que debe ser así, y que no se necesita entender e incorporar el pasado para sentirse una persona completa, pero quiero creer que ahora estamos más abiertos, y que entre todos conseguiremos encontrar mejores respuestas para los desafíos y entender mejor las necesidades para afrontarlas de mejor manera.
    En fin…
    Un abrazo y hasta pronto,
    Beatriz

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