La aventura continúa

Postadopción Blog

Más libros sobre adopción: Nancy Verrier

Clasificado bajo: libros, retos-y-dificultades, trauma — Beatriz S.R. a las 11:09 am el Martes, Junio 23, 2009

Esta semana me ha llegado un libro que pedí por Amazon para leer en vacaciones: Coming Home to Self, de Nancy Verrier. Son nada menos que 486 páginas, todo un tocho, pero un tocho con una pinta excelente. Por lo que he leído y hojeado (más hojeado que leído de momento), buena parte del mismo recoge el contenido de su libro anterior, The Primal Wound: Understanding the Adopted Child, donde explicaba cómo reacciona el cerebro de un bebé o un niño ante el trauma de la separación, y cómo la impronta de esa experiencia permanece a lo largo de los años.

La vicepresidenta de La voix des adoptés me dijo una vez que ese primer libro había cambiado su vida, porque por fin le había permitido entender por qué era cómo era y por qué sentía lo que sentía. Al leerlo, me dí cuenta de lo que quería decir… y, sobre todo, me encontré leyendo las razones científicas de por qué mi hija es hipersensible a determinadas cosas, por qué se bloquea a veces, por qué en determinadas ocasiones mi niña feliz cambia de pronto de estado de ánimo y se muestra huraña o furiosa y, a la vez, desconcertada.

El segundo libro de Nancy Verrier se adentra en cómo influye el trauma de la separación (o la herida del abandono, como la llaman muchos especialistas) no sólo en la niñez, también en la adolescencia y la edad adulta de las personas adoptadas (y de las madres biológicas). Y, lo que es aún más interesante, en cómo entendiendo de dónde surgen los bloqueos y las emociones como la rabia, la culpa o la tristeza podemos desarrollar estrategias para hacerles frente. Es como si les dijera a las personas adoptadas: “vale, tienes razones para bloquearte, para sentir tristeza, rabia, etc., pero no tienes por qué dejar que esas emociones manejen tu vida”.

Como la inmensa mayoría de los adoptantes, inicié el camino pensando que, una vez superado un período de adaptación, la crianza de un hijo adoptado no presentaría retos muy diferentes a los de cualquier otro niño. Tendríamos, desde luego, que explicarles su historia y ayudarles a encajarla, pero de alguna manera albergaba la fantasía de que, si sabíamos explicar las cosas con naturalidad y contestar adecuadamente sus preguntas, lo demás sería muy similar a tener un hijo biológico.

Me llevó mucho tiempo (muchas lecturas, jornadas formativas y muchas conversaciones y entrevistas con adoptados adultos y con profesionales del tema) entender que no todo era tan sencillo. Hace años una persona que me lleva varios años de ventaja en este apasionante camino de aprender a entender las necesidades específicas de nuestros hijos me dijo algo que luego he recordado muchas veces. Kike (que así se llama este compañero y amigo) decía que los padres adoptivos tenemos una función terapéutica, que somos como electricistas ante un mecanismo que ha estado a la intemperie y que viene dañado. No podemos cambiarlo, pero podemos y tenemos que poner cinta aislante aquí, reforzar o reparar allá, etc. Los libros de Nancy Verrier son como un manual del electricista.

 

Las adopciones de ACI en Vietnam

Clasificado bajo: ACI, Adop. Internacional, adopcion-y-etica, vietnam — Beatriz S.R. a las 1:14 am el Martes, Junio 9, 2009

Hoy la agencia EFE y algunos medios se hacen eco de la llegada a España de ocho niños adoptados en Vietnam (Ver: La cigüeña te trajo de Hanoi). Leo con estupor lo siguiente: “Nhung Nguyen, la representante de la agencia española ACI, explicó a Efe que los dos centros en los que trabaja entregan pequeñas ayudas a las familias pobres que deciden ceder a sus hijos. Una de las madres biológicas, por ejemplo, recibió una motocicleta para transportar sus productos al mercado y sacar algún dinero, según Nhung”.

El  artículo 17  del Convenio de adopción suscrito entre España y Vietnam marca como requisito para la adopción “que los consentimientos necesarios no hayan sido inducidos mediante pago o compensación de cualquier clase”. Y eso incluye las motocicletas, ¿no? Nhung Nguyen está incumpliendo el convenio, ¡y por tanto lo está incumpliendo ACI! No hay excusa que valga: el artículo 7 de la Ley de Adopción Internacional dice que la ECAI es responsable de lo que haga su representante. ¿Abrirán nuestras autoridades un expediente para sancionar o desacreditar a ACI?

Ritmos diferentes para cuestiones diferentes (adopción en Etiopí­a)

Clasificado bajo: Adop. Internacional, ECAIs, adopcion-y-etica, etica-y-adopcion, etiopia, media — Beatriz S.R. a las 12:34 am el Martes, Junio 9, 2009

A raí­z del reportaje canadiense del post anterior, los foros de adoptantes han estado de lo más movido. Como no podí­a ser de otra forma, la información ha causado mucha inquietud entre las familias en proceso, que se han organizado para pedir explicaciones tanto a las ECAIs como a la embajada española, al canal de televisión que emitió el video y al consulado etíope en Francia. Lo que quizás sorprende es la celeridad con la que las dos entidades cuyos nombres aparecí­an en el listado del ví­deo han reaccionado emitiendo un comunicado conjunto. En él se explica que han tenido una reunión con la jefa de servicio del Ministerio etíope que “se ha mostrado dispuesta a aclarar esta situación” y “han solicitado la intervención inmediata de la Embajada de España en Etiopía para que, de oficio (sic), realice las oportunas averiguaciones ante el Ministerio de la Mujer de Etiopía, y emita la aclaración correspondiente, ya que ambas entidades estamos siendo víctimas de una manipulación informativa que daña nuestra imagen gravemente”.

Cuando etiopí­a manifestó a las ECAIs que implementaría una nueva política de adopciones que daba prioridad a las parejas sobre las solteras, las monoparentales tuvieron que enterarse a través de internet. Pasaron varias semanas (muy largas para las personas afectadas) antes de que las ECAIs empezaran a informarlas sobre los posibles cupos y la no admisión de nuevos expedientes de personas que adoptaran en solitario.

El pasado 26 de mayo se publicaba en la web del gobierno de EE.UU. que Etiopía había decidido paralizar los juicios de los niños abandonados, ya que el número de abandonos había crecido de forma extraordinaria y se sospechaba que este crecimiento había sido inducido fraudulentamente. No hubo entonces (ni la hay por el momento) ninguna nota informativa explicando que hubieran pedido una reunión urgente con las autoridades etíopes o solicitado al embajador que averiguara qué estaba pasando. ¿Será por qué consideran que un reportaje que les deja en una posición poco clara es mucho más importante que el que se falseen las adoptabilidades de los niños?

¿Manipulación informativa?

En el reportaje se dice que las autoridades etíopes piensan que la adopción se ha convertido en un “gran negocio” para los orfanatos y las ECAIs. La ministra etíope dice que “la mayoría de ellos” no tienen cuentas transparentes y que no se sabe dónde va el dinero. A continuación, la voz en off habla de una investigación llevada a cabo en septiembre por el gobierno de Etiopía. Se investigaron 71 agencias y 31 de ellas no pasaron los controles porque sus instalaciones no cumplían con los mínimos o porque su personal no estaba cualificado. Justo en ese momento es cuando se muestra la primera página de un listado en el que aparecen las dos ECAIs españolas.

Me molesta que siempre que a alguien no le gusta lo que sale en los medios lo califique de “manipulación informativa”, como han hecho ahora las ECAIs implicadas. No voy a poner la mano en el fuego por un periodista canadiense al que ni conozco, pero me parece como poco difícil de creer que haya conseguido que la ministra sostenga el listado y señale con su bolígrafo a CAFAC, la agencia canadiense sobre la que está investigando el periodista.

A estas alturas, a mí el reportaje me merece toda la credibilidad. Me parece sorprendente que las ECAIs den a entender que no saben nada de ese listado (lo mismo que argumenta CAFAC, aunque la ministra asegura que se lo han comunicado). Me parece increíble que, con la cantidad de dinero que se mueve, las ECAIs no cumplan siquiera con los mínimos que marca el gobierno de Etiopía, que seguro que están muy lejos de lo que aquí exigimos a cualquier guardería. Pero, sobre todo, más allá de qué significa estar en esa lista, me parece preocupante que la ministra opine que no hay transparencia en los procesos y que el gobierno etíope haya paralizado los juicios porque sospeche que se está traficando con niños. Y me sorprende (o debería) y me preocupa que nuestras autoridades no hayan paralizado inmediatamente los procesos hasta que se aclaren las dudas.

Más sobre la adopción en Etiopía

Clasificado bajo: ECAIs, ORIGENES, Preguntas incómodas, etica-y-adopcion, etiopia, media — Beatriz S.R. a las 3:55 pm el Miércoles, Junio 3, 2009

Learning the truth - reportaje de la CBC

Es un reportaje emitido por una televisión canadiense (pincha aquí si no se te carga). Las historias que cuentan las familias canadienses son calcaditas de las que circulan por los foros (y por las mesas de la administración que hasta ahora ha mirado para otro lado). Se muestra incluso un documento elaborado por el Ministerio etíope que lleva el tema sobre la falta de garantías. Treintaicinco (¡35!) agencias de adopción bajo sospecha. Solo se ve la primera página del listado; los números 1 y 11 son ECAIs españolas.

Cuando escribí Busco testimonios sobre irregularidades, no me imaginaba ni el volumen ni la crudeza de las respuestas. Huérfanos que en realidad no lo son. Padres que rastrean los orígenes de sus hijos y se encuentran con que todo su expediente es una mentira. “Errores” (¡cuántos errores!) a la baja en la edad de los niños, que cuando llegan resulta que no tienen 3 ó 4 años sino 6 u 8. Niños que, apenas aprenden el idioma, explican su historia, que no se parece en nada a lo que dicen sus papeles.

De distintas ecais, de distintas comunidades autónomas… Una tiene la sensación de que no es que tal o cual representante esté fallando; falla, y estrepitosamente, el sistema. ¿Hasta cuándo las ECAIs y las Comunidades Autónomas van a seguir haciendo la vista gorda? ¿Hasta cuándo van a seguir permitiendo que las familias envíen a Etiopía sus expedientes pensando que todo está bajo control, a sabiendas de que el riesgo de que se encuentren con la tragedia de descubrir que su adopción no fue limpia es cada vez más alto?

Levantar el acelerador

Clasificado bajo: Adopcion y Escuela, Reflexiones al sol, retos-y-dificultades — Beatriz S.R. a las 11:23 pm el Lunes, Junio 1, 2009

Por Ana González

(Con el post anterior –Nuestras prioridades, ¿son las suyas?– a medio escribir, tropecé con este texto de Ana en el foro de adoptiva, en un hilo de debate donde se hablaba de qué necesitan los niños que tienen dificultades en varios frentes a la vez. Con su permiso, lo reproduzco a continuación porque no tiene desperdicio. ¡Gracias Ana!).

Por ahora, a los casi cuatro años de estar todos juntos, nuestro hijo va muy bien en el cole. “Demasiado bien” pienso yo, y así se lo dije a su maestra. Demasiado responsable, demasiado atento, demasiado cumplidor, demasiado autoexigente para no haber cumplido aún los cinco años, demasiado hipervigilante. Creo que la tortilla puede dar la vuelta en cualquier momento y que toda esa gran carga que él asume puede convertirse en crisis por no llegar a ser lo que él espera de sí mismo.

He comprobado que, cuando hay días de fiesta o vacaciones, todo es más fluido; él es más niño y menos “niño perfecto”, se puede enfadar, hacer el vago, ponerse cabezota, intentar ir más allá del límite… ¡Y eso me encanta! Aunque siga marcándole pautas, por dentro me encanta, porque de repente aparece Él, el niño que es y que a veces no deja salir afuera. A veces le doy fiesta del cole, aunque sólo sea para quedarnos en casa haciendo el vago, o nos regalamos “algo de los fines de semana”.

Creo que estamos robando la infancia a nuestros hijos. Yo que nací a principio de los años sesenta, que soy profesional liberal y trabajo en lo que me gusta y disfruto, creo que estamos pasándonos mucho con las exigencias a niños que además no criamos nosotros: niñeras, profesores, psicólogos, logopedas… Y los padres adoptivos que taaanto quisimos que llegaran, ¿dónde estamos? En el trabajo o en la sala de espera del terapeuta.

Creo que nuestros hijos necesitan tiempo con nosotros, tiempo para enfadarse con nosotros, con nuestras exigencias, para chillar que ellos necesitan más, mucho más de lo que les ofrecemos, necesitan recuperar su infancia y la confianza en los adultos, y eso pasa por quizás ganar menos dinero y “perder más el tiempo” para regalárselo a ellos.

Un niño que insulta al adulto es un niño que está enfadado con los adultos porque no le gusta lo que le dan; hay que ver qué no le dan y qué sí. Los niños están tan cerca de su propia vida, de sus miedos, de su verdad, que nunca mienten cuando gritan o se expresan. Un niño que grita aún no ha tirado la toalla, aún hay esperanza, porque demuestra que quiere luchar.

 Ver también:

La autoestima: un fruto hermoso y largamente trabajado

Nuestras urgencias y prioridades, ¿son las suyas?

 

Nuestras urgencias y prioridades, ¿son las suyas?

Clasificado bajo: Adopcion y Escuela, Reflexiones al sol, retos-y-dificultades — Beatriz S.R. a las 10:54 pm el Domingo, Mayo 31, 2009

Esta semana dos madres, que ni siquiera se conocen entre sí, me han dicho que nuestros hijos son “niños de largo recorrido”. Me gusta la expresión, creo que refleja muy bien algo que nos lleva años aprender (al menos en mi caso) y que tendemos a olvidar en el trajín de las prisas cotidianas.

Mi hija llegó a nuestra familia con algo menos de 24 meses. Recuerdo que los primeros dos años (quizás algo más) yo estaba extasiada con la rapidez con la que aprendía cosas nuevas. Como buena madre primeriza, almacenaba en mi cabeza mil y una anécdotas que me reafirmaban en eso de que los niños son como esponjas, y en que mi hija era la más lista del mundo mundial.

Con el tiempo, he ido aprendiendo que sí, que como todos los niños tiene una enorme capacidad de aprender, que a veces parece mucho más madura que otros niños de su edad… pero que también hay algunos aspectos donde su ritmo es más lento, y donde nuestras prisas de adulto plantean exigencias injustas que nos provocan después una falsa sensación de fracaso. A nosotros, pero sobre todo a ella.

Es algo que he ido intuyendo con el tiempo, y que vi con claridad meridiana una Semana Santa. No salimos de vacaciones ni hicimos grandes planes, pero no había deberes, ni madrugones, ni “venga-que-vamos-a-llegar-tarde”. Fue entonces cuando me di cuenta que, al eliminar la presión, mi hija se transformaba. ¡Qué gozada verla canturrear y reír a carcajada limpia de la mañana a la noche! ¡Y que rápido se avanza cuando uno se siente feliz!

Las jornadas de nuestros hijos vienen cargadas de retos y exigencias que marcan los adultos. Y de recordatorios y presiones constantes. Que si no te metas el dedo en la boca o no te muerdas las uñas, que si te tienes que acordar de prepararte la mochila del cole, que si en la mesa no se juega, que si así no se contesta, que si no has hecho aún los deberes, que si te tienes que esforzar más en el cole…

Queremos (por su bien, todo creemos hacerlo por su bien) que aprendan a compartir y a dominar su genio, que mejoren su caligrafía, que sean ordenados y educados, que sigan el ritmo de las clases… Y está bien que eso nos preocupe, porque es parte importante de los aprendizajes que les ayudarán en el futuro a ser personas autónomas e independientes.

Lo que cuestiono (y me cuestiono) es si las prioridades y los plazos que marcamos son adecuados. Tengo la sensación de que a veces nos empecinamos en exigirles más de lo que pueden simplemente porque “se supone” que son cosas que a su edad deberían tener dominadas hace tiempo. Como si ellos hubieran tenido siempre la estimulación, el cariño, la seguridad y la ayuda necesaria para desarrollarse que “se supone” que todo niño tiene en esos primeros años de vida tan fundamentales.

Creo que muchas veces presionamos a nuestros hijos para que se esfuercen en objetivos que están lejos aún de su alcance. Y que, al hacerlo, perdemos un tiempo y una energía preciosos que podríamos centrar en hacerles avanzar en lo que realmente es prioritario. Nuestras metas de adultos (aprobar el control, librarse del pañal nocturno, dejar de morderse las cutículas, etc.) distraen sus esfuerzos y los nuestros en aspectos más prioritarios (aunque quizás menos visibles a los ojos de los que les rodean).

Antes me preocupaba si mi hija aprendía o no las mates al ritmo de sus compañeros, pero ahora he entendido que eso es lo de menos. O que es importante, pero no prioritario. He comprendido que su motivación y su capacidad de tolerar la frustración repercuten mucho más en sus avances que los ejercicios de refuerzo. Que lo prioritario es dedicar el tiempo que pasamos con ellos a que se sientan incondicionalmente queridos y apoyados, y a fomentar el autoconocimiento, el autocontrol y la autoestima. Sin ellos, las otras metas no son estimulantes desafíos, sino pruebas que no superan y que les hacen sentirse inseguros e incompetentes una y otra vez.

 

Ver también:

La autoestima: un fruto hermoso y largamente trabajado

El doble expediente en adopción internacional, ¿una buena idea?

Clasificado bajo: Adop. Internacional, Reflexiones al sol, adopcion-y-etica — Beatriz S.R. a las 12:14 am el Martes, Mayo 12, 2009

La Generalitat ha anunciado hoy que Cataluña se sumará a las comunidades autónomas que permiten a los adoptantes tramitar simultáneamente dos procesos de adopción en dos países distintos. Dicen que el doble expediente permitirá “incrementar sus opciones y reducir el tiempo de espera”. Para cualquiera que no se haya leído los informes de Unicef o los Servicios Sociales Internacionales puede parecer una medida razonable y positiva, pero éste no debería ser el caso de los responsables del departamento de Acció Social y Ciutadania.

Una vez más, como ya ocurriera el pasado mes de noviembre cuando las autoridades catalanas pidieron al gobierno chino que acortara los tiempos de espera, la Generalitat sigue soslayando la difícil situación de la adopción internacional y creando falsas expectativas a las familias. En aquella ocasión, la respuesta de las autoridades chinas fue clara: si las esperas se han alargado es porque hay más familias esperando asignación que niños para ser asignados. No queda más remedio que esperar. Por cierto, resulta curioso que la web de la Generalitat recoge la noticia en la que se anuncia que la consellera Capdevila pedía al gobierno chino que las esperas se redujeran a un año o año y medio pero no su respuesta.

¿Cuándo vamos a empezar a hablar claro a las familias que empiezan el proceso? Tienen derecho a saber que sólo en nuestro país hay más de 20.000 familias esperando que las asignen, pero las adopciones realizadas durante todo el 2.008 no superan las 3.500. Tienen derecho a saber que, si los procesos son cada vez más inciertos y largos, no es por culpa de la burocracia insensible, sino porque hay muchas más familias que desean adoptar que niños adoptables esperando en los orfanatos. Tienen derecho a que, si se están planteando la adopción de un niño pequeño y sano porque creen que en el mundo hay muchos niños así que necesitan una familia, alguien les diga claramente que eso no es cierto.

La realidad es la que es: hay más familias esperando una adopción de un niño sano y pequeño que niños de ese perfil esperando una adopción. Por eso los procesos son cada vez más largos en países como China y Colombia, donde los tiempos de espera rondan ya los cuatro años; en otros, donde no existen mecanismos de control para garantizar la adoptabilidad de los niños, y donde los orfanatos cobran por cada uno que es adoptado, la mancha de la corrupción se extiende como una mancha de aceite.

Si seguimos mandando más expedientes de los que realmente se necesitan a países vulnerables a la corrupción, seguiremos presionando para que se saquen niños de dónde no debieran salir. Es la perversión del sistema: no se buscan familias para niños que carecen de ella, sino hijos a personas que quieren ser padres. En lugar de permitir a las familias que envíen dos expedientes, uno a Vietnam y otro a Etiopía a ver en cuál hay más suerte, ¿no sería mejor localizar cuáles y dónde están los niños que realmente necesitan una adopción y dirigir allí los de las familias que se ajusten a su perfil? ¿No se dan cuenta nuestras benditas autoridades que aumentando la presión de la demanda lo que se consigue es que intermediarios sin escrúpulos engañen, paguen o secuestren para conseguir niños?

Ya no podemos seguir cerrando los ojos a la realidad. Una visita a la web del Schuster Institute (en inglés) o la lectura atenta de informes como “En el interés superior del niño, ¿qué oferta para responder a qué demanda?” de los Servicios Sociales Internacionales hacen evidente que, mientras no se lleve a cabo una reforma que elimine los lucros indebidos, los países adoptantes seguirán constantemente en la inaceptable disyuntiva de ir cerrando países a medida que afloran las irregularidades o cerrar los ojos al tráfico de niños.

Enlaces relacionados: Posición oficial de UNICEF sobre la adopción internacional - Aclaración de UNICEF sobre las cifras de huérfanos en el mundo - Situación actual de la adopción internacional - ¿Por qué la adopción internacional es cada vez más difícil?

Enlaces en inglés: Schuster Institute (Universidad de Brandeis) - A voice for ethical adoption - Blog por la reforma del sistema internacional de adopciones

El dolor de las madres biológicas

Clasificado bajo: Adop. Internacional, ORIGENES, Reflexiones al sol, adopcion-y-etica, dolor, madres-biologicas — Beatriz S.R. a las 10:10 pm el Domingo, Abril 26, 2009

Por Maite Cortés

NOTA: Este post es continuación de La familia de mi hij@, ¿es mi familia?, Cuando la adopción busca familias a niños que ya tienen una y La adopción internacional, ¿tiene que ser cerrada?

He conocido hasta la fecha 94 madres biológicas. Salvo dos, ninguna de las otras 92 pasa un día en que no se acuerden de esos hijos que dieron en adopción porque no podían quedárselos. No tuvieron realmente opciones y, cuando no hay opciones, no hay libertad ni hay justicia. ¿Cuántas madres habrá en la misma situación? La mayoría de esas madres no saben ni cómo están sus hijos. Algunas familias adoptivas envían información pero, una vez pasado el tiempo… si te he visto, no me acuerdo. Y a esas madres se les niega algo que necesitan: el derecho a saber que sus hijos están bien.

Ellas hablan de un dolor que no saben explicar, un vacío que no se llena con nada. Muchas se consideran monstruos por hacer lo que hicieron (cuando en realidad son simples víctimas de una sociedad que las criminaliza y las ignora). Algunas intentan suicidarse, otras se dan a la bebida… Nadie jamás les dijo que esa decisión de dar a sus hijos a una “mejor” vida será la fuente de su dolor, de su desdicha, de su vacío. Ni que sus hijos también sufrirán las consecuencias de esa decisión.

Nosotros celebramos lo que ellas lloran en silencio. En ocasiones es un secreto que las corroe por dentro y las lleva al borde de la locura. Y no pueden pedir ayuda, porque no la hay. Están solas, dolidas, rotas. En los países de origen de nuestros hijos no hay grupos de postadopcion para las madres, no son miembros de foros donde comparten sus “experiencias”, no tienen acceso a literatura sobre adopción, no hacen quedadas donde se ayudan y se hacen fotos que luego cuelgan en sus foros. Ellas no tienen motivo de celebración, nadie les manda tropecientos mensajes de enhorabuena por lo que han hecho, no llevan camisetas con algún motivo “solidario”… Ni siquiera pueden quejarse, ni explicar lo que les pasa cuando llegan las crisis. Porque ellas también sufren crisis, al igual que nuestros hijos. Pero nadie las lleva al psicólogo. Tienen sus días buenos, sus días malos, y sus días muy malos. Pero no tienen siquiera una mano que las ayude a verbalizar lo que las esta matando emocionalmente. La sociedad espera que continúen con su vida. Sin embargo, no pueden y no saben por qué. Son las incomprendidas de la triada, las ignoradas.

¿Por qué los padres adoptivos contribuimos a esta situación con nuestro silencio? ¿Cuándo vamos a dejar de tener miedo de hablar de la otra madre de nuestros hijos? Sin secretos, con normalidad, sin utilizar lo de madre biológica, madre natural, madre de barriga… Puros eufemismos, porque son madres, tan madres como nosotras. De hecho, ellas con su renuncia son las que nos han hecho madres a nosotras.

No puedo soportar que se utilicen sus circunstancias para justificar nuestros procesos de adopción, que se niegue la importancia que tienen no solo en la vida de nuestros hijos sino en la nuestra propia. Sentarnos enfrente de ellas y asegurarles que jamás consentiremos que desaparezcan de nuestras vidas, ni de las nuestros hijos. Reconocer que nuestra dicha, nuestro gozo, es su eterno dolor, su inmenso vacío.

Y nosotros como adoptantes, ¿cuándo vamos a dejar de tener miedo y a exigir que no las borren de nuestras vidas? Ellas solamente quieren saber que sus hijos están bien, que los volverán a ver. Quieren poder explicarles algún día el porqué de la renuncia, que las entiendan. No buscan culpables, no culpan a los padres adoptivos de su dolor, no culpan a los hijos de su dolor. Es simplemente eso: su dolor, su vacío. Algo con lo que tienen que vivir el resto de sus vidas.

La adopción internacional, ¿tiene que ser cerrada?

Clasificado bajo: Adop. Internacional, ORIGENES, Reflexiones al sol, adopcion-y-etica — Beatriz S.R. a las 9:35 pm el Domingo, Abril 26, 2009

Por Maite Cortés

NOTA: Este post es continuación de La familia de mi hij@, ¿es mi familia? Cuando la adopción busca familias a niños que ya tienen una

Si la adopción es realmente una forma de proteger a los niños en desamparo, ¿por qué es cerrada? ¿No será que los padres adoptivos hemos antepuesto nuestros deseos y temores al sentido común y a lo que realmente seria mejor para nuestros hijos? Ahora intentamos arreglarlo defendiendo el “derecho a conocer sus orígenes”. Nos han vendido la idea de no mantener contacto porque “nunca sabes si van a pedirte dinero o a amenazarte”. O para proteger la “privacidad” de la familia biológica. No, no nos engañemos. La adopción se ha cerrado porque nuestro dinero hace y deshace para satisfacer nuestros deseos, para calmar nuestros miedos, y acallar nuestra conciencia.

Otra cosa es que hubieran intervenido los servicios sociales. En según que situaciones el contacto directo no puede ser fluído pero, aún así, la información y la posibilidad de acceder a ella debiera ser posible sin tener que esperar a que los hijos crezcan. Ese secretismo, esos hijos creciendo sin saber y sin acceso a esa información hasta que sean mayores… ¿Y antes qué?

La importancia de la familia biológica sigue infravalorándose. De ahí el hermetismo en adopción nacional, los informes con datos falsos en la adopción internacional, la cantidad de falsos “huérfanos”, la desidia de las Ecais por seguir aceptando esos “pequeños errores de traducción” como norma…

La adopción internacional debería ser el último recurso y debería ser abierta. Se debería exigir y preparar a los padres adoptivos para que así fuera. Eso posiblemente ayudaría a frenar la locura de expedientes y deseos de ser padres. Porque adoptarlos en el extranjero siempre da mas seguridad a los adoptantes de que los padres de nuestros hijos no van a aparecer por la puerta de casa. Y de un plumazo geográfico nos los quitamos de en medio.

¿Por qué se tiene que dejar a las familias adoptivas la decisión voluntaria de continuar el contacto con la familia bio? ¿Por qué no se nos exige? ¿Por qué no se nos prepara para ello? No en teoría sino en la práctica real. A la madre de mi hija le dijeron que era “muy afortunada” porque nosotros la queríamos a ella y al resto de la familia en la vida de mi hija. Cuando me lo dijo, me horrorice. ¿Por qué no es esto la regla en vez de la excepción?

¿Por qué no nos preparan como familias adoptivas para asumir esta relación? ¿Por qué tienen que ser las familias las que vayan a los países de origen de sus hijos a buscar, las que como familias decidamos trabajar, continuar, fomentar esa relación? ¿Por qué no se nos facilita a todos los padres adoptivos la continuación del vínculo? Nos hablan de que tiene una familia… pero no nos hablan de que esa familia es nuestra también.

Alguien me dijo una vez que entonces sería adopción sino acogimiento o algo así. Yo de legalidades no entiendo pero ¿no podríamos entonces plantearlo así? La adopción internacional legalmente como adopción pero emocionalmente como acogimiento porque eso es lo que hacemos cuando un niñó viene a nuestras familias teniendo ya una.

Mi hija es mía a efectos legales, pero sé que tiene familia en otro sitio. Una familia con la que tiene grandes vínculos, una familia que la quiere. ¿Por qué habría de querer a esa familia fuera de la vida de mi hija? Si la mayoría de nuestros hijos hubieran podido quedarse con su familia biológica, hubieran sido niños felices, muy felices. Y esto ha sido una revelación para mí.

Lo intuía pero no lo había visto tan claro como cuando vi a mi hija con su familia jugando y comiendo, como una más de ellos. Y la sentí más hija todavía, y sentí que no tengo derecho alguno a no continuar el contacto y facilitar la relación en todo lo posible. Son una presencia real en nuestras vidas, no una línea en su expediente o su “life book”.

No los siento como una amenaza, es una realidad que me ayuda a comprender mejor a su madre y sus circunstancias. Y, a la vez, me hace sentirme más madre de mi hija, de nuestra hija. Saber que la niña es feliz ayuda a su madre a sobrellevar su dolor. Un dolor que nunca jamás podré llegar a comprender, un vacío que nunca podremos llenar.

La familia de mi hij@, ¿es mi familia?

Clasificado bajo: Adop. Internacional, ORIGENES, Reflexiones al sol, adopcion-y-etica — Beatriz S.R. a las 2:56 pm el Domingo, Abril 26, 2009

Por Maite Cortés

Cuando empecé mi proceso veía la adopción solamente desde mi punto de vista, reconozco que muy simplista. Con el tiempo, empecé a mirarlo desde el de mi hija. A partir de este momento algo empezó a producirme desasosiego, sin saber exactamente qué. Algo que no intuía al principio se abría ante mí. La adopción es más complicada y profunda de lo que al comienzo mi inexperiencia y mis ilusiones me dejaban ver.

¡Que pocas adopciones hay donde la pobreza no sea la principal causa del abandono que sufren nuestros hijos! ¿Es suficiente ser pobre, joven, soltera o ignorante para que, además de dar a tu hijo en adopción, también se te niegue el derecho a tener información? ¿Es suficiente para que alguien te borre de la vida del hijo que has parido?

He llegado a la conclusión de que todos evolucionamos: los padres adoptivos, los biológicos, nuestro entorno. Creo que las adopciones empiezan equivocadas para todos. Los padres biológicos piensan que los hijos van definitivamente a una vida “mejor”, los adoptivos que les damos una vida “mejor”, y las Ecais que lo están haciendo bien porque todas las partes están contentas. En el plano teórico todos hablamos de respetar orígenes, de que nuestros hijos tienen otra madre y otro padre…

Todo ideas muy lejanas. Como lo del tío en Granada. Pero no creo que los padres adoptivos estemos preparados para asumir la realidad: nuestros hijos ya tienen una familia.

En alguna ocasión ha salido el tema de si es bueno mantener contacto con la familia biológica. Al comienzo siempre pensé que qué tenia yo que ver con ellos: “yo adopto un hijo no a una familia entera”. Un hijo que por otra parte ya había sido abandonado. Estaba dispuesta a conocerles y así recabar toda la información posible y necesaria para mi hija. Tal vez mandarles alguna foto con su correspondiente carta, pero nada mas. Sin embargo, según transcurría el tiempo y reflexionaba sobre el tema, empecé a sentir que en mi mente y sobre todo en mis afectos, esa familia empezaba a tener un hueco.

Cuando adoptamos, ampliamos nuestra propia familia trayendo a ella una personita que no ha nacido por generación espontánea. Una persona que casi siempre, al menos en la adopción internacional, viene de una familia que la quiere pero que no la puede proteger. Una familia con la que comparte cosas que nosotros nunca compartiremos. Una familia que estará siempre en su mente y que posiblemente buscará antes de los que nos imaginamos.

La única forma de hacer realmente a esa personita nuestro hijo es hacer familia nuestra a todo lo que trae. Y solo cuando los padres adoptivos comprendamos esto, solamente entonces, empezaremos a respetar los orígenes de nuestros hijos.

Ver Cuando la adopción busca familias a niños que ya tienen una

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